ACHACACHI • Una comunaria de Achacachi es atendida por la odontóloga de ese nosocomio. El miércoles, hasta después de las 14.00, fue la única paciente que visitó ese consultorio.
Desarticulación. Existen centros de salud equipados pero sin personal, o aquellos a los que los pacientes prefieren no acudir.
Desocupación. A Bolivia le falta médicos, pero al menos 10 mil profesionales de salud están desempleados, asegura un dirigente.
Desproporción. La Paz tiene 6 médicos por cada 10 mil habitantes, pero Pando cuenta con una relación de 12 por 10 mil personas.
Estudiantes. Cada año se gradúan 2.000 universitarios en las carreras de Medicina de 36 universidades y 16 facultades en el país.
El sistema boliviano de salud muestra síntomas de una crisis estructural, que se manifiesta en centros de salud equipados, pero sin personal, profesionales asignados al área rural que esperan pacientes, enfermos que optan por sus remedios caseros, miles de médicos desocupados y cientos de estudiantes que aspiran a titularse en la profesión.
Dichos problemas se manifiestan en las ciudades, pero principalmente en el área rural.
Eso es lo que encontró La Razón al intentar hacer una radiografía del sistema de salud por medio de una visita al área rural y luego de realizar una entrevista con diferentes profesionales.
El viceministro de Salud, Alberto Nogales, confirma que existe deficiencias que desembocarán en una crisis no sólo en la parte de recursos humanos, sino también en infraestructura y equipamiento de los hospitales.
“En las áreas rurales, esa situación está vinculada a la capacidad resolutiva que tiene un determinado centro de salud”, explica Nogales.
La afirmación del viceministro, sin embargo, no refleja el cuadro general del área rural. En un viaje hecho hacia la provincia Omasuyos,
La Razón encontró que hay centros de salud en los que el personal está preparado pero que los campesinos prefieren sus métodos o que éstos no pueden llegar a cubrir el costo de una atención o no se sienten cómodos por los usos occidentales en el tratamiento de las enfermedades.
Nogales precisa que el gobierno del presidente Evo Morales no es una gestión de continuidad, sino de cambio, por lo que buscará recuperar el papel del Estado y del sector salud —los médicos y trabajadores— para mejorar el servicio a la población.
A nivel institucional, la desarticulación se refleja en la falta de información única y completa. Por ejemplo, no existe cifra oficial del número de médicos que tiene el país y cuántos de éstos prestan servicios a la salud pública o al sistema de seguridad social.
El secretario general del Colegio Médico de La Paz, Andrés Pacheco, señala que 10 mil de 25 mil médicos de todo el país están desempleados, pese a que el sistema público y el de seguridad social tienen un déficit de profesionales de salud.
Un informe del Ministerio de Salud del 2003 señala que en el país existen seis médicos por cada 10 mil habitantes, cuando la proporción ideal es que la relación sea de un médico por cada mil habitantes, dice Nogales.
El responsable de acreditación e investigación del Ministerio de Salud, Fidel Cajías, hizo una reveladora relación de los médicos del sector público a nivel nacional por cada 10 mil habitantes. En el departamento de La Paz hay 6,25 profesionales; en Santa Cruz 5,87; en Cochabamba 5,63; en Beni 7,54; en Chuquisaca 8,51; en Oruro 7,05; en Pando 12,40; en Potosí 5,82 y en Tarija 7,63, de acuerdo a datos del 2003.
Anualmente, el Gobierno dispone de 140 ítems para La Paz y publica una convocatoria para trabajar en el área rural. “A la última se presentaron 600 médicos”, comenta Pacheco.
Pese a la desocupación, los galenos que llegan a obtener cargos, hacen lo posible por trabajar en el área urbana. Un profesional asignado a Achacachi contó que el año de provincia no tuvo resultados. Dejan el área rural.
“No hay pacientes debido a la cultura de las comunidades en el altiplano. Los pobladores prefieren la medicina tradicional”. (Veroska Peredo)