El esposo de Martha Manzaneda de Molina llegó de Madrid a Cochabamba para pasar sus vacaciones al lado de su familia. Nunca imaginó que su viaje duraría más de lo previsto; el lunes abordó el avión del LAB para volver a España pero, a la media hora, le hicieron descender.
Ésta es la historia de uno de los 212 pasajeros que llevan dos días esperando la partida de su avión a la capital española. Anoche se informó que el LAB analizaría caso por caso para que viajen por otra línea aérea.
Martha relata que su esposo había comprado pasajes de ida y vuelta en Europa. “Media hora después de que subieron al avión, los volvieron a bajar. Yo vi desde la terraza y mi esposo se quedó encerrado en preembarque”.
Su esposo tiene que presentarse a trabajar el 1 de abril, de lo contrario puede perder su empleo. “¿Ellos (la administración de la aerolínea) le van a conseguir otro trabajo? A cambio le ofrecieron un sándwich y un café, pero lo único que queremos es la solución a este problema”, dijo.
La hermana y el cuñado de Nelly Canaza también deben estar de vuelta en España el 1 de abril y no pueden siquiera abandonar la zona de preembarque del aeropuerto Jorge Wilstermann. “Ni siquiera nos permiten darles comida y les amenazaron con que, si salían de la sala de preembarque, no los dejarían volver a entrar”, protestó Nelly.
Gabriel Terrazas es un padre preocupado por su hijo, a quien dejó en el aeropuerto seguro de que iba camino a España. “Subió al vuelo y yo me fui a mi casa, pero vi las noticias y tuve que volver para ver cómo estaba. Él tiene 24 años y estaba con poca platita, por eso vine, para darle un poco más, pero no me dejaron meter nada”. Redacción Cochabamba