La transmisión de mando En Bolivia, las transmisiones del mando del pasado han sido siempre muy sobrias, acordes con las posibilidades de poder atender a un número limitado de invitados. Esta vez, los bolivianos echarán su modestia por la ventana el próximo domingo.
Una inesperada magnificencia se está articulando para la transmisión del mando de la nación, que se efectuará el próximo 22 de enero. La razón para darle este brillo inusitado es que Evo Morales será el primer indígena sudamericano que asumirá la Presidencia de un país. A ello seguramente se agrega la circunstancia de que ganó una elección democrática por abrumadora mayoría de votos. Otro motivo llamativo es que se trata de un líder social que ha proclamado su ruptura con los Estados Unidos, a partir de que tiene una identidad ideológica socialista, tal como se denomina su propio partido.
En la región no se ha producido hasta ahora una ceremonia de posesión de características tan singulares, como la de proyectar la venida nada menos que de personalidades ganadoras del premio Nobel, aparte de varios presidentes en ejercicio, representantes de diversas organizaciones internacionales, dirigentes políticos, sociales y artísticos contestatarios del sistema, además de que atraería la llegada de centenares de periodistas. Se dice que podrían ser algo más de 800.
En cuanto a Bolivia, las transmisiones del mando del pasado han sido siempre muy sobrias, acordes con la posición que ocupa en el concierto internacional y las posibilidades de poder atender a un número limitado de invitados. Esta vez, los bolivianos echarán su modestia por la ventana y se darán el gusto de escenificar poco menos que una especie de coronación.
El esplendor de la ceremonia, no se quedará en esto. El Presidente electo ha decidido jurar al cargo en tres actos. Uno ritual, otro popular y el tercero el oficial. El primero, lo llevará a cabo en la ciudadela de Tiwanaku, donde yacen los restos arqueológicos de la cultura primigenia que existió en el área andina de Bolivia, con antigüedad de 1.500 años antes de Cristo. El segundo, en la tradicional plaza de San Francisco, para que la multitud le sirva de inspiración a su gestión gubernamental. El tercero, será el formal, en el Congreso Nacional, cuyas instalaciones seguramente quedarán reducidas para tanto invitado.
El suspenso lo brindará el propio nuevo Mandatario. Consistirá en el vestuario que lucirá en el acto oficial de posesión. Inicialmente había dicho que asistiría vestido con su habitual chamarra y camisa deportiva, por tanto sin corbata. Pero luego, en sus círculos allegados, se dijo que todavía no estaba definido el atuendo que usaría para la ocasión. Esto da margen a pensar que sería un gran acierto que en el Congreso se presente ataviado con el típico poncho que utilizan los indígenas, así guardaría consonancia con el realce que se le confiere dentro y fuera del país al hecho de que es un originario auténtico.
De esta manera, tanto la banda presidencial como el collar del Libertador Bolívar brillarían como nunca, en el pecho de un hijo de los Andes usando su poncho característico. Más solemnidad, imposible. No hay que olvidar que el célebre y admirado escritor colombiano Gabriel García Márquez —cuya venida está anunciada— recibió el premio Nobel vestido a la usanza de los caribeños, o sea de la tierra de donde proviene. Lo hizo con un traje blanco de cuello cerrado que encantó a todos.
Se ofrecieron muchos cambios, he ahí uno de ellos, el de la transmisión del mando, que será memorable e imperdible.