Los bolivianos aprendieron a pagar tributos El Presidente de Impuestos Nacionales reconoce que no hay equidad entre el sector formal de la economía y los llamados informales. Pide al Gobierno un plan que permita ampliar el universo de contribuyentes. El Ejecutivo analiza el tema.
La cultura tributaria en el país ha cambiado radicalmente en los últimos cuatro años. Antes de la institucionalización del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), en septiembre de 2001, la evasión llegaba al 42%. Ahora es del 29%.
La razón. Se ha empezado a crear conciencia tributaria. Ahora la gente pide su nota fiscal y los comercios la extienden sin preguntar: con o sin factura.
Esto no hubiera sido posible sin los instrumentos de fiscalización y control creados por la administración tributaria, como el programa fedatarios y el sistema Da Vinci. El primero está encargado de controlar la emisión de notas fiscales, mientras el segundo se encarga de la detección de facturas falsas o “clonadas”.
En ambos casos, asegura el presidente del SIN, Rafael Vargas, se ha empezado a crear conciencia tributaria. “Ahora la gente está empezando a pedir su factura y eso es importante”, resalta.
El sector informal también ha empezado a sentir los efectos de este cambio. “Desde el punto de vista que nosotros presionamos en el mercado interno, el que antes trabajaba en negro hoy tiene que blanquear su operación. Y si no lo hace, por lo menos tiene que blanquear en algo, porque tiene que emitir factura”, afirma.
Pero para forjar una cultura tributaria se requiere de un Estado que rinda cuentas claras a los ciudadanos del uso que le está dando a los recursos que ellos aportan. Así por lo menos lo entiende el presidente del SIN.
Vargas reconoce además que no existe equidad entre el sector formal de la economía y los llamados informales, aquellos que se esconden en los regímenes especiales para no pagar tributos.
“Así como tenemos derechos, también tenemos obligaciones para con el Estado. Y eso es lo único que nos da validez como ciudadanos”, reflexiona.
Y añade: “Yo considero que en este caso las autoridades deben trabajar en una estrategia para poder ampliar la base de contribuyentes. Como propuesta personal, la Corte Nacional Electoral debería darnos el registro de todos los mayores de 18 años, los incorporamos a nuestra base de datos y así podremos hacer el seguimiento de toda esa gente”.
Para el funcionario público, en la medida que los ciudadanos cumplan con su obligación de pagar impuestos, también tendrán derecho a exigir una mejor educación, a tener acceso a los servicios de salud y a demandar otras necesidades insatisfechas.
Por el momento, la población ya ha empezado a asimilar estos cambios. Para empezar, la gente ya no compra de la calle. Prefiere hacerlo en los establecimientos comerciales donde se emite factura. Lo hace porque así lo exigen las circunstancias. Para su descargo del Régimen Complementario al IVA (RC-IVA).
Supermercados, galerías, centros de diversión, restaurantes, gasolineras y otros locales comerciales también han comprendido que, al no entregar una factura, se exponen a la clausura inmediata de su negocio.
Algunas personas consultadas por este medio afirman que ahora prefieren comprar en los supermercados, porque emiten factura. Los negocios, por su lado, dicen que ya es una obligación emitir factura. Los dueños aseguran que no dudan ni por un momento el dar factura por la compra que hace la persona. Otros consultados indican que a veces no les alcanzan las compras para alcanzar el monto requerido para el descargo del RC-IVA. Por eso, sostienen, buscan facturas hasta de la mínima compra.
Punto de vista
´Uno no necesita pedir factura´
LUIS ALBERTO MOJICA, Dir. del Inst. Pedag. de Sucre
“Desde siempre yo intenté que me den factura en cualquier compra que hago, pero creo que ahora los negocios dan la factura sin que uno se lo pida. Antes, en cambio, había que pedir factura y en los negocios se enojaban. Creo que ha mejorado la conciencia tributaria, porque ahora en todos los lugares es normal emitir facturas. Lo importante es que está ocurriendo. En algunos casos hay temor al Servicio de Impuestos y en otro casos conciencia”.
´Compro donde dan facturas´
Marcela Cabrera, Empleada pública
“Siempre traté de obtener facturas en las compras que hago, porque siempre trabajé en el sector público, donde debemos presentarlas. Antes sí tenía la opción de comprar productos en la calle o en el mercado informal porque obtenía los productos más baratos. En cambio ahora trato de ir a supermercados, tiendas y negocios que emitan factura, porque pienso en que tengo que presentarlas en mi oficina, donde también se han vuelto más estrictos en pedir cada mes las facturas”.
´Nosotros sí o sí damos factura´
Juan Carlos Navía, Dueño Punto Entel
“En el caso nuestro resulta que sí o sí tenemos que facturar, porque nos controla el ente matriz que es Entel y también estamos fiscalizados por el Servicio de Impuestos Nacionales. Caso contrario afrontamos problemas en esa entidad. Creo que en los últimos años ha mejorado la fiscalización de Impuestos, pero también se ha creado conciencia tributaria. La gente no tiene necesidad de pedir factura, nosotros se la damos por más mínimo que sea el consumo”.
´Antes prefería ahorrar dinero´
Guadalupe Machicado, Secretaria
“Cuando el control de Impuestos Nacionales se volvió más estricto, hace algunos años, en principio se hacía difícil presentar facturas, porque uno compraba de la calle, la Uyustus, el mercado Rodríguez, con el fin de ahorrar algunos pesos. Pero ahora que el control de facturas se volvió riguroso, uno prefiere ir donde se dan facturas, porque así no existe descuento en la papeleta de pago. Además creo que lo principal es aportar al Estado con el pago de impuestos”.
´Todos quieren su factura´
Elba Toro, Dueña de una librería
“Bueno, creo que se ha vuelto una tradición el dar factura. Yo estoy en este negocio desde hace un año, así que saqué mis facturas y presento mi rendición de cuentas cada mes. Nosotros debemos responder ante Impuestos sobre las facturas que emitimos y por eso tenemos todo en orden. Antes creo que era una tradición no dar factura, pero ahora es normal que todos los que hacen compras quieran que se les entregue su factura para descargar sus impuestos”.