Positivo. La cobertura en matriculación, la tasa de efectivos en la escuela y la tasa de abandonos muestran un avance en cinco años.
Negativo. Los mismos indicadores señalan que aún falta avanzar para que la educación llegue a todos los niveles de bolivianos.
Lo avanzado. Ahora se enseña también en lengua nativa, el nivel primario se amplió a ocho años y la infraestructura mejoró mucho.
Cambios. El nuevo Gobierno quiere descolonizar la educación, una educación para la producción y alfabetización para todos.
La ampliación a ocho años en el nivel primario, la apertura de escuelas bilingües, los cursos de reforzamiento, la mejora de caminos, los nuevos ítems para maestros y la atención en la infraestructura han mejorado la educación tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo en los últimos años.
Sin embargo, aún existe un déficit en diferentes ámbitos. Información del Instituto Nacional de Estadística da cuenta de que en los últimos cinco años —entre 1999 y 2003— la cobertura neta de matriculación creció de 65,29 por ciento a 70,28 por ciento.
La tasa de efectivos en la educación (estudiantes que inician y concluyen sus estudios) en 1999 era de 93,01 por ciento y que en 2003 la misma tasa era de 94,18 por ciento.
La tasa de abandono en la educación pública, en los mismos cinco años, cayó del 6,99 por ciento al 5,82 por ciento.
El ex viceministro de educación escolarizada, Celestino Choque, asegura que la cobertura escolar en la última década ha tenido un incremento significativo debido a que el nivel primario se ha extendido hasta el octavo año exigiendo a las comunidades, barrios y unidades educativas, sobre todo en áreas rurales, a concluir por lo menos ese nivel de formación.
Otro de los factores positivos es la diversidad con la que han estado trabajando las unidades educativas en temas relacionados al idioma, influenciando en el aumento de la cobertura.
La reforma educativa vigente hace más de 10 años logró mejorar la infraestructura en los
ambientes educativos, la construcción de nuevas escuelas, el equipamiento, la dotación de material de miles de módulos que fueron distribuidos incluso en áreas desconcentradas, ha coadyuvado a que la enseñanza y el aprendizaje avancen en Bolivia.
Choque habla del fenómeno del fracaso escolar que tiene que ver con la deserción o ausentismo escolar, la repetición y la no continuación de los grados.
La ex autoridad asegura que en los últimos años el fracaso escolar se ha superado en un alto porcentaje. “La promoción es automática, especialmente en el primer ciclo del nivel primario y los cursos de reforzamiento permiten la nivelación de los alumnos que estaban algo retrasados”, asegura.
Antes no había colegios secundarios sobre todo en áreas rurales, ahora la cobertura llega hasta los lugares más alejados permitiendo que jóvenes y señoritas concluyan el bachillerato.
“Hace algunos años no había carreteras y por lo tanto transporte que pueda trasladar a los estudiantes a sus establecimientos, ahora se han construido varias vías, abierto caminos accesibles y hay bastante transporte que facilita a los jóvenes y niños llegar a sus clases y aprender de ellas”, dice la autoridad.
Otro de los datos que señala cierta mejora es la cantidad de población que ha alcanzado una instrucción hasta los 19 años. En 1999, eran 4.193.292 ciudadanos y el año 2003 llegaron a 4.469.497.
Sin embargo y pese a los avances, el crecimiento vegetativo de la demanda educativa exige mucho más y el Gobierno aún no ha podido satisfacer el requerimiento de los estudiantes.
Los municipios y las prefecturas han aportado a que los escolares alcancen el bachillerato, sin embargo ha sido necesario el apoyo de algunos Organismos no Gubernamentales ONG y de las juntas educativas —compuestas por padres de familia— que intervinieron para alivianar alguna necesidad de varias unidades educativas.
Este año, el nuevo Gobierno anunció otras medidas para avanzar en el proceso de mejora de la calidad de la educación boliviana.
Lo central es convocar, hasta junio, al congreso nacional de la educación, donde participen todos los sectores involucrados para diseñar una política basada en tres ejes: la descolonización de la educación, la educación para la producción y la alfabetización.
En esa instancia se pondrá en la mesa la Reforma Educativa, para descartar lo malo y recuperar lo bueno. Otras medidas tienen que ver con la profesionalización de los maestros interinos, la reposición del año de provincia para los egresados normalistas y la recuperación del control de las normales.
Esa es la situación de la educación, cuando se inicia un nuevo año escolar este lunes.
La cobertura escolar en los últimos años ha aumentado significativamente en el área rural.
“La educación era privilegio de sectores pudientes y no de los vulnerables”. (Celestino Choque)