Durante la mañana de ayer los niños del nivel primario del Instituto Americano de Obrajes archivaron sus Play Station 2, sus computadoras, sus muñecos de King Kong, sus moños y medias rayadas de Floricienta y sus mochilas de Dora la exploradora, para dar paso a los trompos, las bolitas —tinkas incluidas—, la guerra de soldaditos, el cherque con tapacoronas aplanadas, la liga, el pata pata y la ula ula.
Los alumnos disfrutaron de esos juegos que hace años jugaron sus abuelos y, en algunos casos, sus padres, quienes intentaron recordar viejas épocas, cuando la calle era el espacio favorito de convivencia entre los niños del barrio.
La actividad organizada logró congregar a más de un centenar de niños y niñas, desde los cinco años hasta los 12. A ellos les acompañaban atentamente sus padres y varios maestros de ese colegio ubicado en la calle 12 de Obrajes, en la zona Sur.
La jornada se convirtió en una fiesta de juegos de antaño, matizada con música y bajo el radiante sol de invierno.
El trompo y las bolitas fueron los juegos más practicados por los niños, muchos los vieron por primera vez, mientras que las niñas mostraron su agilidad con la liga y la pata pata. Los colegiales se divirtieron hasta el cansancio y algunos padres reconocieron los efectos de la tecnología.