Evo Morales nutre un mito en el imaginario popular El Mandatario boliviano despierta pasiones encontradas en la población, donde se lo ve como mesías y demonio. Dos expertos explican el porqué.
Sigo viendo en el indio Evo Morales la firmeza de sus principios y la humildad de quien dice en una rueda de prensa que aún no se cree que sea Presidente y me emociono con las imágenes de su sencilla vivienda en Bolivia, donde no hay un solo traje y menos aún una corbata´, escribe el periodista español Pascual Serrano en la web de Rebelión.
A él se contrapone su colega y paisano Raúl Tristán, que en su blog Fuego Cruzado indica. “¡Peligro! Un Evo anda suelto. Ya está aquí, ha llegado. Y todo después de haber visitado a sus dos ídolos: Chávez y Castro... ¡Menudo ejemplo! Políticos tercermundistas incapaces de dar al pueblo libertad, incapaces de bajar del púlpito al que se auparon en momentos de zozobra de su país”. Las percepciones sobre el Presidente de Bolivia se han decantado a favor o en contra en los medios extranjeros. Pero, ¿qué sucede con los ciudadanos de a pie?
Opiniones diversas y de distintos talantes se pueden cosechar en las calles y en las páginas web. Éstas viajan desde la consigna hasta las apreciaciones sobre su personalidad. Se destaca la obsesión del Primer Mandatario por el trabajo —diciendo que su jornada laboral comienza a las 5.00 y que se prolonga hasta la medianoche—, así como la atención que pone a su seguridad —pensando en que no pernocta en una sola residencia—. Para el psicólogo Óscar Sarmiento, a pesar de la diversidad de opiniones que existen sobre este personaje, son dos las pasiones que despierta: amor y odio. ´Cuando se está frente a un personaje con las características de Evo Morales, se tiende a interpretar cada una de sus actitudes como un modelo de vida que atrae admiradores y detractores. Así, aunque una acción realizada por el personaje sea buena o mala en sí misma, la persona no podrá dejar de juzgarla tomando partido´.
La fuerza del mito es muy fuerte. Por ejemplo, la escritora Alison Spedding ha inmortalizado su nombre bautizando ´Evo Morales´ a un comando revolucionario del futuro en su novela De cuando en cuando Saturnina. ´Un personaje como Morales crea una serie de expectativas en la gente que no siempre encajan a las posibilidades reales de la persona. Su magnetismo tiene una gran ventaja a priori, pero a largo plazo puede desilusionar´.
José Andrés Peña es un estudiante de ingeniería de 25 años en Santa Cruz. ´Lo último que se debe hacer es apoyar a la gente que destruye y quiere acabar con un pobre país como Bolivia. Debería darnos pena el tener en cargos políticos a estos dirigentes que no aportan nada y que sienten que tienen poder manejando a gente tan ingenua e ignorante como ellos´, comenta.
En Santa Cruz, la postura está dividida entre los que apoyan el proyecto de Evo Morales, pero no tienen acceso mediático, y los que ven en él el fantasma del centralismo y el resentimiento, explica la socióloga Elisa Rivera. ´En Santa Cruz se niega que los comentarios contra Morales sean racistas, sin embargo, la palabra \'indio\' sale a relucir en las conversaciones. Se tiene unido el discurso del resentimiento de los indios como una afrenta que impide que Santa Cruz crezca. Todo esto está íntimamente ligado al Presidente´. Rivera considera que en La Paz, oponerse a Morales es un hecho políticamente incorrecto, por lo cual se habla mal de Morales o se expresa el temor a él en círculos más cerrados.
´Cada país de Latinoamérica necesita un Evo Morales. Basta de poner de presidentes a ladrones que le venden el país entero a las transnacionales´, comenta Carlos Valencia Calle, un hombre de 57 años que ejerce de contador. Este señor, apela al carácter honrado del Presidente más que al proyecto de gobierno o al partido. ´Él es una persona honesta, se nota. No van a robarnos como siempre´.
Los medios también interesan al público en la vida personal de este personaje. ´El asunto de la chompa, así como las especulaciones en torno a su vida de soltero, a su familia y su forma de hablar; develan el magnetismo personal de Morales, muy difícil de derribar. Estos mensajes no causan el impacto esperado, pues sus seguidores tomarán cualquier aseveración como una afrenta´, aduce Rivera.
¿Qué opinará el Presidente? Quizá adscribirse a la frase del escritor Óscar Wilde: ´Es muy feo que hablen mal de uno, pero es mucho peor que no hablen´.
´Frente a un personaje como Evo Morales, se tiende a interpretar cada una de sus actitudes como un modelo de vida que atrae admiradores y detractores´.