Bajo el patrocinio del gran misionero y apóstol de las Indias: “San Francisco Xavier”, el 3 de diciembre de 1692 se lleva a cabo la fundación de la primera misión jesuítica en el oriente boliviano. Y es a partir de este hito que los misioneros de la Compañía de Jesús en Chiquitos toman a la misión de San Xavier como punto de partida para transmitir la luz de la evangelización a las sucesivas fundaciones. Es importante destacar que la acción espiritual en las misiones jesuíticas del oriente de nuestro país llega a transformarse en una empresa de bienestar humano al complementarse la educación religiosa con el aprendizaje de la escultura, la música, la arquitectura y la pintura, entre otras artes.
El lanzamiento mundial de Chiquitos como destino turístico realizado el 23 y 24 de marzo del año en curso, en los municipios de San Xavier y Concepción ha solidificado la inserción del recorrido por las misiones jesuíticas del oriente boliviano como uno de los programas turísticos de mayor interés atrayendo a importantes contingentes de turistas tanto nacionales como extranjeros.
En lo personal “San Xavier” es algo más que una bella zona topográfica plagada de verdor e historia que integra parte de la Chiquitanía del oriente boliviano. Esa región que dista 230 kilómetros de la capital cruceña, de clima cálido, con abundante fauna y flora, poseedora de una topografía de colinas bajas de granito y piedra caliza en la cual se destaca la serranía de Suruquizo, es ese rincón de mi Santa Cruz que me encubre, que es parte de mí. San Xavier es mi refugio, es ese algo que atesoro desde que fui lo que seré. Así que aprovechando mi reciente estadía en Santa Cruz, me fui al campo y además del hecho de haber podido sentir y disfrutar de ese peculiar aroma que desprende esa tierra colorada cuando viene a visitarla la lluvia y el viento de sur, tuve el privilegio de asistir a tres de los 139 conciertos que formaron parte del VI Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos”.
Durante 11 días, a lo largo de una geografía que abarca 350.000 kilómetros, 46 grupos nacionales y 20 internacionales, han consolidado al festival como una referencia continental de la música antigua. A su vez, es importante destacar que el disfrute de estos 11 días es todo un proceso que implica un intercambio de experiencias y aprendizajes entre los comunarios, puesto que son las propias comunidades misionales quienes se han apropiado del evento (19 comunidades son sedes); se ha formado un sistema integrado por 15 orquestas misionales (Sidor) que agrupan aproximadamente a 2600 niños/as; se ha creado un fondo editorial y discográfico; desde 1996 la capacidad hotelera y de servicios de estos pueblos misionales se ha triplicado evidenciando que en gran media son las propias comunidades las que hacen de éste su fiesta.
La riqueza musical del periodo renacentista y barroco en América se ha venido descubriendo y por sobre todo reconociendo como patrimonio cultural gracias a la difusión de eventos como el festival “Misiones de Chiquitos”. No forme usted parte de esos pocos que todavía no han tenido la oportunidad de visitar esa zona plagada de historia, belleza, cultura y calor humano que es la Chiquitanía del oriente boliviano.
*Mariella Pereyra es cientista política.
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