Boulocq: “Se respira un aire renovado en el cine boliviano” Sin haberse estrenado en Bolivia, la película “Lo más bonito y mis mejores años” ganó dos premios en el Festival de Guadalajara. Su autor, el cochabambino Martín Boulocq, ya trabaja en un nuevo film.
Martín Boulocq es, a sus 25 años, el cineasta boliviano más joven premiado internacionalmente. Su película, Lo más bonito y mis mejores años, acaba de recibir el galardón a la mejor ópera prima y el premio especial del jurado de la FEISAL (Federación de Escuelas de América Latina). Ambos reconocimientos le fueron otorgados, hace una semana, en la clausura del Festival Internacional de Cine de Guadalajara.
“Un gran orgullo, una satisfacción a nombre del país”, eso sintió Boulocq que ha empezado de la mejor de las maneras su carrera de cineasta. De vuelta en su hogar, en Cochabamba, el joven director coincide con que su cinta es, como dice su productor Rodrigo Bellot, “un film cochabambino, hecho por un cochabambino, que habla sobre Cochabamba”. Sin embargo, es también “una historia universal, que puede suceder en cualquier lugar, porque los sentimientos son universales”.
Tan universales como el argumento de su ópera prima: “En una pequeña ciudad rodeada de montañas en el centro de Bolivia, donde el viento parece ser siempre el mismo, Berto, un joven introvertido y solitario, intenta vender su auto desesperadamente para salir del país. Camila y Víctor se tornan en su única compañía acercándose cada vez más a él en un juego interesado que no hace más que revelar la profunda soledad en la que vive cada uno de ellos”.
Hombre de pocas pero precisas palabras, Martín actualmente trabaja ya en su segundo film y alista el estreno de Lo más bonito y mis mejores años, producida en EEUU, en Bolivia. Aún no hay fecha para el acontecimiento, sólo un “pronto, en los próximos meses” que revela un director que dejó las carreras de Filosofía y Comunicación para dedicarse de lleno al cine. “Así son las grandes pasiones”. ¿Hacen falta más explicaciones?
25 años, una película y dos premios antes de su estreno, ¿cómo surgió un cineasta boliviano con esas características?
Supongo que de una necesidad casi violenta de manifestación, de comunicación. No somos pocos los cineastas jóvenes en Latinoamérica que con 25 años tenemos uno o dos largometrajes y es que existe una inquietud generacional muy fuerte. Los cineastas o artistas somos quienes canalizamos esas inquietudes latentes en nuestro entorno.
Lo más bonito y mis mejores años fue filmada sin guión. ¿Cuánto se acerca, entonces, el resultado a un documental?
Cuando digo que no usé guión para el rodaje me refiero a que ninguno de los actores leyó nunca el guión. Trabajamos seis meses en sus personajes y ellos fueron descubriendo la historia a medida que filmábamos, es por eso que tuvimos que rodar cronológicamente. Me interesaba capturar reacciones muy naturales y en este sentido, este método puede tener algo de documental... un documental provocado.
Su productor, el cineasta Rodrigo Bellot, ha dicho que su ópera prima es un “film de autor”. ¿Fue ese su objetivo?
Siempre digo que el cine de autor lo determina la obra, la trayectoria, la mirada personal, o una búsqueda en todo caso. En Bolivia, indiscutiblemente, a la cabeza están Jorge Sanjinés y Jorge Ruiz. Me siento heredero de estos dos grandes pero también de otros extranjeros como Godard, Antonioni, Herzog, Tarkovsky, entre otros.
Ahora sí, los premios, ¿cómo entró la película a la competencia del festival de Guadalajara?, ¿cómo recibió la noticia de los dos galardones?
