Un incendio en Argentina mata a 4 niños bolivianos Ocurrió en una fábrica de pantalones donde trabajaban 50 bolivianos, en Buenos Aires. Entre los fallecidos hay 4 niños. Cinco desaparecieron.
Seis personas, cuatro de ellas niños, murieron ayer al incendiarse una fábrica textil del barrio porteño de Caballito, en donde habitaban y trabajaban empleados de nacionalidad boliviana, en tanto que los vecinos de la planta fueron evacuados, informaron fuentes de la Policía.
El siniestro se produjo a las 17.30 (hora local) en Luis Viale 1269, en la ciudad de Buenos Aires, donde el primer piso de la fábrica, que funcionaba como depósito y vivienda de las víctimas, se incendió por causas que aún no fueron establecidas hasta anoche. Las llamas alcanzaron a seis personas que se encontraban en el lugar, algunas de las cuales fueron halladas “carbonizadas” por personal de bomberos, cuando minutos después de las 18.30 pudieron ingresar al predio para sofocar el incendio.
El director del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME), doctor Fernández, confirmó que cuatro de los muertos “son niños”, mientras fuentes policiales precisaron que los fallecidos no fueron identificados y que supieron de su corta edad por “el tamaño de los cuerpos”.
La planta alta de la vivienda, donde se originó el fuego, era una habitación que servía como comedor y donde los niños que vivían en la finca lo utilizaban como lugar de juego. En la fábrica trabajaban alrededor de 50 personas en condiciones infrahumanas, además de 25 chicos.
El ministro de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Donato Spaccavento, que se hizo presente en el lugar, dijo que las personas fallecidas vivían en el lugar. Al ser consultado sobre las condiciones de legalidad de la factoría, manifestó que “estaría habilitada desde el año 2001 como fábrica de pantalones”.
Según datos de familiares, hay cinco desaparecidos que también serían menores y los bomberos continúan trabajando en el lugar en la remoción de escombros.
Según información de la gente que trabajaba en el lugar, los dueños del taller serían un argentino y un boliviano; la totalidad de los empleados era del departamento de La Paz.
Todos los trabajadores escaparon del lugar por su condición de indocumentados y porque temían que los deporten. Sólo quedó el matrimonio de Fernando Rodríguez y Sara Gómez, padres de uno de los niños que llegó a fallecer en el lugar. La pareja se quedó sólo con lo puesto y sin un lugar dónde pasar la noche.
En el sitio se hizo presente el cónsul de Bolivia, álvaro González, quien les ofreció el consulado para que pudieran tener un lugar donde descansar.