Bolivia debe ser el único país donde la decisión del Banco Central de Bolivia (BCB), del día viernes de 10 del mes en curso, de reducir en un centavo el precio oficial de venta del dólar americano, de Bs 8,08 a Bs 8,07, sea noticia periodística. Sin embargo, esta conducta de los medios de comunicación denota que el manejo cambiario en Bolivia sigue siendo un tema muy sensible para la sociedad.
Esta es la tercera vez que el tipo de cambio oficial de venta de la divisa norteamericana baja un centavo desde aquel día de julio del año 2005 que así lo hizo, otro centavo se dio en septiembre del mismo año. Simultáneamente a esta no significativa caída del precio oficial de venta del dólar, el BCB decidió ampliar la brecha cambiaria entre precio de venta y precio de compra, desde dos centavos de dólar, que prevalecía hasta julio del año 2005, primero a cuatro, luego a seis y después a ocho.
Un hecho notable de la política cambiaria en Bolivia de los últimos 20 años es que el BCB logró adquirir la capacidad —y credibilidad— para determinar el precio de la divisa. Lo que decía el Instituto Emisor era aceptado por todas las entidades financieras, incluso la diferencial cambiaria era prácticamente la misma.
En la semana previa a la ampliación de la brecha cambiaria, de dos centavos a cuatro, entre el precio de venta y de compra de dólares por parte del BCB, en el sistema financiero la brecha era ya de cuatro centavos. Desde entonces la brecha se ha ampliado aún más pero siguiendo la tendencia propuesta por el BCB. Hoy, mientras la oficial es de ocho centavos, en el sistema financiero es de 10.
En síntesis, en el último tiempo hay una modificación en la política cambiaria que administra el BCB. Por un lado está una no significativa revaluación nominal del tipo de cambio y, por otro, un aumento de la diferencial cambiaria. La duda que queda es si el criterio dominante para la determinación del tipo de cambio en el instituto monetario, antes, se basaba en consideraciones de competitividad económica, vale decir, buscando que sus pequeñas devaluaciones constantes no desincentivasen al sector manufacturero exportador, y ahora ¿lo está haciendo predominantemente a partir de consideraciones monetarias?
Es evidentemente que en los dos últimos años, pero principalmente el 2005, se ha presentado en el país un aumento importante en la oferta de divisas junto a una reducción en la preferencia por la gente en la demanda de dólares tanto como motivo transacción como por motivo activo, lo que estaría determinando que los bancos vendan y compren dólares a un precio por debajo del rango propuesto por el BCB.
Con la última decisión de la autoridad monetaria parecería que el criterio para la determinación del tipo de cambio es adaptarse, de manera prudente, a lo que está sucediendo en el mercado libre de divisas en lugar de influir su comportamiento como lo fue hasta hace poco. Esta conducta permite concluir que, hoy, está dominando en el BCB el enfoque monetario del tipo de cambio más que el enfoque real y, en el sentido, que el tipo de cambio debe ser el resultado del mercado de oferta y demanda de divisas más que el resultado real de las exportaciones de manufacturas (oferta) y las importaciones en general (demanda).
*Armando Méndez es economista.
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