Como bien dicen el tiempo es el mejor aliado para resolver los problemas. Durante varios años se trató de hacer realidad la convocatoria a la Asamblea Constituyente y el Referéndum sobre las autonomías departamentales.
Hoy tenemos aprobados estos dos instrumentos democráticos y lo que resta en el futuro es hacer que éstos sean debidamente trabajados porque, en el caso de la Asamblea, ésta deberá readecuar la Constitución Política del Estado y actualizarla a nuestra época, tipificada por la globalización cuyo camino es irreversible.
En lo referente al proceso autonómico, serán los comités preautonómicos quienes tendrán que consensuar sobre tan importante asunto que sí cambiará la estructura institucional basada en un centralismo desde la fundación de la República.
La Asamblea Constituyente tiene establecidos cinco módulos temáticos: tierra, territorio, autonomías, reforma política, recursos naturales y régimen social. A través de estos módulos a definirse se podrá orientar el futuro y sobre todo reorganizarlo en el Estado boliviano que, durante decenios, ha sido manejado con un criterio de facto sustentado por el autoritarismo, el caudillismo, el militarismo que en el mayor de los casos fue alimentado por el prebendalismo, la ignorancia y la incivilidad.
El destino de la Asamblea Constituyente estará ligado a las personas que vayan a integrarla, que sepan dirigir el proceso. Por ello hoy a partir de que los asambleístas deberán ser emergentes de los partidos políticos, organizaciones legalmente constituidas, quienes tendrán que elegir a ´los mejores ciudadanos´ y con formación profesional en áreas como la ciencia política, ciencias jurídicas, económica, sociología, comunicación y personas conocedoras de los asuntos del Estado, sin que ello signifique una limitante para los representantes ´genuinos´ de los distintos sectores poblacionales.
Está bien que hablemos sobre la democracia participativa pero no por ello está permitido, en un proceso como es el tratamiento de la Asamblea Constituyente, que quienes son neófitos en este campo quieran ejercer a la fuerza las funciones de asambleístas. Debemos pensar que la futura y renovada Constitución Política del Estado no está destinada a lo que deseen un gobierno u otro en el transcurso del tiempo, sino a ser el instrumento legítimo y legal que sustentará las garantías constitucionales, los derechos ciudadanos y los límites estrictos al poder que se les pueda otorgar a los gobernantes en las futuras décadas.
En este sentido y basándonos en esta trilogía estructurada en las garantías, derechos y limites, es que los constituyentes deberán buscar la sustentabilidad del crecimiento de la nación bajo el punto de vista económico y de esta manera hacer que la política social pueda ser encarada y comprendida y con esta dualidad vigente en el mundo globalizado; economía, que significa ahorro interno, inversión productiva, competitividad y política social que significa estabilidad y garantía a la inversión.
Con esto se puede asegurar el crecimiento de Bolivia que tiene las posibilidades por sus recursos naturales que posee y por la alentadora diversificación de su producción, que son productos del denominado ´conocimiento´ que está ligado al desarrollo y la competitividad, base fundamental de lo que se denomina el ´recurso humano calificado´ que cada vez tiene que ser más especializado y competitivo.
*Carlos Meyer A. es periodista y reside en Tarija.
La democracia valió la pena
En dos décadas de democracia pactada Bolivia asistió a una época marcada por importantes reformas estatales e institucionales que abrieron las compuertas de la inclusión política
Insólito
Estando de viaje en el exterior y revisando los periódicos locales en busca de información sobre Bolivia, la cual desde el último tiempo es abundante debido a los acontecimientos políticos, es interesante resaltar lo que sigue.
Los mejores bolivianos a la Asamblea
Nada menos que Voltaire, citando un proverbio italiano, dice en Contes (1772) que “lo mejor es enemigo de lo bueno”, lo que significa que el Poder Ejecutivo de Bolivia al proponer que “los mejores bolivianos” se postulen para ser delegados ante la Asamblea Constituyente
¿Congreso interino?
Bolivia es el país de los interinatos y no sabemos si la propia República es interina, en vista de que se está fundando otra a partir de julio próximo. Los interinatos, no obstante, han sido funestos para la nación.