El potenciamiento de las FFAA Si el Gobierno actual está empeñado en potenciar las Fuerzas Armadas de la Nación (FFAA) y, además, luchar contra la corrupción, bien podría comenzar por investigar cómo se manejaron y se manejan los gastos reservados dentro de la institución castrense.
Las Fuerzas Armadas de la Nación (FFAA) han demostrado en estos años su compromiso con el sistema democrático y sus principios y con los dictámenes de la Constitución Política del Estado (CPE) y las leyes de la República.
Su presencia en el Estado es importante no sólo por el rol que le otorga la Carta Magna sino por la función social que cumple desde hace bastante con la incorporación de sus cuadros de oficiales, suboficiales y soldados a una serie de programas de desarrollo como aquel del Centinela de la Salud o de Defensa Civil.
Asimismo, vale mencionar que por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) las FFAA participan con personal civil y militar en contingentes de apoyo a las fuerzas de paz en países en conflicto, como algunos africanos.
Ha sido permanentemente criticada las condiciones en las que las FFAA cumplen su función. A pesar de contar con un presupuesto otorgado por el Tesoro General de la Nación (TGN) y tener ingresos propios gracias a, por ejemplo, el servicio premilitar, la universidad militar o el funcionamiento de empresas propias administradas bajo la figura de join venture, algunas de sus unidades militares funcionan en condiciones precarias, sin tecnología de última generación y, lo peor de todo, sin armamento moderno acorde a los tiempos que se viven en el mundo.
El caso de los misiles chinos puso al descubierto aquella precariedad de tener que recibir dotación de armamento en desuso de otros países y ni siquiera saber cómo funcionan, a riesgo de que su manipulación produzca una desgracia. Esto al margen del escándalo que significó el caso, aún sin resolverse y en investigación.
A eso se suma que el actual Ministro de Defensa hizo un reconocimiento entre algunas unidades militares y “descubrió” que el estado en el que funcionan las FFAA es deprimente. De hecho, ninguna novedad para el conocimiento de la mayoría de este país.
Sin embargo, la nota sorprendente, y contrariamente a todos los pronósticos, es que será el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) el que ha determinado potenciar y, con ello, fortalecer las FFAA. Para eso se conoce que el titular de la cartera de Defensa, Wálker San Miguel, inició gestiones con cinco gobiernos.
Las FFAA, históricamente, quedaron al margen de las prioridades del Estado boliviano como era de suponerse ante urgencias como la salud y la educación. Pero aquello caló tan profundo que hoy aún existen unidades militares que usan como material de entrenamiento bélico armamento que data de la época de la Guerra del Chaco.
Es una iniciativa interesante la que el Gobierno está pensando ejecutar. En ese afán, también le vendría bien a las FFAA transparentar sus gastos, aquellos que reciben vía el TGN y aquellos que se logran por ingresos propios. Pasa que se conoce sólo de referencia, no oficial, que han existido y existen hechos de corrupción en las FFAA, y por aquello que sus miembros no deliberan es que es muy poco lo que se conoce sobre este asunto.
Si el Gobierno actual está empeñado en potenciar las FFAA y, además, luchar contra la corrupción, bien podría comenzar por investigar cómo se manejaron y se manejan los gastos reservados dentro de la institución castrense.