Mientras Argentina y Brasil están entusiasmados, o quieren mostrar que lo están, con el proyecto del ´megalogasoducto´, Chile guarda un extraño silencio. Es extraño porque si el inverosímil ducto fuera construido y llegara hasta la Argentina, por supuesto que podría abastecer de gas natural también a Chile.
Pero el Gobierno chileno ha decidido no comentar el hecho. Parece que le importara más que a Argentina y Brasil hacer un gesto amigable a Bolivia. Y sigue aferrado a su proyecto de construir en la bahía de Quintero una planta de regasificación que estará lista en el año 2009 y que proveerá a Chile de un gas natural que costará entre 8 y 12 dólares el millón de BTU.
Comparados con Chile, los gobiernos de Argentina y Brasil parecen torpes, torpes respecto a Bolivia. Los dos países que compran gas natural de Bolivia están haciendo todo un espectáculo para decir que creen en el proyecto de Hugo Chávez, un proyecto que se propone desplazar al gas boliviano de los mercados argentino y brasileño. Por supuesto que lo hacen para desalentar al Gobierno boliviano sobre el prometido aumento del precio del gas.
En medio de estos comportamientos sorprendentes, el presidente Ricardo Lagos revela que le dijo al presidente Evo Morales que Chile será el mejor socio de Bolivia para la fijación del precio del gas en la región. ´Acuérdese de mí, va a fijar el precio del gas en esta región del mundo´, dijo Lagos y agregó que el Presidente boliviano no había escuchado antes ese argumento.
Le dio una lección. Le dijo que Morales podrá decir a Argentina y Brasil que Chile paga tantos dólares por el gas, y que ese referente servirá para fijar el precio a los tres. Y a toda la región. Morales no lo había sospechado, dice Lagos.
El Presidente de Chile entró luego en un terreno secreto. Reveló que su país se ha propuesto construir una planta de licuado de gas natural, además de la planta de regasificación de Quintero, lo que parece no sólo una contradicción, sino incluso un absurdo. Trinidad y Tobago, por ejemplo, tiene plantas de licuado de gas, para la exportación, pero, por supuesto, no tiene una planta de regasificación. Los importadores tienen plantas de regasificación y los exportadores plantas de licuado.
Chile, según dice Lagos, tendrá las dos. Eso no es malabarismo gasífero. Es geopolítica. Ésa es mi sospecha. Que Chile construirá una planta de licuado de gas para ponerla a disposición de Bolivia. Será un gesto hacia Bolivia pero además de esa manera evitará que un renacido proyecto de exportación de GNL de Bolivia vuelva a crear problemas tan complejos para definir de quién será la planta y si el territorio será de soberanía boliviana o chilena.
Quién sabe qué designios hay detrás de estas decisiones chilenas. Es probable que quieran
hablar de soluciones para la demanda boliviana sólo al norte de Arica y que el resto de su territorio no entre más en discusión.
Quién sabe qué habló Lagos con Eduardo Rodríguez Veltzé ni lo que Michelle Bachelet le dirá a Morales. La fórmula gas por mar podría modificarse. ¿Gas con mar? ¿Gas con amistad y mar? ¿O sólo con amistad?
Chile ha tomado la iniciativa en la relación bilateral.
*Humberto Vacaflor G. es periodista.
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A Chile con amor...
El viaje, protocolar y extremadamente simbólico que emprenderá el Primer Mandatario de la nación, para asistir a la toma de mando de la señora Bachelet como presidenta de Chile,
Falta de políticas y manejo del Estado
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