350 productos bolivianos llegaron a la CAN el 2005 Balance • La CAN es el único mercado donde el país vende más de lo que compra. El año pasado, las exportaciones llegaron a $us 459 millones.
Futuro incierto • La producción de soya en Santa Cruz. El mercado de Colombia para este producto tendría los días contados. El TLC entre Colombia y EEUU le cerraría el paso en el 2007.
La Comunidad Andina de Naciones (CAN) es para Bolivia uno de los pocos mercados donde ahora gana, es decir, donde vende más de lo que compra. Así lo demuestran las cifras. El 2005, por ejemplo, El país exportó a este mercado 459 millones de dólares y logró acomodar 350 productos, siendo Perú el país que más variedad de bienes bolivianos adquiere; sin embargo, si algo caracteriza a la CAN, es la relevancia que adquirió para los bienes agroindustriales, destacando las oleaginosas.
´Esta relación virtuosa con los países andinos ha hecho que las ventas bolivianas a ese bloque hayan sido siempre crecientes, reportando saldos comerciales favorables para el país, amortiguando los históricos desbalances comerciales de Bolivia con el mundo´, señala un informe del Instituto Boliviano de Comercio Exterior.
De los 459 millones de dólares exportados a la CAN, el 80 por ciento significó derivados de soya y de girasol (tortas y harinas, aceites crudos y refinados).
´Es de destacar, también, que en tal gestión el superávit en la balanza comercial bilateral ascendió a casi 200 millones de dólares a favor de Bolivia y que, tres países andinos Colombia, Venezuela y Perú, figuraron entre la media docena de los principales receptores de las exportaciones bolivianas´, menciona el reporte del IBCE.
Menciona que el rostro social de la CAN para los bolivianos es la generación de empleo, particularmente en cuanto a los bienes originarios de la agropecuaria, la agroindustria y la manufactura.
´Las exportaciones bolivianas a la CAN han tenido en el mercado andino protegido, un aliado. De hecho, ha permitido amortiguar el sobrecosto del transporte derivado del enclaustramiento geográfico del país, y la dificultad de sacar competitivamente la producción de grandes volúmenes a mercados de ultramar´, afirma el informe.
El gran desafío respecto de la CAN, expresa, tiene que ver ahora con enfrentar la liberalización de sus mercados a través del Acuerdo de Complementación Económica que suscribió con el Mercosur para crear una gran zona de libre comercio en el sur y con el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia, Perú y Ecuador con Estados Unidos.
La relación comercial preferencial de Bolivia con los países andinos se remonta a mayo de 1969 cuando se suscribió el Acuerdo de Cartagena, que dio lugar al Pacto Subregional Andino.
Si bien las dos primeras décadas resultaron casi intrascendentes en materia comercial para Bolivia, su importancia en el tiempo creció, particularmente en los últimos años, sobre la base del perfeccionamiento de la zona de libre comercio andina que se diera en 1992, para reconvertirse luego en lo que hoy se conoce como la Comunidad Andina de Naciones (CAN), desde julio de 1997.
Con todas sus imperfecciones, la CAN pasó a convertirse en la principal plaza destinataria para las Exportaciones No Tradicionales de Bolivia, dice el IBCE, y ahora para los exportadores es vital que su integridad se mantenga como hasta el año 2005.
Una mirada
Lo que falta avanzar • La CAN es aún una zona de libre comercio con imperfecciones, al mismo tiempo que una Unión Aduanera parcial, pues solamente Colombia, Ecuador y Venezuela aplican un Arancel Externo Común, en tanto que Bolivia consolidó su gravamen arancelario como Arancel Externo (no armonizado), mientras que Perú sistemáticamente se ha opuesto a hacer parte del AEC. Como proyección está la construcción del Mercado Común, añade el IBCE.
Análisis
La CAN es vital para toda la economía
Gary Rodríguez Gerente general del IBCE
La preservación del mercado de la CAN no es importante sólo para un sector, un subsector o una región, sino que su relevancia es para toda la economía boliviana. Considerando que lo que más precisa Bolivia para mantener estable su economía es el ingreso de divisas, una gran preocupación en función de la Balanza de Pagos, es mantener el aporte derivado de las ventas bolivianas a la CAN que anualmente bordean los 500 millones de dólares, permitiendo incrementar las Reservas Netas, para fines de importación y otros menesteres. Por tanto, el Gobierno Nacional debe extremar sus esfuerzos, redefinir sus prioridades, y dedicar una parte importante de su tiempo a fin de evitar el desplome de los mercados de la CAN y, con ello, de una parte importantísima de las ventas no tradicionales del país porque, de otra manera, el costo socioeconómico derivado de un colapso del sector oleaginoso, bien podría adquirir magnitudes insospechadas.
Finalmente, la gran tarea que se debió haber encarado desde los diferentes gobiernos hace muchísimos años atrás, pero que ahora adquiere una connotación de supervivencia, es la necesidad de trabajar —no sólo en función de la CAN, sino del fenómeno de la globalización— en un aspecto transversal para todos los exportadores bolivianos: la competitividad. Para ello, urge contar con políticas públicas de incentivo para desarrollar mayores y más diversificados volúmenes de oferta exportable, así como para superar las limitaciones infraestructurales, de financiamiento y tecnología.
“Es importante avanzar en la promoción externa, buscando mercados preferenciales alternativos”.