ALLAN WAGNER TIZÓN, secretario general de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), habla de sus gestiones del ATPDEA en EEUU.
Son las 13.20 en Bolivia y Allan Wagner, secretario general de la CAN, está a punto de abordar el avión que lo trasladará de Madrid a Bruselas. Desde el aeropuerto de Barajas, ayer respondió a estas preguntas de La Razón, vía telefónica.
Las autoridades nacionales no son optimistas en cuanto al tratamiento del ATPDEA en el Congreso estadounidense. Tras sus gestiones en Washington junto con el representante boliviano Pablo Solón y con embajadores andinos, ¿cómo ve el panorama en Estados Unidos respecto a este tema? En esta visita de trabajo que realicé acompañado de representantes de los países (andinos), hemos podido comprobar que, efectivamente, hay dificultades, pero es una tarea que es necesario hacer. Se tendría que hacer una gestión continua hasta fin de año, en primer lugar, para poder persuadir sobre todo a los congresistas norteamericanos de que no estamos planteando un cambio de agenda, sino precisamente las condiciones necesarias para cumplir la agenda actual. Y, al mismo tiempo, evitar que se presenten graves perturbaciones, una crisis social derivada del vencimiento de estas preferencias y de que gran parte del comercio de Bolivia y Ecuador que está regido por la Ley de Preferencias Andinas quede obstaculizado. Cuando se inició el programa denominado Ley de Preferencias Andinas, a comienzos de los años 90, los objetivos que se persiguieron eran: fortalecer la democracia, impulsar el desarrollo y la lucha conjunta contra las drogas. Ese programa ha sido exitoso, porque en los tres aspectos hemos logrado avances. Luego, en la última renovación y ampliación que se hizo del ATPDEA, se acordó que esas preferencias debían incorporarse al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). En ese sentido, la finalización del ATPDEA el 31 de diciembre de este año era en el supuesto de que, para entonces, ya estaría vigente el ALCA y, por consiguiente, las exportaciones no tendrían dificultades. Sin embargo, cuando se suspenden las negociaciones del ALCA, surge la necesidad de establecer acuerdos de comercio que permitan sustentar esas preferencias andinas ya en marcos jurídicos de doble vía. Esa agenda ha sido avanzada en un 70%, ya hay un acuerdo suscrito en el caso de Perú, otro próximo en el de Ecuador y, en el caso de Bolivia, no puede iniciar negociaciones para un acuerdo comercial adaptado a sus necesidades hasta tanto no esté avanzado el proceso de la Asamblea Constituyente, donde se van a tratar temas muy importantes para Bolivia. Y eso es lo que el presidente Morales expresó al presidente Bush en una carta que envió hace algunas semanas.
¿Se han renovado los compromisos de la lucha antidroga o se han propuesto nuevos? Uno de los orígenes de las preferencias andinas es la lucha contra las drogas, de manera que esos planteamientos han sido reiterados, porque esos mismos objetivos se mantienen vigentes. El objetivo es que la agenda trazada se pueda completar, que esas preferencias subsistan hasta que sean reforzadas por acuerdos comerciales, y que no se provoque un grave perjuicio social y económico a los países andinos. También las individuales son importantes. Estoy seguro de que en la agenda que lleve Bolivia estará presente la forma cómo Bolivia está contribuyendo de manera efectiva a la lucha contra las drogas.
Según el Gobierno, el ATPDEA entrará al Congreso de EEUU en noviembre. Los empresarios aspiran a que sea en julio. ¿Cree que esto pueda suceder? Yo no quiero opinar de una manera que puede resultar aventurada. Está prevista además una misión importante del vicepresidente Álvaro García Linera. Yo creo que eso va a ser realmente importante. Hay que continuar haciendo gestiones, de tal manera que ese tema ingrese en la agenda legislativa en el momento oportuno. ¿Cuándo será ese momento? Ahí decía: hasta fin de año, ¿no? Hay tres ventanas de oportunidad legislativa de aquí a fin de año. Una de ellas es a fines de julio, otra ventana es a comienzos de septiembre, cuando hay una sesión corta, y la otra a fin de año, cuando regresan de las elecciones.
Pero los contratos entre exportadores y sus compradores estadounidenses deben firmarse con anticipación. Eso es cierto, los contratos se firman con anticipación. Pero ésta es la situación en la que nos encontramos y requiere una movilización permanente.