Concertación para las autonomías Hay mucho por estudiar y definir, y el tiempo se acorta; de ahí la urgencia de concertar un planteamiento único sobre el que los bolivianos respondan con el SÍ o con el NO. Al hacerlo, tienen que saber lo que están eligiendo o rechazando.
A escasos 45 días del Referéndum Autonómico, se advierte que la ciudadanía no está suficientemente preparada para pronunciarse sobre una cuestión de tanta importancia. No existe una idea clara de los alcances que puede tener y menos de los procedimientos a seguirse en caso de que la respuesta popular favorezca al SÍ. En estas condiciones, puede ser un fiasco la consulta del 2 de julio.
Anteriormente, extrañamos desde este espacio la ausencia de mayor interés en los departamentos, con excepción de Santa Cruz, de promover la realización del Referéndum, pese a que se trata de una decisión crucial para el destino de las regiones y, en general, del país. Esta vez hacemos hincapié en la necesidad de elaborar una propuesta única sobre lo que se quiere hacer con las autonomías, para que la votación ciudadana sea emitida consciente, responsable y con la suficiente información.
En un taller sobre Autonomías Departamentales, realizado en El Alto, se planteó que el país debe generar una propuesta nacional de autonomías, para lo que será necesaria una concertación entre los nueve departamentos. Esta es una buena idea, por lo que correspondería ponerla en práctica cuanto antes.
Con la finalidad de evitar tensiones futuras en el país, se aconsejó también recorrer un proceso preautonómico lo más ordenado posible, preparatorio de los cambios que se adopten en el Estado, en los sistemas políticos, fiscal y de servicios públicos que habrán de surgir con la profundización de la descentralización en los departamentos y municipios. De lo contrario, se dijo que se pueden “desencadenar acontecimientos descontrolados y caóticos que marquen profundamente el curso del proceso autonómico y no necesariamente en la dirección correcta”.
Bajo un punto de vista racional y de madurez ciudadana, ésta tendría que ser la forma de encarar el desafío que implica pronunciarse sobre las autonomías, cuyo propósito es descentralizar las competencias político-administrativas en el territorio nacional.
La propuesta que se vaya a concertar a nivel nacional tendrá que resolver también aspectos tan fundamentales como mantener o no el sistema unitario, la distribución geográfica y si los sistemas de salud y de educación conservan su actual estructura o pasan a la responsabilidad sólo de las regiones.
Sin duda, el tema más sensible será el de la división política del territorio, acerca de lo cual existen ya algunas propuestas, entre ellas la que daría lugar a la creación de las autonomías indígenas y las de la regionalización en tres o más circunscripciones, a partir de sus características geográficas y étnicas. El Prefecto paceño ha propuesto que la ciudad de La Paz sea declarada como un distrito autonómico. Y existe igualmente el planteamiento de crear el décimo departamento en el sur del territorio.
En concreto, hay mucho por estudiar y definir, y el tiempo se acorta; de ahí la urgencia de concertar un planteamiento único sobre el que los bolivianos respondan con el SÍ o con el NO. Al hacerlo, tienen que saber lo que están eligiendo o rechazando.
De no prosperar un consenso previo, correspondería al Congreso Nacional iniciar ya el debate sobre la pregunta única del Referéndum, de manera que haya el tiempo necesario para tomar acuerdos aceptables para todos.