El Sí y el NO enfrentan a la población, que llega confundida al referéndum No sólo en las esferas públicas, sino también en los ámbitos familiares y privados prima la división ante el referéndum. El Sí y el NO ponen en un dilema a los votantes debido a las contradictorias campañas políticas realizadas hasta el final.
Mario Quiroga Guzmán, de 68 años, tiene claro su voto para el referéndum de hoy. “Voy a votar al NO, porque yo he nacido en un país unido y así quiero morirme, viendo una sola Bolivia”, asegura el trabajador fabril jubilado el año pasado. “La unidad es una consigna que no se puede obviar, más
para nosotros que somos trabajadores y hemos tenido que luchar muchas veces por la patria”. Su nieta, Carola López Quiroga, de 22 años, no está de acuerdo. “Yo voy a votar por el Sí, creo que más allá de las consignas partidarias, es la mejor alternativa para que las regiones progresen. Esta iniciativa, que ha nacido de grupos oligárquicos del oriente, a la larga va a ser positiva para todo el país”, asegura la estudiante de cuarto semestre de Arquitectura de la UMSA.
Abuelo y nieta, que habitualmente “se escapan” para tomar un helado mañanero en la plaza Murillo, no encuentran coincidencias en cuanto al referéndum. “No entiendo a esta chica —comenta don Mario—. Siempre hemos charlado, sabe de la lucha obrera por la unidad, pero ahora no entiende”. “Los países más avanzados son los que tienen régimenes autonómicos”, replica Carola. En medio de la discusión está su madre. “Mi padre me dice que la autonomía es mala y mi hija que es buena. Encima están el MAS y Podemos, y sus campañas sucias”, confiesa Cristina Quiroga, secretaria de 43 años.
Confundida también está Sonia Quispe Pérez, empleada doméstica de 18 años, que en este sufragio se estrena como votante. ´En la casa donde trabajo me dicen que hay que votar por el Sí, pero el Presidente ha dicho NO, entonces no sé a quién hay que escuchar”, dice la joven que cursa el octavo grado en la escuela nocturna. La arremetida de campañas sobre el referéndum ha polarizado las opiniones. “He escuchado al Prefecto, dice que la autonomía va a ser buena para La Paz. Habrá que decir Sí, nomás”, comenta Gladis Murillo, empleada de una tienda de ropa.
Ni el helado en la plaza Murillo ha abierto coincidencias entre don Mario Quiroga y su nieta. “Al final, que sea lo mejor para el país”, sentencia el abuelo ante la mirada cómplice de Carola.
La desinformación prima
“Yo sé que hay que votar en el referéndum, pero ni siquiera entiendo la pregunta, no sé para qué es”, reconoce Delfina Calle, vendedora callejera de dulces. Su opinión no es aislada, pues de una decena de personas consultadas por La Razón la mañana del jueves en la plaza Murillo, ocho dijeron que no sabían si votar por el Sí o el NO, y de ellas, cinco no entendían claramente el concepto de autonomía que plantea la consulta.
“La pregunta es muy larga y poco clara”, argumentó Jorge Iriarte, empleado público. “De cualquier manera los resultados que salgan en el referéndum no van a ser tomados en cuenta, los constituyentes van a interpretarlos de acuerdo a sus intereses”, opinó Róger Perales, profesional independiente.
“Ni siquiera sabemos para qué estamos votando. No nos han explicado qué significa la pregunta. Los partidos se han dedicado a pelear entre ellos y no está claro cómo van a interpretar los resultados”, aseguró Martha Linares, ama de casa.
Opiniones
“¿Qué va a pasar con los pobres?” Carlos Méndez, Abogado
“Mi voto en el referéndum es por el NO. La autonomía es un capricho de las élites orientales que quieren seguir manejando a la gente y quieren separarse después de siglos de explotar al país. ¿Qué va a pasar con los departamentos pobres como Potosí u Oruro que han dado todo en la Colonia?”.
“No sé por qué voy a votar” SONIA QUISPE, empleada
´No sé si voy a marcar Sí o voy a marcar NO en el referéndum. En la casa donde trabajo me dicen que hay que votar Sí para que todos estemos mejor, pero el Presidente ha dicho que hay que poner NO y a mí gusta el presidente Evo Morales, bueno es. Entonces no sé a quién hay que escuchar y estoy preocupada por qué votar”.
“El futuro está en las regiones” Carola López, estudiante
“Yo voy a votar por el Sí. Creo que más allá de las consignas partidarias es la mejor alternativa para que las regiones de Bolivia progresen. Esta iniciativa que ha nacido de grupos oligárquicos a la larga va a ser positiva para todo el país. Los países más avanzados son los que tienen regímenes autonómicos”.
“Quiero que haya trabajo y platita” Gladis Murillo, vendedora
“Yo quería votar por el NO, como ha dicho el MAS; pero después he escuchado al Prefecto que dice que la autonomía va a ser buena para La Paz también. Yo vivo aquí y quiero que mis hijos estén mejor, que haya trabajo y que no falte la platita para todos. Entonces, creo que habrá que votar por el Sí, nomás”.
ANÁLISIS
¿Y cómo interpretar el resultado? Franz Xavier Barrios
Como recuerda el editorial de La Razón del día 29 de junio, el cómputo del referéndum debe ser nacional porque esa es la escala de la consulta. Si en ese conteo nacional –que es el único que causa efecto– ganara el No, podrá uno lamentar que ese desenlace fue determinado en buena medida por el prejuicio y la mala información en relación a la autonomía departamental. Pero no cabrá esperar que la desagregación estadística del SÍ según departamentos modifique la decisión nacional, aunque éste acabe siendo un dato de enorme relevancia para la misma Constituyente. Mal harían pues los constituyentes en desconocerlo aunque sea un mandato moral antes que jurídico.
Ahora bien, si nacionalmente ganara el NO, sólo habrá sido rechazado el tenor específico de la pregunta del referéndum, pues nada invalida que la Constituyente retome el tema de las autonomías departamentales, con mayor razón de existir por lo menos un Sí estadístico en algunos departamentos. Creer que con un NO nacional ya no se podría tocar más lo autonómico-departamental en la Constituyente, quedando sólo un tratamiento de la autonomía vinculada a lo “regional” o “indígena”, no es correcto ya que no se habría rechazado la autonomía departamental como concepto, sino el famoso tenor de la pregunta que virtuosa en su día como texto para el consenso coyuntural nació con imprecisiones, una de ellas sustantiva, como la de pretender autonomías sin ceder facultad de legislación.