Cuando la inversión cuenta Economistas expertos dicen que el flujo de inversiones se ha detenido en el país, sobre todo en los sectores petrolero, minero, agropecuario y manufacturero. Sin inversiones, se dijo, es difícil que aumente el empleo y crezcan las exportaciones.
Las exportaciones bolivianas tuvieron un repunte esperanzador en los primeros meses del año, según dicen las estadísticas oficiales. La diferencia respecto de las cifras de similares meses del año pasado llega a 45 por ciento.
Aunque el caso obedece exclusivamente a los altos precios que tienen en el mercado internacional los productos que exporta Bolivia, se trata de cifras alentadoras. Eso sí, habrá que esperar que las condiciones del mercado internacional no cambien pronto como resultado de los bruscos virajes en las tasas de interés en EEUU, que algunos expertos consideran probables.
Hay, por supuesto, en aquello una directa relación entre exportaciones e inversiones. Sin inversiones no es posible generar excedentes de producción que puedan ser exportados.
Economistas de renombre nacional dijeron hace poco en Santa Cruz que el flujo de inversiones se ha detenido en el país, sobre todo en los sectores petrolero, minero, agropecuario y manufacturero. Sin inversiones, se dijo, es difícil esperar que aumente el empleo y crezcan las exportaciones.
Por el momento, dada la dependencia que tiene el país de los ingresos que se generan por las exportaciones de gas natural, suena emergente que se produzcan inversiones en esa área. Pero desde que se anunciaron los cambios en el tratamiento de las inversiones extranjeras en el área petrolera, éstas están frenadas.
Los expertos advierten que las inversiones son necesarias no solamente para que aumente la producción de hidrocarburos, sino incluso para que se mantenga el actual nivel. Lo primero permitirá cumplir con los compromisos antiguos de exportación de gas natural en la región, y también con los nuevos; y lo segundo asegurará que el país cuente con los volúmenes suficientes para cubrir la demanda interna de gasolina, gas licuado de petróleo y gas natural.
El país necesita contar ahora con una producción de gas natural suficiente para atender la demanda de los países de la región. Si los precios serán mayores de los actuales, mejor todavía, pero más urgente también es la necesidad de contar con la producción suficiente.
Esto lleva a creer que es vital que se hagan las inversiones necesarias que permitan aumentar la producción, para que el país se beneficie de los altos precios de los hidrocarburos.
Igual argumento sirve para el caso de la minería. La incertidumbre sobre el futuro del régimen tributario minero ha suspendido las inversiones en ese sector, al igual que la tensión que generan los cooperativistas con sus exigencias para controlar todos los yacimientos mineros del país, ahora en sociedad con Comibol. Será difícil que los inversionistas, no importa si son nacionales o extranjeros, se decidan a usar sus recursos en proyectos mineros bolivianos si es que subsiste la actual situación. Así el Ministro de Minería opine lo contrario.
Incierta es también la realidad que rodea a la actividad agrícola nacional, debido a los anuncios de cambios en la política de tenencia de la tierra. Por otro lado, las inversiones en el sector de las manufacturas están paradas porque no se sabe qué sucederá con los mercados externos y las deducciones arancelarias que impulsaron las exportaciones hasta ahora.
Frente a esta realidad existe urgencia para crear las condiciones que permitan al país un crecimiento seguro y sostenido.