El optimismo en los bolivianos Sin duda, los mayores retos que en este momento y por mucho tiempo tendrá el Gobierno son los relacionados con el empleo y los mercados. Esta es la primera vez que se capta un sentimiento tan positivo entre los bolivianos, que debe ser aprovechado.
Algo notable está sucediendo entre los bolivianos. De haber tenido siempre como compañero inseparable al pesimismo, ahora se han tornado optimistas y poco menos que rebosantes de confianza en el futuro del país. Este fenómeno se produce con la llegada al poder del gobierno populista de Evo Morales, lo que entraña para éste un compromiso y, a la vez, una enorme responsabilidad.
El 44 por ciento de la población considera que su situación está mejor que hace 12 meses, en claro contraste con la posición pesimista que se registraba años atrás. En junio del 2005 sólo el 10% opinaba de esa forma, en junio del 2004 el 13 por ciento y en junio del 2003 el 5 por ciento.
Esta es la conclusión sobresaliente del último informe de la empresa encuestadora Apoyo, Opinión y Mercado Bolivia. Según este documento, el Índice de Confianza del Consumidor ha mostrado en los últimos meses un crecimiento sostenido. Desde diciembre pasado, cuando ya se sabía que Evo Morales sería Presidente, este indicador superó el 50 por ciento (lo cual no había sucedido con ningún otro gobierno). Desde entonces no ha descendido de ese nivel y en esta ocasión alcanza la mejor posición, desde que Morales asumió la presidencia. En junio se ubicó en 59 por ciento, un punto por encima del registro del mes anterior.
Otros resultados destacados se refieren a que el 58 por ciento de la población opina que la situación del país estará mejor en los próximos 12 meses (58%) y que dentro de cinco años estará aún mejor (también 58%).
Todo lo anterior estaría demostrando que en el sentir ciudadano existe la impresión de que las medidas adoptadas hasta ahora por el Gobierno tienden a dinamizar el desarrollo económico y social.
La manifestación de la sensibilidad pública como la que genera una encuesta hace ver también que tanto optimismo y confianza en el mejoramiento de la situación en Bolivia implica un gran desafío para el gobierno del mandatario Morales. Su accionar, por tanto, tendrá que ser ahora mucho más efectivo en la administración de la gestión cotidiana y moderar la espectacularidad en la toma de decisiones.
Sin duda, los mayores retos que en este momento y por mucho tiempo tendrá el Ejecutivo son los relacionados con el empleo y los mercados. En el primer caso, existe una desocupación visible y otra encubierta, a lo que se añade el hecho de que cada año se habilitan como nueva fuerza de trabajo más de 120 mil personas. La cuestión primordial, entonces, es abrir una cantidad creciente de nuevas fuentes de empleo permanente.
El camino es aumentar la producción y conservar y encontrar nuevos mercados. En este campo, el Gobierno expone un exceso de ideologización, en desmedro de la necesidad y la oportunidad. En tanto no se tengan suficientes mercados externos, dado que el interno es muy modesto, será siempre difícil la generación de oportunidades para los bolivianos, traducido en mejores y más estables empleos.
En suma, por encima de los afectos y desafectos políticos que puedan existir, los resultados de la encuesta muestran el estado de ánimo de la gente. Esta es la primera vez que se capta un sentimiento tan positivo entre los bolivianos.