La falta de un acuerdo con el Gobierno colombiano que garantice el mercado para el grano y la harina de soya representaría una pérdida aproximada de 200 millones de dólares anuales.
Carlos Rojas, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (Anapo), aseguró que el mercado colombiano recepciona cerca del 44 por ciento de las exportaciones de soja del país. “En el corto plazo, perder ese mercado significa mucho para el sector”, añadió.
El riesgo de que como resultado de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, Bolivia pierda uno de sus principales mercados, es un temor que Rojas justifica en varios hechos.
En primer lugar, comenta, está el hecho de que en caso de que el precio del grano baje en el mercado, los productores norteamericanos reciben un subsidio de su gobierno. En cambio, los productores bolivianos deben correr el riesgo y pagar las pérdidas de sus propios bolsillos.
Además, Bolivia, por su condición de país mediterráneo, debe buscar mercados que le den preferencias arancelarias para compensar el alto gasto que representa transportar el producto hasta el país donde se comercializa.
Rojas afirma que otra ventaja de EEUU es que tiene la capacidad de procesar el grano para convertirlo en aceite.
“(Colombia) ha dado una cuota (a EEUU) de 900 mil toneladas entre grano y harina a partir del 2007. Ellos pueden procesar los granos en su país y van a producir aceite y nos van a desplazar las exportaciones”.
Estos son algunos de los factores por los que Rojas resalta la necesidad de conservar mercados como Colombia y Venezuela.
Cifras
En porcentajes • Las exportaciones de soya representan el 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país y el 22 por ciento del total de las exportaciones nacionales.
En cifras • Los recursos que el país obtiene de las exportaciones de soya son de 400 millones de dólares anuales, de los cuales el 44 por ciento provienen del mercado colombiano.