Sucre atrae cada vez más investigadores El Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, el Centro Bibliográfico Documental Histórico de Chuquisaca y el Archivo y Biblioteca Arquidiocesanos Monseñor Miguel de los Santos Taborga son los principales centros de documentación.
TESOROS CENTENARIOS • Partituras musicales junto a otros documentos eclesiásticos se guardan en el Archivo y Biblioteca Arquidiocesanos Monseñor Miguel de los Santos Taborga.
Sucre resguarda archivos y bibliotecas con documentos de consulta de incalculable valor y que son de interés para la humanidad. Por esta razón llegan continuamente a los repositorios de la capital un número cada vez mayor de investigadores nacionales y de estudiosos provenientes de diferentes continentes.
Los estudiosos se concentran en los salones de lectura dispuestos por cada biblioteca y archivo, edificios ubicados en el centro de la ciudad, cerca de la plaza 25 de Mayo, bajo los tejados de edificaciones patrimoniales o modernos.
Estos centros —como el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB)— ofrecen documentos y libros que provienen desde la época de la colonia (siglo XV) hasta la actualidad. Según su directora, Marcela Inch, hasta allí llegan “investigadores de diferentes continentes. Vienen desde Japón y, por supuesto, Europa, Estados Unidos y América Latina”.
Los investigadores cada vez aumentan más. Inch indicó que en su mayor parte son extranjeros los que llegan con becas de universidades, institutos o fundaciones. En cambio, en el caso boliviano, los visitantes son menos, posiblemente por la falta de recursos económicos.
Por otra parte, está el Centro Bibliográfico Documental Histórico de Chuquisaca (CBDH) que mantiene libros empastados con cuero de caprino o de vacuno y ejemplares con hojas de trapo. En estas obras está registrada la historia de importantes hechos y datos de la República de Bolivia, de la época colonial y de las antiguas provincias de la región.
Aseguran que es aún posible sentir en muchos de los ejemplares el “olor a antiguo” y la sensación de querer saber y saber, sin cesar, sobre el pasado. La responsable del CBDH, dependiente de la Universidad San Francisco Xavier, Analy Fuentes, explicó que en los últimos meses el flujo de investigadores —la mayoría de origen extranjero— aumentó al menos en una docena con relación a anteriores años.
En cambio, para los interesados en documentos eclesiásticos, está el Archivo y Biblioteca Arquidiocesanos Monseñor Miguel de los Santos Taborga (ABAS), centro especializado en esa temática con cientos de ejemplares que forman parte del menú de fuentes para hacer indagaciones en la capital de la República.
No siempre es necesario viajar a Sucre para acceder a estas fuentes. Por ejemplo, a través de un programa del que forman parte 33 bibliotecas nacionales de varios países de Iberoamérica, la de Bolivia participa con 43 ejemplares en la Biblioteca Virtual Iberoamericana y Caribeña El Dorado Bolivia.
La información está disponible a través del enlace del ABNB: www.archivoybibliotecanacionales.org.bo, según la directora Inch, quien destacó que el sitio ofrece la posibilidad de consultar, copiar e imprimir importantes libros que en su mayoría no tienen derechos de autor y cuyas ediciones están agotadas. Así, Sucre mantiene una invitación para aquellos que buscan desentrañar la historia. Redacción Sucre
Un patrimonio en peligro
“Estamos perdiendo mucho patrimonio bibliográfico por culpa del mal manejo del depósito legal”, señaló la directora del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB), Marcela Inch, refiriéndose a que es necesario un mejor funcionamiento del Repositorio Nacional, con sede en La Paz.
Explicó que “la colección de la Biblioteca Nacional (con sede en Sucre) podría ser mucho más rica si funcionara bien el depósito legal”. Según la responsable, la ausencia del personal necesario sumado a la infraestructura y el presupuesto insuficientes, no pueden controlar de forma efectiva a todas las imprentas del país para reclamar los ejemplares que deberían enviarse a la Biblioteca Nacional de Bolivia.
Sin embargo, Inch expresó su confianza en que la situación pueda revertirse, pues en una reciente conversación con el viceministro de Cultura, Edgar Arandia, la autoridad se comprometió a impulsar la aplicación de un decreto —emitido en noviembre de 2005— por el que el ABNB recobraría su competencia (la que se le quitó en 1968) para reclamar al menos dos ejemplares de todos los libros que se escriban en el país.
La Biblioteca y el Archivo
La Biblioteca Nacional de Bolivia reúne alrededor de 120.000 volúmenes desde el siglo XV al XIX. De ellos más de 5.000 están catalogados. El Archivo Nacional custodia documentación desde el siglo XVI al XX.
El fondo documental más importante es el de la Audiencia de La Plata con expedientes de abogados tramitados ante esa Audiencia; contiene información en cuanto a minas e ingenios, legislación, extracción, conversión de moneda; de las misiones de Mojos, Chiquitos; expedientes de la Sublevación General de Indios de 1781.
El Archivo conserva los libros de Acuerdos de las sesiones del Cabildo de Potosí en los que se tratan los problemas de la vida comunal de esa Villa; escrituras públicas de La Plata que contienen testamentos, poderes, contratos de trabajo, escrituras de préstamos.
Conserva fondos y colecciones documentales de la República y al menos 17 colecciones particulares, entre ellas las de Gabriel René Moreno, nombre que lleva la Sala donde se encuentran sus libros. El caso se repite con las obras del archivista Gunnar Mendoza Loza.