El yeso toma forma para la Alasita La producción es en familia. Los hombres dan forma a las figuras en yeso y las mujeres embellecen las piezas con la pintura. Un hogar produce unas 1.500 figuras de yeso.
Con la ropa raída y con visibles señales de pintura derramada en ella, Ramiro Suxo no ha dejado de trabajar intensamente en los últimos días. Él y su familia se dedican a elaborar miniaturas en yeso, por eso es regular ver que el blanco del estuco manche sus rostros y sus manos.
Tres generaciones mantienen la tradición y la cuarta ya empieza a recorrer el camino de a poco, ayudando a embellecer y ocuparse del secado de las variadas figuras de animales y adornos que serán comercializadas en la Alasita, desde el 24 de enero.
La vivienda rústica que ocupan está en una de las zonas más pobres de El Alto: la periferie de la segunda sección de Alto Lima. Apenas tiene espacio para caminar porque las artesanías de yeso, seis niños, dos parejas de esposos y dos ayudantes comparten allí el trabajo. Y como es natural, en esta época subió la demanda.
Mientras los dos ayudantes dan forma a las figuras de yeso, con moldes, los hermanos Ramiro y Hugo Suxo le pasan pintura y sus esposas dibujan los detalles en los animales. A los niños les toca envolver los productos.
La familia produce 1.500 figuras para la feria, pero al año venden cerca de 10.000 piezas en otros destinos del país.
La madre de los Suxo, Remedios Salinas, inculcó a sus hijos la tradición que le transmitió su abuelo. Ramiro Suxo admitió que con este trabajo mejoró su situación económica, pero no quiere que sus hijos sigan el mismo oficio, sino que espera que sigan una carrera universitaria. “Quisiera que tengan una profesión y que el yeso sea un pasatiempo, pero no como sustento, como lo es para mi familia y la de mi hermano”.
En otra vivienda, ubicada en Villa Ingenio, se halla la familia Huanca, que también trabaja en yeso con la ayuda de cuatro personas, cuya habilidad da forma a gallos, panteras, adornos para la mesa y los tradicionales chanchos que sirven de alcancías, empleando estuco. En estos días de lluvia, los Huanca y sus asistentes se las ingeniaron para hacer secar las diferente figuras extraídas de los moldes, colocándolas formando filas sobre repisas y cubriéndolas con plástico.
En Villa Dolores está el taller de Rómulo Halcón, ganador del Ekeko de Oro el 2005, al elaborar un edificio de vidrio, en cuya planta baja detalló las típicas tiendas que se ven en la Ceja. Hasta ayer, don Rómulo ya había despachado toda su producción.
Por otra parte, la comuna paceña llegó a un acuerdo con los siete sectores de expositores de Alasita que no podían ubicarse en el área de las obras del Parque Urbano Central. Ahora éstos ocuparán un tramo de la avenida Simón Bolívar y un espacio del atrio del Teatro al Aire Libre.