Los afectados del oriente sufren hacinamiento, resfríos y diarreas La brigada de médicos cubanos que está en Santa Cruz atendió a 500 personas, de las que 124 tienen infecciones respiratorias agudas y 28 diarreas agudas. El SAR informó que en los albergues rurales cruceños no hay espacio.
APOYO DE EEUU • Esta carga de carpas, frazadas, tanques para agua, alimentos y otros llegó ayer al aeropuerto de Santa Cruz en un Hércules. La ayuda es protegida de la tierra.
El hacinamiento y el brote de enfermedades provocadas por la falta de agua potable y el frecuente cambio climático aquejan a los miles de damnificados por las lluvias en el área rural del departamento de Santa Cruz.
El ministro Consejero de la Embajada de Cuba en Bolivia, Miguel Puente, informó ayer que la brigada de 142 médicos que llegó de su país se quedó en Santa Cruz para atender a la gente de las zonas en desastre.
“Según el reporte de los dos primeros días, se atendió a más de 500 pacientes. De ellos, 160 son menores de 15 años, el resto son adultos y hemos salvado 15 vidas en peligro”. Agregó que se hizo 124 diagnósticos de infecciones respiratorias agudas y 28 de diarreas también agudas.
En el Ministerio de Salud, hasta ayer no se contaba con información sobre el número de gente enferma de diarreas, resfríos u otros males. El director de Epidemiología, Wálter Ágreda, dijo que aún se trabaja en un reporte epidemiológico. En todo caso, la ministra del área, Nila Heredia, alertó, el pasado viernes, sobre la posibilidad de aparición de casos de dengue, fiebre amarilla y malaria en las zonas tropicales.
En Beni, las autoridades en salud informaron, el pasado 1 de febrero, que se registró a la primera víctima indirecta de las inundaciones: un niño de un año murió de neumonía.
El comandante del grupo de salvataje SAR-Santa Cruz, Ronny Callaú, dijo que el trabajo para la evacuación de la gente damnificada aumenta día que pasa, y que los albergues en los municipios de Cuatro Cañadas, Okinawa, Pailón y Los Troncos están llenos. “La desesperación y el miedo los obliga a salir, por eso se sigue sacando a la gente, pero los refugios están saturados”.
Explicó que a pesar de que las lluvias disminuyeron, el agua aún avanza y mantiene anegados los campos. El desborde del Río Grande ya llegó al núcleo 25, lo que significa que otras 2.600 personas serían afectadas.
Ante la magnitud de los desastres, la ayuda internacional continúa llegando; el Programa Mundial de Alimentos pondrá en marcha un operativo para evitar que 10.000 familias pasen hambre. La inversión para esta acción es de $us 450.000 y prevé la entrega de 167 ton. de alimentos.
La Embajada de los Estados Unidos comunicó que ayer llegó a Santa Cruz una nave transportando 32 toneladas de ayuda a los damnificados, con carpas plásticas, frazadas, tanques para almacenar agua, alimentos y otros. Mientras que Ayuda en Acción destinó ayer 43.491 dólares para los damnificados.
El Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) entregó un nuevo detalle de la distribución de la ayuda que se realiza a Santa Cruz y La Paz e informó que el Gobierno de Alemania se sumó a la cooperación internacional con $us 100.000.
El viceministro de Descentralización, Fabián Yaksic, aclaró ayer que la ayuda del momento es humanitaria, es decir que se centra en apoyar a la gente y ponerla fuera de peligro, la segunda etapa tendrá el objetivo de iniciar la reconstrucción de las poblaciones, carreteras y puentes.
Último informe
Defensa Civil • El último reporte da cuenta que hay 16.000 familias damnificadas, 16 personas muertas y 30 heridos. Las afectadas son más de 33 mil. Por ello, se dispuso estado de alerta en las unidades militares.
Anapo • La Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo dice que las pérdidas subieron de 32 a 40 mil hectáreas por inundaciones.
La Prefectura reencauza el Río Grande
La Prefectura y el Servicio de Encauzamiento de las Aguas del río Piraí (Searpi) trabajan en el reencauzamiento del curso del Río Grande. El director de la entidad, Wálter Noé Angus, informó que el proyecto contempla la construcción de un canal de 5.300 metros para desviar y devolver las aguas a su antiguo lecho, lo que demandará una inversión de Bs 17 millones.
Asimismo, para evitar inundaciones futuras y que el agua siga entrando a los cultivos del municipio de San Julián, la Alcaldía también realiza intervenciones en el cauce de ese río. El alcalde de San Julián, Germán Villca, explicó al periódico El Nuevo Día, de Santa Cruz, que llevan tres días de trabajo continuo, con el apoyo de 200 personas, para construir el canal.
El municipio llevó una motobomba, lo que les permite avanzar en el dragado de aguas, aunque reconoció que tomará tiempo lograr el objetivo. “Estimamos que por lo menos va a tardar medio año ejecutar este proyecto, luego vamos a trabajar en los defensivos”. Su prioridad es defender los cultivos.