Los líderes de los países más ricos del mundo apartaron ayer su atención de una agenda cuidadosamente preparada para su encuentro y en cambio se concentraron en la creciente crisis de Medio Oriente, con la esperanza de alcanzar un acuerdo sobre la forma de frenar la violencia en dicha región.
Se trata del primer encuentro del Grupo de los Ocho (G-8) países más industrializados del mundo que se realiza en Rusia. El presidente Vladimir Putin lo diseñó para mostrar el caso del resurgimiento de su país tras un devastador colapso en 1998.
Esperaba focalizarse en la seguridad energética, la lucha contra las enfermedades infecciosas y la educación.
Pero los funcionarios fueron cambiando el foco de atención hacia la ola de violencia en Medio Oriente. Se esperaba que los países del G-8 —Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Japón, Italia y Rusia— emitieran una declaración sobre la crisis en el Líbano, pero quienes elaboraban el documento enfrentaban las diferencias entre las posiciones de EEUU y los otros países. San Petersburgo, AP