La película entró en la selección oficial en la que compiten sólo 20 películas de toda Iberoamérica. Habían otras tantas secciones con más de 100 películas, pero ésta era la más importante. El sólo entrar en competencia ya era un gran logro para la “peli” y estábamos contentos. La competencia estaba muy dura, habían cintas estupendas. La verdad es que yo no me esperaba un premio y nos llevamos dos: mejor ópera prima y mención especial del jurado de la FEISAL. La entrega fue un espectáculo maravilloso, y estuve ahí para recibir el premio y agradecer a Bolivia y a toda la gente que aportó en la película.
Varias películas a punto de estrenarse, nuevos realizadores y premios internacionales, ¿son suficientes razones para sostener un boom del cine nacional?
Creo que se está comenzando a respirar un aire renovado en el cine nacional, que se debe en parte a un impulso mutuo entre nuevos y antiguos cineastas, aunque las inquietudes pueden ser distintas y hasta incluso opuestas por una cuestión generacional. Este panorama es positivo y le da riqueza y diversidad a nuestro cine.
¿Cuál es tu próximo proyecto?, ¿hay una nueva película?
Aunque Lo más bonito y mis mejores años ya está terminada, me exige mucha dedicación: festivales (la semana que viene estamos en el festival independiente de Buenos Aires), la preparación de su próximo estreno en Bolivia (que aún no tiene fecha determinada), y demás asuntos de promoción. De todos modos, hace más de un año vengo trabajando con un gran amigo el guión de mi próxima película.
“Siempre digo que el cine de autor lo determina la obra, la trayectoria, la mirada personal, o una búsqueda en todo caso”.
EL joven talento
Martín Boulocq • Nacido en Cochabamba en 1980, fue fotógrafo y pintor ya en la secundaria.
Polifacético • Premio municipal al Artista joven, dirigió los periódicos Crepúsculo y Malbicho.
Estudios • Dejó sus estudios de Filosofía y Comunicación Social en la UCB para estudiar cine en la Escuela Andina de Jorge Sanjinés.
Obra • Realizó varios videoclips y cortometrajes obteniendo premios como el de “mejor director joven” del Conacine.
Ficha técnica
Actores: Juan Pablo Milan (Berto), Alejandra Lanza (Camila), Roberto Guilhon (Víctor). Guión y dirección: Martín Boulocq. Producción: Ara Katz, Sam Englebardt. Producción ejecutiva: Rodrigo Bellot.
Comentario
Sobre el estilo arriesgado y único de Martín
Rodrigo Bellot. cineasta
Fue justamente la originalidad de Martín y la frescura de su propuesta directorial la que me llamó la atención, cuando vi clips de su rodaje y envié esas escenas a mis productores en Los Ángeles quienes se quedaron contentísimos, pues había en Martín la oportunidad de trabajar con algo único en un tiempo de escasez de propuestas cinematográficas sobre todo en Hollywood.
Martín Boulocq rodó su película, Lo más bonito y mis mejores años, sin guión, ni una página, y aunque él tenía muy claro lo que iba a suceder en el film y cuál era su estructura, ninguno de sus actores ni su equipo técnico sabía lo que iba a pasar, cada día de rodaje era una aventura. Además, jamás habló con los actores juntos y ninguno de ellos supo qué iba a hacer el otro o suceder en la escena. Martín argumenta que es la única manera de llegar a un hiperrealismo, que no es cine improvisado.
En todo momento lo que sucede en la película es real, desde las reacciones de los actores dentro de su personaje hasta los eventos. El trabajo de Martín fue literalmente el de documentar una realidad provocada. Lo que ha logrado Martín es un film de un realismo y una crudeza inigualable, de una veracidad actoral impresionate y una humanidad palpable. No hay romanticismos ni trucos cinematográficos, es como la vida misma, compleja, sin respuestas fáciles, llena de cuestionamientos, difícil de ver y atrapadora a la vez, muy cómica y fresca y tremendamente dura y triste.
Además que responde a un vacío en la cinematografía nacional que finalmente se llena, un cine joven cochabambino de AUTOR. Personalmente, no había visto nada como esto en el cine nacional y es, precisamente, lo que me llena de emoción y orgullo.