El presidente Morales está yendo a Chile un día antes de la asunción a la presidencia de esa nación de Michelle Bachelet para recibir un homenaje de las fuerzas de izquierda más conservadoras (por no decir más radicales) de ese país porque hoy en día el presidente boliviano representa para ciertos movimientos políticos latinoamericanos una esperanza de que las cosas pueden cambiar para los más pobres y que además están desencantados por el hecho que las izquierdas socialistas representadas por Lagos, Lula y Kischner no han tomado medidas revolucionarias y tirado por la ventana al modelo de mercado y en cambio están ejecutando políticas acomodaticias a los intereses del “imperio capitalista”.
Es muy probable que en ese acto, además de bellas canciones de protesta de antaño, se escuchen algunas diatribas contra el modelo neoliberal, la economía, la “justicia”, los ricos de este mundo y en fin todas esas cosas que, antes que cayera el muro de Berlín, eran lo que la izquierda quería cambiar y por las cuales muchos de sus militantes fueron asesinados, presos o exilados. La pregunta es que dirá el Presidente Morales en ese acto, ya que como él, todos sabemos que la pobreza y la marginalidad es algo espantoso y que el deber de todo gobierno es trabajar para que desaparezcan.
En ese sentido, la izquierda más extrema se mantiene como la conciencia de todos aquellos que saben que los gobiernos deben trabajar para erradicar la miseria, sin embargo, el gran problema está en que las soluciones que ofrecen dichos grupos (que existen desde que hay ricos y pobres) no remedian las cosas y normalmente las empeoran debido a que esas soluciones van contra dos principios básicos e innatos del ser humano: individuo y propiedad; existiendo además la gran contradicción de que son precisamente los principios explotados por el capitalismo para generar sistemas socio-económicos injustos y regresivos.
Volviendo a la pregunta sobre que dirá nuestro Presidente, es de esperar que sepa aprovechar la experiencia que le ha dado su vida campesina, en la que se aplica el dicho de “no por mucho madrugar amanece más temprano” y que entienda que una posición agresiva y cortoplacista respecto a Chile debida al problema marítimo no conduce a ninguna parte y que mas bien llegue al corazón de los chilenos ganándose su aprecio y respeto ya que de esa manera entablaremos una relación en la que los chilenos nos podrán conocer y entender finalmente el porque Bolivia tiene dañada su autoestima como nación debido a la pérdida de su litoral, que la única forma de sanar este trauma es mediante un acceso soberano al mar y que si no lo sanamos, los gobiernos de nuestro país no desperdiciarán la oportunidad para continuar escondiendo su ineptitud mediante el culpar a Chile de todos nuestros males y así continuar rehuyendo el hecho que los bolivianos debemos enfrentar la realidad y entender de una vez por todas que, con o sin mar, depende de nosotros mismos que sigamos estando entre los países más pobres e inestables del planeta.
Por otra parte, sería de ilusos pensar que Chile “solidariamente” nos dará un pedazo de tierra con acceso al mar, ya que la solidaridad entre países se acaba donde comienzan sus intereses, y es por ello que el gobierno boliviano debe aprovechar los serios problemas que Chile tendrá muy pronto en su matriz energética y su necesidad de dejar de ser la “variable de ajuste” de la demanda de gas argentina ya que ese país tiene graves dificultades para continuar abasteciendo de gas a Chile. Para ello, es necesario que Bolivia plantee una solución a la cuestión marítima que a su vez le permita abrir otros mercados para su gas y así dejar de depender de los mercados brasileños y argentinos y de sus toscas presiones para conseguir rebajar el precio del energético. En esta solución el Perú no debe estar envuelto ya que Bolivia está en directa competencia con ese país al procurar abastecer los mismos mercados (Chile, México y EEUU) por lo que sería también de ilusos esperar que Perú nos ayude a resolver nuestro problema marítimo vía territorios que fueron suyos (y que según ellos los perdieron por culpa de Bolivia) y al mismo tiempo que la solución de nuestro tema implique quitarle mercados de gas natural.