“Creemos que hay que ser muy pragmáticos” GUILLERMO PERRY, economista principal del Banco Mundial, opina sobre el modelo económico boliviano y habla de su experiencia como constituyente.
Guillermo Perry, colombiano economista principal del Banco Mundial (BM) para América Latina y el Caribe, es considerado como el gran pensador actual sobre economía en la región y el mundo. De esa manera, a costa del sonrojo del adulado, lo presentó Marcelo Giugale, director del BM para Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela, Región de América Latina y el Caribe.
El BM renovó su compromiso de trabajar con el gobierno de Evo Morales y, además, Giugale anunció el jueves que viene manteniendo reuniones con autoridades para avanzar en ese tema.
Perry, quien entre muchas otras responsabilidades asumió la de ser constituyente en su país, llegó a La Paz para presentar el informe del BM: “Reducción de la Pobreza y Crecimiento Económico”, del que es coautor. Luego de compartir un almuerzo con periodistas de medios impresos, concedió una entrevista a La Razón y a un semanario local. Aquí, dos respuestas para Bolivia:
Evo Morales ha puesto al Estado como motor de la economía, más que a los sectores privados. ¿Cómo ve el BM ese cambio de roles? Cada país decide el tipo de Estado que quiere (...) Donde hay mayor debate, creo yo, es en la participación directa del Estado en la producción. Y ahí hay experiencias muy diversas. En general, cuando el Estado ha querido hacer demasiado, cogerlo todo como en la Unión Soviética o en Cuba, por poner ejemplos, el resultado económico es muy malo. Pero eso no significa que el Estado no tenga algunos papeles muy importantes que pueda cumplir, por ejemplo, en banca de desarrollo de segundo piso (...) En los servicios públicos, hay toda suerte de modelos. Hay países donde la totalidad de la prestación de los servicios públicos es privada, digamos es el caso anglosajón, y funciona sumamente bien. Pero no es que el Estado esté ausente, el Estado tiene condiciones de regulación muy, muy estrictas, que aseguran la competencia, la eficiencia y los derechos de los usuarios. Algunos de los países de Europa tienen prestaciones de servicios públicos esencialmente prestados por empresas estatales; algunas funcionan bien, otras no mucho. En general, Europa se ha ido moviendo a un sistema mixto, con más participación del sector privado. Entonces, la verdad es que en este tema nosotros creemos que hay que ser muy pragmáticos, porque finalmente lo que importa es que la gente tenga los servicios y que sean de calidad, y que las empresas —sean públicas o privadas— atiendan a los usuarios y no abusen de ellos, y lleguen a los pobres. En la explotación de los recursos primarios hay también toda suerte de esquemas. Hay países donde tienen empresas totalmente públicas, otros que decidieron que nada de empresas públicas sino todas privadas pero con mucha regulación y con impuestos, y países que tienen sistemas híbridos. Y hay casos de éxito de los tres, y hay casos de no éxito de los tres. Cada país tiene que encontrar su propio sistema. A mí, personalmente, me parece que tiende a funcionar bien, en esta materia, la opción de permitir que haya inversión privada, pero teniendo el Estado una capacidad importante de orientar el proceso, y de regularlo, y de cobrar los impuestos. Puede tener (el Estado) empresa pública, pero no inhibe que la empresa pública haga contratos de asociación con privados. No hay un modelo único.
Con su experiencia como constituyente en Colombia y como conocedor de las necesidades de este país, ¿cuál debe ser la tarea de los constituyentes para enfocarse en los problemas económicos de Bolivia? Los estudios recientes sobre el crecimiento económico en Bolivia tienden a mostrar que la incertidumbre que se ha generado en los últimos años sobre qué estructura institucional va a tener el país y qué marco legal para la actividad económica será el que predomine, ha sido uno de los factores que ha incidido en el bajo crecimiento de la inversión y de la economía. Por tanto, es extraordinariamente importante para el crecimiento económico que esos factores se despejen y que se haga de una manera consensuada, porque, en la medida en que la sociedad boliviana y los partidos políticos logren un consenso en la visión de país que se quiere para el futuro y las instituciones, pues eso le dará un marco mucho más claro a toda la gente que invierte y, cuando estamos hablando de los inversionistas, no estamos hablando de las empresas grandes únicamente, sino también de los millones de pequeños empresarios bolivianos; la mayoría de los bolivianos son pequeños empresarios, que están en el sector informal y que, como todos los demás, les afecta la incertidumbre. Y lo mismo con los empresarios medianos y grandes. Pero, más allá de los beneficios económicos, se lograría una sociedad incluyente, equitativa, armónica y en paz, como yo creo que todos los bolivianos desean. (...) Ese tipo de consensos se pueden lograr, (aun) entre grupos que tienen ideologías muy diferentes pero que pueden encontrar un terreno común de acuerdo.