Las cifras de la inestabilidad. El INE, Cedla y Udape coinciden en que la informalidad afecta al mercado generando inestabilidad.
Historias del desempleo. La vida de los desempleados revela que hay ingenio para sobrevivir, pero que el mercado está copado.
El Gobierno presentará un plan. El Ejecutivo anunció un plan quinquenal para el desarrollo nacional, aunque aún no lo ha hecho.
La migración es una alternativa. Miles de personas salieron del país en busca de mejores condiciones. Regresan menos personas.
Las historias de vida de personas que no pueden encontrar empleo y las cifras de diferentes instituciones dedicadas al estudio económico, dejan ver que la inestabilidad laboral y el sector informal crecen cada día, sin que nadie haga algo para detener la situación que complica la vida a miles de habitantes en Bolivia.
Para entender esa situación, La Razón entrevistó a 14 personas que están dentro de la población económicamente activa (PEA), pero que actualmente se encuentran desempleadas. Muchas de ellas son profesionales y se han dedicado a trabajar en otras áreas del sector informal o están en situaciones “difíciles” para poder mantenerse.
Ésa es la situación de Andrea, una trabajadora social que no encuentra un empleo estable desde hace siete años. Otros, como Francisco, que estudió Comunicación Social, trabajan de taxistas o realizan labores eventuales para poder mantener a sus familias. Para estos últimos, su licenciatura quedó como un recuerdo en la pared de su comedor.
“Lo que pasa es que en el mercado, la inestabilidad laboral o la imposibilidad de permanecer en una fuente de trabajo formal ha aumentado hasta superar los índices de todos los países latinoamericanos”, asegura Fernando Iván Landa, economista del área de empleo y pobreza de la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE).
Esta informalidad del trabajo en Bolivia alcanzó el 2004 el 66,7% de la PEA, y en otros países vecinos, como Perú, este índice de informalidad llegó a 56,2%. En Chile este índice estuvo en 38,8%.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el año 2003 la tasa de desempleo abierto en las áreas urbanas de Bolivia llegó a 9,1% respecto a la PEA. En tanto, la tasa de ocupación fue de 54,8%, vale decir, los que tuvieron un trabajo formal durante ese año. Esto se traduce en que el 2003 había 4,3 millones de personas en la PEA y tan sólo 1,3 millones eran trabajadores permanentes, lo que significa que tenían todos los beneficios sociales y laborales de ley.
En todo caso, estas cifras del INE contrastan con las estimaciones que hace el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), que indica que la tasa de desempleo abierto alcanzó el 2003 el 12,3%, el 2004 estuvo en 11,6% y el 2005 habría bajado a un 10,7%. Cabe aclarar que estas estimaciones fueron deducidas del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
En todo caso, en el volumen 21 de “Análisis Económico”, una publicación de UDAPE, existe un artículo sobre la duración del desempleo en el área urbana, y sus autores, Gustavo Canavire e Iván Landa, destacaron que “mayores niveles de instrucción incrementan la duración del desempleo en Bolivia” por las condiciones laborales y los bajos salarios ofertados en el mercado actual.
La Confederación de Empresarios Privados considera que sólo con el fortalecimiento de la unidades productivas se podrá resolver el tema del desempleo.
El ministro de Planificación del Desarrollo, Carlos Villegas, anunció por su lado que se está elaborando un Plan Nacional de Desarrollo Quinquenal para tratar de revertir esta problemática.
La informalidad alcanzó el 2004 el 66,7% de la PEA, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).