El Carnaval orureño fue rebasado en control, seguridad y limpieza Hasta el miércoles aún había calles con promontorios de basura. Hubo varios robos en el recorrido y los alrededores de la entrada. Faltaron baños para los visitantes y la comuna reconoce que no abastecieron.
LA MÁS IMPORTANTE • La Entrada en Oruro es la más llamativa del país y conocida en el mundo por ser Patrimonio de la Humanidad. La foto es del sábado de Carnaval, en plena fiesta.
El Carnaval de Oruro había terminado y el lunes la basura aún estaba reunida en varias esquinas de esa urbe. En la plaza principal y cerca del recorrido, algunos vecinos volvían a lavar sus aceras, pero el olor a orina persistía.
El martes de ch\'alla hubo cohetillos, serpentinas, mixtura y mucho juego con agua. Pero, la limpieza de la ciudad aún era deficiente. El miércoles disminuyó la cantidad de basura pero aún había promontorios en la terminal de buses, el parque de la Unión, y bajo las graderías de la plaza principal de Oruro.
Carmen Rivera, vecina de esa ciudad contó que el jueves comenzaron a lavar las aceras de la plaza que seguían con olor a ácido úrico. La lluvia de esa noche y la del viernes fueron de gran ayuda.
Para el alcalde de Oruro, Édgar Bazán, “ningún servicio sanitario es suficiente“, puesto que llegaron “unas 200 mil personas y espectaron el Carnaval 500 mil”. “Este año como nunca llegó más gente a la capital del folklore”.
Bazán dijo que entre el sábado y domingo de Carnaval se generaron 600 toneladas de basura, y que el equipo con el que cuenta la ciudad sólo puede cubrir las 100 toneladas que se recogen diariamente. “Entonces, alguna deficiencia es normal”, en criterio del Alcalde. Y pese a que considera el Carnaval “una cosa incontrolable, inmensa” anunció que tomará previsiones.
Para el burgomaestre la basura y el mal olor no dan mala imagen, “los extranjeros quedan maravillados. El Carnaval de Oruro ha sido elogiado en el mundo. Esos problemitas son típicos del tamaño del Carnaval, insisto”.
Las diferentes reparticiones de la Policía atendieron 512 casos durante el sábado y domingo de Carnaval, la mayoría fue por robo de pertenencias, mochilas, celulares y otros objetos, además de las riñas y peleas.
La autoridad edil recordó que 2.000 policías controlaron la seguridad a lo largo del recorrido, pero aseguró que se necesitarían unos 500.000 policías para cada uno de los espectadores.
Sin embargo, Bazán indicó que estas carencias serán evaluadas y que “se verá de qué manera se podrá mejorar en estas pequeñas deficiencias”.
389 casos en la Asistencia
Hubo dos casos sobresalientes que se atendieron en la Asistencia Pública de Oruro durante el Carnaval. A dos personas tuvieron que suturarles 35 y 28 puntos por caídas que habían sufrido mientras se encontraban en estado de ebriedad.
El director de la Asistencia Pública orureña, Ponciano Jiménez, informó que se atendieron 389 casos de diverso tipo.
Dijo que 54 funcionarios, entre choferes, médicos y enfermeras trabajaron en turnos de 24 horas del 23 al 28 de febrero.
Entre los casos más relevantes, según Jiménez, se atendieron 31 casos de heridas cortantes en la cabeza y 38 personas policontusas, muchas causadas por peleas o el consumo de alcohol.
También se atendieron dos casos de quemaduras en primer grado en comerciantes de comida, desvanecimientos de algunos bailarines por cansancio y mordeduras de can a personas.
Un paciente tuvo que ser trasladado al hospital porque llegó con el pabellón de la oreja mordido por otra persona.
Algunas historias del Carnaval de Oruro
Los problemas que causó el alcohol
En la avenida del Folklore un grupo de colegiales bebió a tal extremo que un par se cayó de las gradas, otro vomitó sobre dos extranjeros y tres protagonizaron una pelea, según relataron dos de cinco visitantes que llegaron de Chile.
A lo largo del recorrido hubo peleas de hombres y mujeres que se encontraban en estado de ebriedad. Las noches del sábado y domingo, varios bailarines que bebieron en exceso no podían bailar. Hubo danzarines que se cayeron en más de una ocasión.
La Intendencia no pudo controlar
En la entrada de Oruro hubo cientos de productos en oferta, algunos no aptos para la salud. Varios comerciantes informales vendían espumas catalogadas como nocivas y también ofrecían alimentos preparados con poca higiene.
El oficial mayor de Cultura, Fabricio Cazorla, dijo que la Alcaldía tiene limitaciones, pues la Intendencia trabaja con menos de 50 guardias que no lograron controlar toda la ciudad. Comentó que incluso llegaron vendedores de otros departamentos.
Oruro de madrugada lucía diferente
El domingo, día en que las fraternidades ingresaban sin orden, el control disminuyó a lo largo del recorrido. A la medianoche, la fiesta no terminó.
La gente bailaba al medio de la calle, acompañaba a los bailarines, o les seguía los pasos. Otros que habían consumido bebidas alcohólicas protagonizaron peleas, mientras que los que se excedieron se durmieron en las graderías. El control policial disminuyó en la madrugada. A las 5.00, los grupos aún pasaban, la entrada no había concluido.
Baños y limpieza faltaron en Oruro
Para entrar al baño de algún restaurante, durante la entrada en Oruro, había que hacer fila, al menos cinco minutos.
Los que no querían pagar un boliviano utilizaron la parte trasera de las graderías o alguna calle cercana al recorrido.
Los bailarines y los que tocaban en las bandas hicieron casi lo mismo, en vez de baños usaron las vías. Un ejemplo fue en la calle Bolívar, entre Washington y Petot. Las aceras y calzada se llenaron de cartones, bolsas y comida, las latas fueron recicladas.