“Escuchar el grito angustiado de las personas es justicia” Casimira Rodríguez Romero, la ministra de Justicia del gobierno del presidente Evo Morales, responde a las críticas en contra de su elección al cargo.
Sentada en la sala de su despacho la ministra de Justicia, durante una entrevista con La Razón en la que derrochó sinceridad, admitió que en algunos momentos, desde que asumió el cargo, se sintió discriminada como autoridad y como persona.
Sin embargo, afirmó que eso la motiva a aprender más, como asegura que ya lo hizo durante los tres primeros meses de gestión. Dijo que está dispuesta a demostrar a la sociedad que, aunque no es fácil, una mujer de pollera es capaz de ser una buena ministra de Justicia.
Nacida en Cochabamba, trabajó desde los 13 años como empleada del hogar a cambio de una habitación y un plato de comida. Desde los 18 años, Casimira Rodríguez inició su lucha por los derechos de su sector. Lo hizo primero en las calles y más tarde dentro del Parlamento, como dirigente de su sector, ganando así la batalla el 2003, cuando se promulgó la Ley 2450, en favor de las trabajadoras del hogar.
Toda su vida usted ha sufrido la injusticia, ¿cree que eso motivó al presidente Evo Morales a que la eligiera como su Ministra de Justicia?
Yo creo que más bien (Morales) ha tomado en cuenta una parte de la lucha que personalmente he puesto en mi sector, las trabajadoras del hogar. Pero por otra parte, es un reconocimiento a nuestro esfuerzo. Lo dijo el Presidente, las trabajadoras del hogar son uno de los sectores más discriminados, más postergados, e incluso hasta más despreciados frente a la sociedad.
¿Cuando llegó al ministerio, sabía su funcionamiento?
Es algo nuevo como todo trabajo, es otro mundo, otro espacio, y de alguna forma he tenido que aprender muchas cosas desde el principio, hasta conocer la oficina y el mismo edificio (ríe).
¿Cuánto ha aprendido en estos tres meses de su gestión?
Yo diría que bastante, porque escuchas infinidad de denuncias y por otra parte también intervienes en negociaciones, enfrentas amenazas de las organizaciones mismas. Que si no haces esto bloqueamos, te dicen. Por otra parte, vienen las personas que buscan trabajo. Entonces creo que he aprendido a sentir de todo, lo importante es que he podido conocer y también explicar a la gente, dar respuestas a las personas. Mi sector es otro mundo, es cierto, un mundo que conozco y sé manejar. Llegué aquí y de pronto hay que aprender otras cosas.
¿En algún momento usted se ha sentido discriminada?
¿Como ministra o persona?
Como ministra
Yo creo que no se puede superar los prejuicios sociales que nos hemos creado, personalmente me cuesta romper esos espacios, pero también estoy en proceso de entender que soy autoridad, y hay que asumir todo lo que venga y hay que responder a los desafíos. Gracias al apoyo de otros compañeros, las oraciones de los hermanos cristianos que son mis hermanos en Cristo, y de las trabajadoras del hogar, creo que es una manera de que yo asuma, cómo es ser Ministra de Justicia.
¿Y como persona?
Como persona también, toda la experiencia de la vida, lo que he aprendido y mis propias compañeras me decían, ´pero tú has conocido muchos espacios, en diferentes espacios, no solamente a nivel de Bolivia, sino a nivel internacional´. Entonces, tengo experiencia y he podido ver problemas, intercambios y creo que eso me ha dado confianza de poder salir adelante, he recorrido un camino largo y eso también es una escuela de la vida.
Lo dijo el Colegio de Abogados, ¿usted cree que el nivel de formación profesional es un requisito para estar al mando de un ministerio?
Yo pienso que se han sentido como que marginados de este espacio. También influyó la no aceptación de este proceso de cambio. Tenían que mostrar ese desprecio que sienten todavía hacia el indígena, al campesino y a la mujer de pollera.
Creo que ésa es la muestra de que todavía existe un grupo, que no quiere sacarse esos pensamientos coloniales; podemos ver todavía que estamos viviendo una guerra psicológica, incluso contra el propio Presidente y en contra de otros ministros.
¿Qué es justicia para usted?
El equilibrio, en el que podamos vivir todos con más dignidad. Cuando todos ganen un salario digno, eso es justicia para mí. Cuando todos tengan derecho a una buena atención en cuestión de salud y acceso a la educación, eso es justicia. Educación también es justicia. En resumen, el escuchar el grito angustiado de las personas, eso es justicia para mí.
¿La gente de su sector tiene el mismo concepto de justicia?
Sí, especialmente mis compañeras, y se han puesto más las pilas, ya que hemos estado desde el 2003, tratando de aplicar la ley, y ahora que soy Ministra de Justicia, tienen más confianza ya que es un proceso largo; la misma sociedad, los propios medios de comunicación les han dado más oportunidad, la aplicación de la ley de la trabajadora del hogar es justicia.
¿Qué la ha motivado para promover la ley de la trabajadora del hogar?
Bueno, en esos momentos, yo misma trabajaba y pensaba que a la trabajadora cualquier rato se la podía botar, se le pagaba lo que quería el empleador, las pocas posibilidades de tener estudio, muchas veces maltrato físico, psicológico, hasta abuso sexual, entonces esa situación ha permitido trabajar una propuesta de ley, desde la propia legislación laboral dentro de la Ley General del Trabajo, si existían algunos artículos, pero eran discriminadores, donde solamente reconocían la mitad de los derechos, eso significaba que la trabajadora valía la mitad de una persona.
Usted ha manifestado una preocupación especial por la trata de personas, por ella planteó un proyecto de ley ¿Qué datos concretos la llevaron a determinar que éste era un problema principal para el ministerio?
Bueno, la ley está, ya está avanzada, ha sido llevada por buen camino y, especialmente, una de las promotoras, hasta ahora, es la Ministra de Gobierno quien trabaja para que se pueda promulgar. Es importante que haya una ley de trata y tráfico de personas.
Me acuerdo que el 2003 cuando escuché de trata y tráfico en un encuentro internacional en Colombia, para mí, este tema era nuevo, recién el año pasado en nuestro país sale a luz pública, en spots o cuñas de radio indicando que nadie puede venderte. Esos mensajes han sido una alegría, ha sido un avance importante, la Cámara de Diputados ha promovido y pudo aplicarse esta ley, pero tiene sus etapas específicas, la prevención, la persecución, tenemos cantidad de personas que han sufrido la trata y tráfico de personas.
“Yo creo que no se puede superar los prejuicios que nos hemos creado, personalmente me cuesta romper esos espacios”, señaló la entrevistada.