Bolívar estampa su sello de Academia Los celestes cumplen hoy 81 años de vida institucional, pero fue en la década de los 30 cuando nació su juego atildado, el académico.
El equipo subcampeón de la Copa Sudamericana, que el 8 de diciembre del 2004 le ganó a Boca Juniors en La Paz. La revancha fue una semana después y cayó en Argentina 0-2.
Al admirar una combinación de pases cortos y precisos entre Alborta, Molina y Tapia, jugadas como pases de ballet, un fanático gritó estremecido de fervor: ¡“Está jugando la Academia”! Ese apelativo bautizó a Bolívar con su segundo nombre, la Academia.
Cuenta el literato Fernando Díez de Medina —en la revista oficial del club Bolívar— que esa jugada que se dio en Miraflores a fines de 1930 empezó a retratar la identidad de juego que selló a este club.
En su momento, don Lauro Ocampo Crespo, otro insigne bolivarista, decía a propósito del fútbol académico que “vamos a verlo jugar para delicia de la vista y el regocijo intelectual. Alborta, Rengel, Ugarte, Blacut, supieron orquestar un juego con rigor geométrico”.
Fue también ese juego “imponente” que tras el descenso del 64 le permitió volver como un grande.
Esa calidad lo llevó a ser el campeón de campeones en la Liga y luego subcampeón de la Copa Sudamericana el 2004 ante Boca, además de un permanente animador de la Copa Libertadores.
Los dos futbolistas más grandes de Bolivia jugaron en Bolívar: Víctor Agustín Ugarte y Marco Etcheverry.
Los más antiguos hinchas aún recuerdan al goleador Mario Mena, Edgar Vargas y al temible Ramón Guillermo Santos. No obstante, el más recordado es el Maestro Ugarte, que jugó dos décadas en el club y que fue un artista del balón.
Gran parte de los mejores futbolistas de Bolivia casi siempre pasaron por la Academia, desde Alborta, Ugarte, Aragonés, Baldivieso, Etcheverry, Botero, entre los últimos. El club llegó a tener hasta 13 jugadores en la Selección.
Todos y cada uno ratificaron el sello de juego atildado y académico.
Datos
Año de creación • El club fue fundado el 12 de abril de 1925.
Los fundadores • Héctor Salcedo, Humberto Bonifacio, Rafael Navarro y Carlos Terán.
Patrimonio • Cuenta con el estadio Libertador en Tembladerani y un Gran Centro en Obrajes.
Lo alto • La gran gesta deportiva fue el subcampeonato de la Copa Sudamericana el 2004.
La caída • Una directiva sin apoyo llevó al club al descenso en 1964.
El programa • Hoy, desde las 19.00, en el Gran Centro Mario Mercado se celebrará una misa.
Los referentes celestes
Mario mercado
Fue el gran soñador. Conformó equipos estelares, siempre quiso lo mejor y para ello no dudaba en invertir y hacer realidad la corona.
Lauro ocampo
Don Lauro fue uno de los dirigentes clave junto a Luis E. Siles para gestionar el operativo “retorno”, una vez que el equipo cayó a la B.
Mauro Cuellar
El hombre que cumplió el sueño de Mario Mercado, de llegar a la final de un torneo internacional. Cuéllar supo reverdecer viejos laureles.
Victor A. ugarte
El gran símbolo de Bolívar, quien llegó a La Paz allá por los 40. Es considerado, sin duda, el mejor futbolista de Bolivia de todos los tiempos.
Las figuras
Mario Mena
El delantero tarijeño brilló en la década de los 50. Era oportunista y cabeceaba con una gran potencia y precisión, formó una dupla de lujo con el Maestro Víctor Agustín Ugarte.
René Rada
El Fiero Rada se destacó por sus toques elegantes, gran dominio de balón y gambetas impredecibles. Fue un experto lanzador de tiros libres y penales, además idolatrado en Bolívar.
Carlos Aragonés
Llegó a Bolívar cuando iba a cumplir 20 años proveniente de Salta. Poseía una gran visión de juego, cabeceaba muy bien y era un caudillo de Bolívar en los setenta, luego se fue a Palmeiras.
Carlos Borja
Llevó la cinta de capitán celeste por más de una década, por lo que se convirtió en un símbolo. No daba por perdido ningún balón y llegó a destacar por su gran entrega y coraje.
Erwin Sánchez
Le pusieron el apodo de Platiní por su precisión en los pases, a eso le añadió potencia en los remates. Fue el pase del año, gracias a la habilidad de Javier Ortuño, quien lo fichó.
Marco A. Etcheverry
Más conocido como el Diablo Etcheverry por su gambeta endiablada, Marco Antonio dejó huella por los goles de notable factura que anotó; luego hizo lo mismo en Chile y USA.
Julio baldivieso
Dueño de un gran dominio de balón y visión de juego. Por su gran carisma se ganó el cariño de los hinchas. Baldivieso tenía la virtud de generar el juego con una gran percepción.