Los héroes recibieron homenaje póstumo donde dejaron la ayuda Ayer, sus cuerpos fueron repatriados en un Hércules TC-100 de la Fuerza Aérea de su país. La Fuerza Aérea Boliviana les otorgó la condecoración al Mérito Aeronáutico. El Gobierno argentino declaró duelo nacional.
Apenas hace 72 horas, los seis hombres pisaban la plataforma del Grupo Aéreo (GA) 71 de la FAB, en El Alto. Ayer, en ese mismo lugar, esos oficiales argentinos recibieron honores póstumos. En vida, cumplieron su misión, trajeron una donación humanitaria. Pero el destino fue caprichoso, y ya no los dejó volver a casa.
El miércoles llegaron a la plataforma del GA 71 junto a un ministro que trajo un cargamento de nueve toneladas de insumos médicos para socorrer a los damnificados por los desastres naturales.
Ayer, después de cumplir su misión humanitaria en favor de los bolivianos, esos seis “caballeros del aire”, como los denominó el comandante de la FAB, general Luis Trigo, yacían en sus féretros.
La ceremonia de homenaje póstumo tuvo un protocolo militar impecable, lo que la hizo aún más emotiva. Comenzó con la lectura del orden del día, para luego imponer —en la bandera argentina que cubría los féretros de sus seis hijos que ofrendaron sus vidas en pos de la solidaridad— la condecoración al Mérito Aeronáutico. La medalla al Grado Oficial de la Orden correspondió al capitán Fernando Javier Francos y al primer teniente Matías Alberto Simonetti; el Grado Caballero de la Orden correspondió a los suboficiales principales Juan José Otero y Enrique César Aimino, también al suboficial ayudante Jorge Horacio Peralta y al suboficial auxiliar Javier Amilcar Brondi.
Los seis militares perecieron en el accidente aéreo ocurrido el jueves en Kiluyo, cerca a Chonchocoro, luego de que la nave que los transportaba de regreso a casa falló en el aire.
El rigor militar marcó la ceremonia a la que asistieron el presidente Álvaro García, ministros de Estado, el Alto Mando Militar y los representantes diplomáticos de Argentina y Cuba.
Un escuadrón de efectivos de la FAB despidió a sus camaradas. Además, un grupo de trabajadores del Ministerio de Salud dio el último adiós a los militares con pañuelos y vestidos de blanco.
“Este es un acto de profundo dolor por la pérdida irreparable de estos muros de la comitiva humanitaria”, afirmó la ministra de Salud, Nila Heredia.
El ministro de Defensa, Walker San Miguel, visiblemente conmovido, dijo que los seis hombres de la Fuerza Aérea Argentina “pagaron con su vida esta acción heroica”.
El embajador argentino, Horacio Macedo, señaló —con la expresión de dolor en su rostro— que su país seguirá al lado de Bolivia pese a lo ocurrido. Una oración elevada al Altísimo emergió de la boca del padre Sebastián Obermaier, pidió al Señor por cada uno de los oficiales, como también lo hizo por el consuelo para las familias que ellos dejaron.
Al compás del redoblar de tambores y las notas de un clarín, los féretros fueron introducidos en el avión Hércules TC-100 de la Fuerza Aérea Argentina que llegó a El Alto para repatriar a los seis valientes.
El presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, el embajador de Argentina, Horacio Macedo, y militares argentinos y bolivianos cargaron en hombros los féretros. En Argentina, el Gobierno decretó tres días de duelo en honor de los seis oficiales.
El piloto se desorientó en pleno vuelo
El comandante de la Fuerza Aérea Boliviana, general Luis Trigo, dijo ayer que una falla en los instrumentos de navegación pudo haber sido la causa del accidente aéreo que provocó la muerte de seis militares argentinos, el jueves, cerca a la cárcel de Chonchocoro.
“Hay un sistema que se llama horizonte artificial, el cual influye en el cabeceo hacia arriba, abajo y laterales; entonces son los giros que controla el sistema de vuelo instrumental, pero que en el momento del accidente no tenían condiciones instrumentales, quiere decir que se desorientaron, porque tenían mala información del equipo”.
Para Trigo, como el accidente ocurrió en territorio boliviano, de acuerdo a la legislación, una junta compuesta por la FAB se hará cargo de la investigación para establecer las causas. El subjefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier Eduardo Bianco, confirmó que la FAB invitó a dos peritos argentinos a formar parte de la junta de investigación. “Nosotros no manejamos ninguna hipótesis”.
Los militares fallecidos en el siniestro
Fernando francos Capitán • Era piloto del avión de reconocimiento, el primero de su promoción. Tenía 15 años de servicio en la Fuerza Aérea Argentina. Su vida se apagó a sus 37 años. Natural de Paraná, capital de la provincia Entre Ríos. Casado.
Matías simonetti Primer teniente • Era copiloto de vuelos aerofotográficos y de traslados, tenía 30 años de edad. Contaba aproximadamente 11 años de servicio en la Fuerza Aérea Argentina. Era casado y con familia. Natural de Paraná.
Juan José Otero Suboficial principal • Se desempeñó como mecánico de su institución. Realizó cursos de especialización en Estados Unidos. Era casado, con hijos, tenía 47 años de edad. Nació en Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos.
Javier Brondi Suboficial asistente • Era mecánico, tenía 36 años de edad. Se especializó en el exterior. Casado, con familia, nacido en la ciudad de Paraná, Entre Ríos. De acuerdo con su jerarquía militar contaba con 18 años de servicio en la institución.
Enrique aimino Suboficial asistente • Tenía 37 años de edad. Al igual que sus compañeros, era mecánico especializado en el exterior. Casado. Natural de Paraná, Entre Ríos. Vino a Bolivia a cumplir con una misión humanitaria.
Jorge Peralta Suboficial asistente • Tenía 38 años de edad. Nació en la ciudad de Paraná. Era casado con hijos. Mecánico especializado en reparación de motores de aviones. Estuvo en Bolivia dos días como parte de una misión oficial.