Los mineros de cooperativa ganan poder En los últimos años, este sector creció en número y ganó poder a través de contundentes movilizaciones. Están en conflicto con los mineros asalariados. El ministro del área —ex cooperativista— busca unificar a los sectores para reactivar la minería.
En los últimos años, los cooperativistas mineros han crecido en número y actualmente representan una importante fuerza laboral dentro de la actividad minera. A la par de este crecimiento, también han logrado penetrar en el poder político y han conseguido importantes concesiones de los gobiernos de turno.
Por ejemplo, los mineros cooperativistas fueron parte fundamental de las jornadas de octubre del 2003, que derivaron en la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada a la presidencia de la República.
En mayo y junio del 2005, el sector defendió al entonces presidente Carlos Mesa. Paradójicamente, el primer y único muerto durante esta gestión fue el cooperativista minero Carlos Coro, cuando el sector intentaba llegar a Sucre para impedir que Hormando Vaca Díez y Mario Cossío accedan a la presidencia.
El gobierno de Mesa fue el que más concesiones otorgó a los cooperativistas, permitiendo que el sector gane espacios en el área política. Entonces, los cooperativistas tuvieron representación en el gobierno a través del ex viceministro de Minería Waldo Medrano, el ex prefecto de Oruro Wálter Lague, tres directores de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), dos parlamentarios y varios alcaldes.
José Luis Galindo, que fue consejero del ex ministro de la Presidencia José Antonio Galindo, era asesor legal del sector. Además, los cooperativistas impusieron una terna para que Carlos Mesa elija al entonces ministro de Minería. Consiguieron $us 3 millones para reactivación, $us 4 millones para equipo y $us 2 millones para un terreno.
Hoy, los cooperativistas mineros son parte del Ejecutivo a través del ministro Wálter Villarroel y del ex dirigente Víctor Mena, que es diputado por el MAS. “Al ser parte del Gobierno, estamos con la esperanza de hacer realidad ese sueño de poder reactivar la minería cooperativizada principalmente”, manifiesta el presidente de la Federación de Cooperativas Mineras (Fencomin), Pascual Guarachi.
Uno de los impulsos para el crecimiento cuantitativo de las cooperativas mineras fue la implementación del Decreto Supremo 21060 en 1985, a través del cual alrededor de 20 mil mineros que trabajaban para el Estado perdieron sus fuentes de empleo.
Un estudio de la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE) precisa que en 1985 había 27.092 trabajadores en la minería estatal. Un año después, la cifra se redujo a 7.500 mineros asalariados, y el 2000 llegó a 750 (el 1% del mercado laboral en el área minera). En cambio, el número de cooperativistas mineros creció de 28.649 en 1985 a 46.500 el 2000, concentrando el 86% del mercado laboral en la minería.
Actualmente, los afiliados a Fencomin son cerca de 63 mil, según explica el ministro de Minería y Metalurgia y ex presidente de dicha organización, Wálter Villarroel. El presidente de Fencomin, Pascual Guarachi, precisa que las 10 federaciones afiliadas a esta instancia agrupan a 524 cooperativas mineras y alrededor de 20 tramitan su afiliación en la Dirección Nacional de Cooperativas.
Guarachi indica que después de la relocalización, muchos mineros se fueron a las ciudades a buscar empleo, pero no lograron adaptarse. “Las cooperativas han abierto las puertas y eso ha hecho que de alguna manera crezca este sector y hoy por hoy es la fuerza laboral de las minerías”.
Tras la posesión de Wálter Villarroel en la cartera de Minería, se reavivó el conflicto entre cooperativistas y asalariados. “En los últimos tiempos, la famosa sombra que tenemos son los cooperativistas, que aún están con las intenciones de tomar nuestras operaciones”, afirma César Lugo, secretario general de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB).
Entre los problemas más tensos que tuvieron ambos sectores están la toma de la mina Pacuni en mayo del 2004, en la que los cooperativistas desalojaron por la fuerza a los mineros asalariados y a sus familias, y la toma del ingenio Molinos en abril del 2005.
A decir de César Lugo, después de conflictos como éstos, el clima no es tenso, pero tampoco es tranquilo. “En algunas operaciones, a veces entran a juquear (robar), porque el cooperativismo no realiza un trabajo sistemático, sino un trabajo de depredación”, sostiene.
Pascual Guarachi indica que el conflicto “es un resentimiento social que ha existido siempre”. Agrega que “Fencomin no quiere entrar a peleas, sino delinear políticas de minería que favorezcan a todos los sectores”.
“En los últimos tiempos, la famosa sombra que tenemos son los cooperativistas”, afirma César Lugo, secretario general de la FSTMB.
Dos sectores
Cooperativistas • La máxima organización del sector es la Federación Nacional de Cooperativistas Mineros de Bolivia (Fencomin), que reúne a las departamentales de Potosí, Cochabamba, Oruro y La Paz y a las regionales de Huanuni, Norte de Potosí, Sud Atocha, Sud Uyuni, Ferreco La Paz y la Aurífera Fecomal. En total, son 524 cooperativas y 63 mil trabajadores afiliados.
Asalariados • La instancia que reúne al sector es la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), a la cual están afiliados 42 sindicatos conformados por alrededor de 18 mil mineros que trabajan en empresas privadas, autogestionarias y estatales. Los sindicatos vigentes más antiguos son los de Huanuni, Colquiri, Porco, entre otros.