El Plan Nacional de Desarrollo En general, el Plan consigna apreciaciones no siempre apegadas a la verdad sobre lo sucedido en el país, en el pasado reciente y lejano. Por lo menos pueden ser discutibles, desde el momento en que su enfoque tiene un claro sesgo ideológico.
El gobierno de Evo Morales puso fin a un proceso de liberalismo económico que duró 20 años, para dar paso a un nuevo ciclo dirigido a la construcción de una sociedad comunitaria, bajo la tutela de un Estado empoderado, convertido en gestor y administrador.
Esta es la característica del Plan Nacional de Desarrollo, presentado hace una semana y que se aplicará del 2006 al 2011, período en el que se espera remover, desde sus raíces, la profunda desigualdad social que hay en el país, particularmente en detrimento de la población de origen indígena.
El Plan considera que el cambio del patrón primario exportador es una condición imprescindible para revertir la desigualdad y la exclusión, erradicar la pobreza y desmontar los dispositivos neoliberales. A la vez, indica que dicho "desmontaje" resultaría insuficiente si, al mismo tiempo, no se instauran nuevos conceptos económicos, políticos y culturales que conduzcan a la construcción de otro modelo de desarrollo —de producción y acumulación interna de riqueza—, basado en la soberanía de la propiedad y la industrialización de los recursos naturales. En forma paralela, plantea la tarea de proceder a la redistribución de la riqueza nacional, al empleo digno, mediante la amplificación y diversificación del aparato productivo; la recuperación del mercado interno y la redefinición del relacionamiento con los mercados internacionales.
El documento en el que está inserto el Plan sostiene que tal cambio del patrón de desarrollo requiere de la intervención del Estado como promotor y protagonista del desarrollo nacional, porque no basta su presencia como conductor del desarrollo, sino que es indispensable su participación en la producción y el comercio de los sectores estratégicos que garanticen la acumulación interna, al mismo tiempo que proteja y aliente la innovación y la expansión de la producción en el resto de los sectores productivos del país.
El Plan de Desarrollo fija metas para alcanzar el crecimiento de la economía, la reducción de la pobreza, la protección social, la salud, la educación, el empleo, la sostenibilidad macroeconómica y los avances institucionales y políticos de largo plazo, acerca de lo cual dice que la transformación del país se concretará en el lapso de una generación.
Inicialmente, los cuestionamientos al Plan surgieron de los sectores empresariales. El presidente de la Confederación de Empresarios Privados, Roberto Mustafá, apuntó que lo que falta en el Plan es el cómo se van a cumplir sus objetivos. "Lo que se quiere saber —dijo en declaraciones a la prensa, luego de asistir a la presentación del Plan, en el Palacio de Gobierno— es el detalle de la implementación de cada uno de los distintos programas y lineamientos presentados". A su vez, el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (Cainco), Gabriel Dabdoub, señaló que el Gobierno no sólo debe generar 90 mil empleos por año, sino sobrepasar los 120 mil, porque es lo que se necesita para empezar a erradicar la pobreza.
En general, el Plan consigna apreciaciones no siempre apegadas a la verdad sobre lo sucedido en el país, en el pasado reciente y lejano. Por lo menos pueden ser discutibles, desde el momento en que su enfoque tiene un claro sesgo ideológico.