“No es evidente que votar por el SÍ en la consulta sobre las autonomías establezca una determinada forma de aplicación de las mismas”. El país está viviendo el proceso de reconstrucción del contrato social a partir de compromisos previos que habilitaron esta fundamental posibilidad. Uno de estos pactos centrales fue el incorporar a nuestros mecanismos de ordenación territorial estatal las autonomías departamentales.
A la par que se aprobó en el Congreso Nacional la Ley Especial de Convocatoria a la Asamblea Constituyente, también se habilitó el Referéndum Nacional sobre las Autonomías Departamentales. Se pudieron concretar ambos eventos a partir del acuerdo implícito de que el Referéndum previo a la Asamblea Constituyente, era una prenda de confianza que garantizaría la incorporación obligatoria de las Autonomías Departamentales en nuestro nuevo texto constitucional.
De hecho la pregunta que el Congreso finalmente aprobó, resultó, al igual que la Ley de Convocatoria, una brillante síntesis del consenso nacional, es decir nada perfecto, sin imposición de las partes en conflicto, pero lo suficientemente legítima para viabilizar el proceso de reconstitución nacional.
Todas las fuerzas políticas y sociales representadas en el Parlamento Nacional, en aquella oportunidad, hicieron compromiso formal de apoyar el SÍ en la Consulta Popular, en el entendido de que la respuesta afirmativa obligaba a definir y normar las Autonomías Departamentales en la Asamblea Constituyente y de ninguna manera decretaba la vigencia inmediata de las mismas.
Resulta incomprensible, por lo tanto, que ahora la fuerza parlamentaria más numerosa y que titulariza el Poder Ejecutivo, reniegue de su compromiso inicial y vuelva sobre sus pasos planteando votar por el NO en el Referéndum, bajo el argumento de que aprobarlo resultaría en “una imposición unilateral de la visión particular de las oligarquías cruceñas”.
No es evidente que votar por el SÍ en la Consulta sobre las Autonomías Departamentales establezca una determinada forma de aplicación de las mismas. Esto lo decidirá la Asamblea Constituyente en el marco de la redacción global de un nuevo Contrato Social, cuya expresión escrita y formal será la nueva Constitución Política del Estado. La discusión sobre las variedades, sistemas, grados y demás especificidades que tendrá el modelo boliviano de Autonomías Departamentales sólo podrá producirse si se aprueba la pregunta planteada en el Referéndum.
Es muy peligroso promover que las Autonomías Departamentales no sean discutidas en la Asamblea Constituyente y resulten desechadas antes inclusive de ser debatidas. La esperanza está en que la ciudadanía respalde mayoritariamente el proceso de reconciliación nacional votando por el SÍ en el Referéndum y eligiendo una representación diversa, plural y democrática para la Asamblea Constituyente.
*Ricardo Paz Ballivián es sociólogo y constitucionalista.
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