Los night clubs se extienden al día en locales llamados “de remate” La vida nocturna comienza en La Paz a partir de las 20.30 y termina a las 6.00, hora en que estos boliches abren sus puertas. Estos lugares son administrados por los mismos dueños de los clubes nocturnos. Funcionan a puertas cerradas.
EN LA BARRA • Tras pasar la noche en el Katanas o Anaconda, un grupo de damas de compañía comparte el día en “el remate” Julys, de Villa Pabón. Fue el viernes a las 8.30.
Una joven dormía profundamente en un sillón vetusto del local “de remate” denominado El zorro, de Sopocachi; encima tenía a un cliente colombiano. Ambos compartieron una noche de copas en el club nocturno La miel de la calle 20 de Octubre de La Paz, donde la muchacha trabaja como dama de compañía.
Al igual que esta pareja, muchos hombres y mujeres de la noche ingresan en un círculo vicioso. Comienzan en locales nocturnos, cantinas, bares y boliches, y terminan en los locales clandestinos denominados “de remate”, que abundan en las ciudades de La Paz y El Alto. Un fotógrafo y un periodista de La Razón visitaron, entre la noche del jueves y la madrugada del viernes, dos clubes nocturnos, dos remates y varias cantinas.
El “remate” denominado El zorro, ubicado entre las calles Landaeta y Bernardo Bitti, cerca de la plaza El Cóndor de la zona de Sopocachi, abre sus puertas a las seis de la mañana, hora en que se cierran los otros boliches. Atiende hasta las 19.00, hora en que se abren nuevamente los bares y cantinas.
Tiene una puerta pequeña, en plena esquina, parece una casa de familia, porque en los pisos superiores la vida de sus habitantes se desarrolla normalmente. Adentro parece de noche, hay luces de color y música. El ambiente está impregnado de humo y alcohol. Una decena de sillones viejos y llenos de agujeros perforados por las colillas de cigarrillos que terminaron de arder, aguardan a los clientes quienes acuden a “rematar” su borrachera. Tiene una estrecha pista de baile y baños poco higiénicos.
Entre las 6.00 y las 8.00, del viernes, el local recibió a dos parejas ebrias, quienes al igual que la dama de compañía y el colombiano se quedaron dormidos en sus respectivos sillones. Antes bebieron cerveza en medio de carcajadas y discusiones prolongadas. “Pregúntame...pregúntame”, repetían insistentemente en tono de broma. El local se reserva el derecho de fijar el precio de las bebidas. Una botella de cerveza cuesta 30 bolivianos, al igual que el ron y el singani.
El local ya funciona desde hace ocho años aproximadamente. El primer dueño, de apodo Loro, se suicidó en el “reservado” con la pistola de un coronel de la Policía, con quien compartía el ambiente. Tras este hecho de sangre, el local fue cerrado y nuevamente reabierto. Josselin, la nueva dueña, quien a la vez regenta el club nocturno La miel, asegura que su “remate” es uno de los “mejores de La Paz”.
A las 7.30 del viernes, el mismo ambiente presentaba el Azabache II. Antes se identificaba con el nombre de Dessiré y funcionaba en la calle Ingavi, cerca de la plaza Murillo y en Villa Fátima. En la Armentia se identificó como Azabache y ahora en la calle Heroínas 16 de Julio de Villa Pabón es conocido como Julys. Este “remate” funciona a puertas cerradas y bajo llave.
Unas gradas conducen al local. Tiene dos baños, para hombres y mujeres, los cuales despiden olores nauseabundos. Cuenta, además, con un guardarropa, una pista de baile y sillones alrededor. El juego de luces y la música es infaltable.
Los clientes que permanecían en el local, en su mayoría eran jóvenes bien vestidos. Algunos lucían terno, otros soleras y manillas en sus muñecas. Uno que otro estaba dormido en el sillón. Las chicas, casi todas, mostraban escotes provocativos.
“Ellas vienen del Katanas y del Anaconda (clubes nocturnos)”, dice una muchacha que pertenece a otro grupo de chicas, las que acuden al lugar desde las 6.00 hasta las 19.00 horas.
En la barra, varias parejas conversaban animadamente, otras se acariciaban y se confundían en prolongados besos. Una rubia de nacionalidad brasileña tenía pegado a su espalda a un joven que decía venir de los Yungas. Mientras paseaban “pegaditos” por el local, las manos del joven acariciaban las partes íntimas de la mujer. Al lugar tienen acceso vendedoras ambulantes de pastillas, cigarrillo y comida.
A las 9.30 del viernes, el equipo de este medio abandonó este ambiente, paralelo al real.
Los “remates” de la ciudad de la paz
Ladera • Jazmín es otro lugar de “remate” ubicado en la avenida 15 de Abril, cerca del mercado del mismo nombre, de la zona de Villa Fátima de la sede de gobierno. Por el área abundan los bares y cantinas.
Centro • Las Velas, ubicado en la avenida Simón Bolívar, pleno centro de la ciudad, es considerado, por los bebedores, como otro lugar de “remate”. Varios radiotaxis trabajan en el lugar.
Ladera • En la zona de Villa Copacabana funcionaba otro local de estas mismas características conocido como el Gato viudo. Este local de remate era frecuentado por gente de diferentes clases sociales.
El Alto • Este medio de comunicación cuenta con información en sentido de que en la ciudad alteña también operan los locales de “remate”. Son frecuentados por gente del hampa.