Trascendencia de las autonomías Habría que anotar que no es suficiente la propaganda de la CNE para hacer comprender a los bolivianos de lo que está en juego con la eventual implantación en el país del régimen autonómico. Tiene que haber forzosamente mayor debate acerca del proceso.
A menos de dos meses del Referéndum Autonómico, se advierte un gran vacío en la información y promoción que debería merecer este pronunciamiento, pese a la enorme trascendencia que tiene para el futuro del país.
Habrá que señalar que el centralismo que se ejercita desde La Paz llegó a su agotamiento, tanto porque no supo satisfacer las necesidades del desarrollo regional, como tampoco fortaleció la integridad nacional. Más bien, ocurrió lo contrario, permitió que se acrecienten los regionalismos, en perjuicio de la unidad territorial y socioeconómica de la nación.
Sobre la materia existen múltiples estudios, sobre cuya base se han formulado diversas propuestas para la constitución del nivel estatal intermedio, que en buenas cuentas son los departamentos y cuyo referente institucional son las prefecturas. En muchos sentidos, hasta hace 12 años no se podía pensar en la autonomía de los departamentos, porque no había una base que la sustentara. Con la Participación Popular, esto se ha producido en gran magnitud, de manera que ahora se cuenta con la experiencia de los gobiernos locales como referentes indispensables para lo que se quiera hacer a nivel intermedio o “meso”.
En consecuencia, el país está ya debidamente acondicionado para dar el siguiente paso, que es precisamente el Referéndum Autonómico, el cual se llevará a efecto en forma simultánea a la elección de los miembros de la Asamblea Constituyente, el 2 de julio venidero.
La ciudadanía no está siendo debidamente orientada acerca de la significación del Referéndum, que es tanto o más importante que la propia Asamblea Constituyente, si tomamos en cuenta sus alcances. Se podría decir incluso que se está llegando a una cierta indiferencia ciudadana que bien podría verse reflejada cuando llegue la hora de la consulta popular.
Este extremo se puso en evidencia en una encuesta publicada por La Razón y realizada por la empresa Apoyo, Opinión y Mercado —levantada entre el 10 y 17 de abril, a 1.080 personas—, según la cual en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz había un descenso en cuanto al apoyo inicial que tenía el Referéndum Autonómico. Si bien la encuesta refleja que el sí gana, el porcentaje es bajo.
Santa Cruz, que encabezó el movimiento para que se instituya en el país las autonomías departamentales, está haciendo muy poco para movilizar a la opinión pública nacional en torno a ellas. Es posible que en su jurisdicción haya ya la suficiente comprensión y adhesión sobre la importancia del Referéndum, pero esto, lamentablemente, no trasciende al resto del país.
A su vez, los partidos y agrupaciones ciudadanas, que son los directamente interesados en movilizar el sentir público respecto a las autonomías, tampoco lo están haciendo, pese a que está en vigencia el período para efectuar las campañas proselitistas tanto por la Constituyente como para el Referéndum.
La única voz que se escucha en los medios televisivos y radiales para difundir la trascendencia del Referéndum Autonómico es la de la Corte Nacional Electoral (CNE). Sin embargo, habría que anotar que no es suficiente aquella propaganda para hacer comprender a los bolivianos de lo que está en juego con la eventual implantación en el país del régimen autonómico. Tiene que haber forzosamente mayor debate acerca del proceso.