El diálogo con Brasil está en punto cero El Gobierno dice que el presidente Lula no quiere perder votos en los comicios del 1 de octubre. Según el ministro Soliz, el diálogo con Brasil podría ampliarse hasta después de esa fecha, pese al plazo del contrato.
Con la prensa • El ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz, cuando explicaba ayer los detalles de la situación con Brasil.
El Gobierno considera que las próximas elecciones presidenciales en Brasil, previstas para el 1 de octubre, afectan a las negociaciones con Bolivia por un nuevo precio del gas natural. Es más, cree que se debe esperar hasta después de esa fecha para dialogar sobre este tema.
Así lo señaló ayer el ministro de Hidrocarburos, Andrés Soliz, en una conferencia de prensa donde confirmó los caminos que había tomado últimamente el diálogo entre ambos países.
A diferencia del caso de Argentina, las negociaciones con Brasil por el precio del gas boliviano de exportación no han avanzado hacia un acuerdo y, por el contrario, las posiciones de ambos países se mantienen invariables. Por un lado, Bolivia pide un incremento; por el otro, Brasil responde que los aumentos que se vienen registrando regularmente son suficientes.
Este lunes, en Santa Cruz, debían reanudarse las conversaciones entre delegados técnicos; así lo habían anunciado, pero fueron postergadas hasta mañana, según informaron a La Razón desde la petrolera brasileña. Así, se dilata la materialización de un convenio que, de acuerdo con lo previsto por el Gobierno, podría dar mayores réditos al país.
Ayer, Soliz anunció que las reuniones con Brasil podrían extenderse hasta después del 1 de octubre, porque “el candidato (Lula da Silva) no quiere perder votos en esta negociación y que la derecha lo acuse de haber actuado de manera blanda”.
De esa forma, el ministro hizo alusión a las repercusiones conocidas por los medios de comunicación brasileños, después de que Lula da Silva reconociera el derecho de Bolivia de administrar sus recursos naturales, ni bien el presidente Evo Morales dictó el decreto de la nacionalización de los hidrocarburos. Esa norma afecta particularmente a Petrobras, la petrolera estatal de Brasil, que controla el 14,5% de la reserva boliviana de gas natural. A la vez, el energético de Bolivia cubre el 75% del consumo del estado de Sao Paulo, centro industrial de Brasil.
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y Petrobras iniciaron las negociaciones el 29 de junio. Desde esa fecha, según el actual contrato, tienen 45 días para resolver sus diferencias, caso contrario, deberían ir a un arbitraje internacional. Al respecto, Soliz aseguró que el plazo puede extenderse, si hubiera un acuerdo entre ambos países.
“Esos plazos pueden ser ampliados, cualquiera de los dos países puede plantear arbitrajes. Bolivia pone un árbitro, Brasil otro y entre los dos tendrían que ponerse de acuerdo para poner un tercero (árbitro). Si no hay acuerdo, es la Cámara de Comercio de Nueva York la que elige al árbitro”, explicó el ministro.
Petrobras, pese a expresar su desacuerdo con un aumento de precio, manifestó el 29 de junio, a través de un comunicado, que “realizará estudios más detallados y precisos antes de dar una respuesta formal a YPFB”. En la reunión de este miércoles participarán seis técnicos brasileños, informó la fuente de Petrobras.
El Gobierno pretende cobrarle a Brasil más de los $us 5 que le paga Argentina por millón de BTU (Unidad Térmica Británica). Para Brasil, este tema se debería resolver entre empresas y no así entre gobiernos.
ARBITRAJE INTERNACIONAL
El contrato • Según la cláusula 17 del contrato de compra-venta de gas suscrito entre Petrobras y YPFB, “las disputas, controversias y reclamos que podrían suscitarse de la interpretación o cumplimiento de cualquiera de las cláusulas del contrato y que no fueran solucionados, deben pasar a American Arbitración (Cámara de Comercio de Nueva York)”.