La Iglesia pone un blindaje a la religión escolar La Comisión Episcopal justificó ayer su salida con una carta y la jerarquía firmó un acta de entendimiento. Carlos Paredes asegura que hoy se instala la plenaria y habrá proyecto de ley.
Un acuerdo entre la Iglesia Católica y el Ministerio de Educación logró poner ayer un resguardo a la educación religiosa y a los acuerdos vigentes con el Estado, y luego los delegados de la Comisión Episcopal de Educación abandonaron el congreso, donde ya no se discute el tema.
El coliseo de la Universidad San Francisco Xavier volvió a ser centro de atención por la situación incierta del evento educativo empañado por el abandono de seis sectores a los que se sumó de manera oficial la Iglesia Católica con una carta enviada al presidium, pese a que por la mañana monseñor Jesús Juárez anunció que continuarían.
Mientras tanto, Carlos Paredes, quien encabeza el presidium y fuentes del Ministerio de Educación, coincidieron en afirmar que el trabajo de las seis comisiones proseguiría anoche y para hoy está prevista la instalación de la plenaria. Paredes admitió que hubo “abandono dirigencial”, pero muchos delegados de base permanecían sesionando en las mesas de trabajo, aunque era evidente el ausentismo.
“Pese a los abandonos, el viernes se instalará la plenaria a las 8.30 y no habrá pausa hasta que salga un proyecto de ley educativa”, dijo a La Razón una de las fuentes consultadas.
El acta firmada señala en su primer punto: “Se respeta y garantiza la plena libertad de espiritualidad, religiosidad y culto en el marco de la diversidad de nuestro país. En consecuencia se garantiza la vigencia de la asignatura de Religión en la currícula escolar nacional. Por lo que el Estado continúa garantizando la dotación de ítemes”.
Según explicaron fuentes de la comisión episcopal, ese punto hace referencia a las clases de religión católica y que no se tomó en cuenta el término educación laica, que fue tema central de la discusión previa y durante el Congreso de la Educación que se instaló el lunes en Sucre.
Por su lado, la Oficina de Comunicación del Ministerio de Educación informó sobre este punto específico que al hablar de la diversidad del país, se reconoce indirectamente las otras religiones que hay en Bolivia.
Además, en el acta se garantiza la vigencia de los convenios del Estado con la Iglesia en materia de educación y de las universidades privadas. Además se acuerda que ambos coordinarán para mejorar la educación.
La jornada del jueves, la tensión se agudizó en la Universidad San Francisco Xavier con la salida oficial de la comisión episcopal de educación. Allí, cuando un emisario de los católicos entregaba la carta en la que se justificaba su salida, fue golpeado por campesinos, según fuentes de la misma representación.
Horas antes, desde La Paz, el viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, Alfredo Rada, descartó mediante la agencia ANF un posible colapso del congreso y afirmó que no existe razón para considerar una suspensión, toda vez que el trabajo de las comisiones avanza.
Por su lado, tanto el secretario ejecutivo del CEUB, Gonzalo Taboada, como el dirigente del magisterio urbano nacional, Jaime Rocha, declararon por separado que una de las condiciones para que ambos sectores retornen a la mesa de diálogo en el evento sería su postergación por 90 días.
Glosario
Culto • Creencia o fe que profesa la gente de acuerdo a su convicción y formación.
Plenario • Reunión de todos los delegados al Congreso de la Educación, en Sucre.
El acuerdo
Primero • Respeta y garantiza la libertad de religiosidad y culto y garantiza la vigencia de la asignatura de religión.
Segundo • Se garantiza la vigencia del convenio entre el Estado y la Iglesia Católica en el sector educativo.
Otros • Se garantiza la vigencia de la universidad privada y la Iglesia continuará coordinando aspectos educativos.
Los temores fuera de Sucre
Algunos sectores sociales lamentaron ayer que el Congreso de la Educación se desarrolle con tantos obstáculos y pidieron a los delegados y a las autoridades que impulsen el diálogo y el consenso.
Los dirigentes de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) denunciaron que con el rótulo de Avelino Siñani y Elizardo Pérez el Gobierno pretende aprobar una ley que fue elaborada por ONG.
El dirigente Rufo Calle denunció que la CSUTCB fue excluida junto a otros sectores como los productores artesanos y gremiales. Además las juntas escolares en La Paz y Cochabamba reclamaron mayor apertura para que se imponga en diálogo.
Desde la sede de Gobierno el defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, pidió el diálogo para salvar al evento que debe diseñar la nueva política educativa.
El Defensor recordó que la instalación del Congreso de la Educación fue algo sacrificado por las suspensiones y postergaciones que le antecedieron, por lo que pidió no echar a perder esta oportunidad de dialogar y llegar a un consenso entre sectores.
Tres sectores critican a Patzi
Los maestros urbanos, la universidad pública y la Iglesia Católica coincidieron en señalar que el ministro de Educación, Félix Patzi, asumió en el Congreso de la Educación una actitud unilateral y vertical.
Monseñor Tito Solari, arzobispo de Cochabamba, denunció el miércoles que “al estilo comunista, el Gobierno impone ideología” y en el congreso existe un ambiente politizado sin espacio al diálogo.
El secretario ejecutivo del CEUB, Gonzalo Taboada, coincidió ayer en que desde el inicio del encuentro se percibió un manejo unilateral, donde no es posible aportar sin que las propuestas sean rechazadas.
A su turno, el secretario ejecutivo de la Confederación Nacional de Maestros Urbanos de Bolivia precisó que no existían condiciones para debatir en el congreso y que no se puede aprobar una ley por simple voto, porque no será aceptada por las bases, tal como ocurrió con la Reforma Educativa, y precisó que el ministro Patzi debería revisar la actitud “caprichosa” de continuar con el congreso.
El escenario del Congreso • La comisión que debate sobre la educación superior trabaja en el coliseo de la universidad. Ayer tuvieron que apilar decenas de sillas que quedaron vacías.