El Congreso Educativo terminó en un fracaso quedando ahora por verse qué resultado habrá una vez que el proyecto de reforma educativa “Avelino Siñani y Elizardo Perez” pase a ser discutido en el Congreso. Adicionalmente, si se pregunta por qué el nuevo proyecto resalta tanto el tema de la descolonización, el comunitarismo y en particular el rechazo al racismo es probable que se esté apuntando a las razones por las que la propuesta educativa, hasta ahora “gubernamental”, tiene esas características que están asustando a la clase media urbana.
Como antecedente, se debe recordar que el proyecto del MAS nace sin ideología clara y que sólo cuando la izquierda tradicional -esa que se pensaba muerta y que cree en el estado centralista y hegemónico- se une con los intelectuales indigenistas que piensan más en lo “comunitario” que en lo individual, recién es que surge el MAS como instrumento político que responde a las clases media y baja urbanas que están buscando una alternativa de gobierno creíble ante la falta de resultados del modelo de mercado y el rechazo a la corrupción y al abuso del poder que ejercieron los partidos políticos que administraron dicho modelo.
Otro elemento que se debe considerar en el análisis es que el gobierno del MAS ha repartido de manera estratégica los puestos gubernamentales más importantes entre indigenistas, izquierdistas y técnicos de tal manera los primeros están en los temas de coca y educación, los segundos manejan los recursos naturales, la planificación y el desarrollo, y por último, los más técnicos administran el presupuesto. En este aspecto, un tema que no ha sido analizado es la razón por la que el presidente Morales considera de manera importante -y más que ningún otro presidente en el pasado- la presencia de la mujer en puestos directivos siendo que el rol de la mujer en la cultura indígena, en lo que se refiere al poder y la toma de decisiones, es de segundo nivel.
En el tema de educación, el resultado que esperan los ideólogos indigenistas es inalcanzable sin que se provoque un enorme problema entre el campo y la ciudad y entre el oriente y el occidente del país ya que es poco probable que su proyecto educativo logre hacer retroceder algunos componentes que son esenciales para el desarrollo moderno, que están muy asentados en la cultura urbana y que tienen que ver principalmente con las comunicaciones, el individuo y el mercado, y por eso, el esquema pedagógico que esperan imponer los indigenistas del gobierno está destinado a fracasar porque ese es el destino de cualquier programa educativo que no considera lo que pasa en el mundo exterior, que busca la hegemonía valórica en una sociedad que es pluricultural, y lo que es peor, que el individuo se anule ante la “comunidad” mediante la implantación de valores de sociedades rurales rezagadas tratando de “recuperar” un orden social y económico que sólo existe en la imaginación de sus doctrinarios siendo eso sí muy importante reconocer que la violencia y crueldad que trajeron los conquistadores europeos si bien era común en Europa, no lo era en esta parte del nuevo continente.
También es paradójico que la única fuente de información de los pensadores indigenistas sean los escritos que dejaron los recopiladores españoles (ya que la civilización americana pre-occidental no tenía escritura) y que en ninguno de tales documentos se confirme la existencia de una sociedad idílica y justa explicándose más bien que los incas tenían sojuzgados a los pueblos de su territorio en un modelo de gobierno muy parecido al que existía en el antiguo Egipto.
El conjunto de estas paradojas es lo que explica el revanchismo que ahora se ve en los pensadores que reinvindican al indigenismo y quizás lo que más mortifica a los que se consideran originarios es el racismo que las clases dominantes han ejercido sobre ellos, sin embargo, el camino que tales intelectuales están haciendo tomar al Gobierno va contra el desarrollo y la unidad de Bolivia siendo mejor que en lugar de obligar a que todos aprendamos y practiquemos los “valores originarios” se consensúe una sólida política de estado que erradique el racismo y mas bien fortalezca la multiculturalidad.