Su arribo a la presidencia provocó un debate internacional sobre las repercusiones que tendría en la balanza política regional. Declarado enemigo del imperialismo y amigo de Fidel Castro y Hugo Chávez, pone mucha atención a su seguridad personal, aunque dice que confía en el cuidado del pueblo.
Morales impuso una nueva forma de trabajo en el Poder Ejecutivo, donde las actividades comienzan más temprano y acaban más tarde, y los sectores sociales e indígenas tienen un espacio privilegiado. Sus colaboradores destacan su intuición y olfato político.
El 18 de diciembre de 2005, hace exactamente siete meses y 18 días, 1.544.374 bolivianos decidían su voto por el orureño Evo Morales Aima, catapultando a la presidencia a un sindicalista que provocó un terremoto en el sistema político nacional, empoderó a los indígenas y trastocó las fronteras del país con su mensaje antiimperialista y antineoliberal.
Con 53,74% de respaldo, Morales desplazó de un plumazo a los partidos tradicionales e inauguró una atípica gestión de gobierno en la que las corbatas y los formalismos fueron relegados y los sectores sociales e indígenas comenzaron a formar parte de las decisiones del Ejecutivo.
Pero el carácter socialista de su administración y su abierta crítica al Gobierno de Estados Unidos y al neoliberalismo desataron también temores: En el país por los efectos económicos de una eventual pérdida de inversiones extranjeras y fuera de las fronteras debido a los presuntos riesgos para la seguridad jurídica.
No ocurrió ni lo uno ni lo otro y Morales continúa gobernando a su estilo, con la chompa multicolor de alpaca que hizo famosa, con la mirada puesta en la Asamblea Constituyente y las autonomías indígenas, sus jornadas maratónicas de trabajo, su objetivo de la nacionalización de los recursos naturales y redistribución de la tierra, algo de fútbol y el mismo equipo de colaboradores que eligió el mes de enero.
El hombre
Quienes lo conocen de cerca lo identifican como un hombre esencialmente instintivo, con un agudo olfato político y obstinado, que admite sus flaquezas en el manejo y resolución de algunas problemáticas y que no se ha desconectado de su realidad pese a los privilegios del poder.
“Es muy inteligente, extremadamente intuitivo y con una alta dosis de sacrificio”, asegura Hugo Moldiz, miembro del autodenominado estado mayor del pueblo. “ Un hombre sencillo con una extraordinaria intuición política”, opina Pedro Susz, asesor de Juan del Granado, alcalde de La Paz y aliado de Morales.
Estas características están presentes en el desempeño diario de sus funciones, que generalmente se prolongan por más de 18 horas de trabajo tras comenzar a las cinco de la mañana, ritmo que provocó varias bajas en las primeras reuniones de gabinete convocadas en ese horario.
“Nadie puede a su ritmo”, confiesa el presidente del Senado, Santos Ramírez, quien estuvo presente en varios de esos encuentros de madrugada.
Su vocero, Álex Contreras, incluso llegó a estar hospitalizado. Para el senador Antonio Peredo la explicación está “en su naturaleza (su origen aymara) y en el compromiso que el Presidente tiene con el país”.
Las jornadas de trabajo de Morales comienzan habitualmente con reuniones y conversaciones telefónicas con representantes de los sectores sociales, ya que, según sus allegados, la experiencia sindical le enseñó que jamás debe alejarse de sus bases. Luego completa sus consultas con una revisión de lo que difunden los medios de comunicación y con reuniones con sus principales asesores, entre ellos el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana y el canciller David Choquehuanca.
Sus principales decisiones, comenzando por la designación de ministros, las tomó en consulta con los sectores sociales que se aliaron a su proyecto para las elecciones del 2005. Posiblemente producto de este mecanismo de trabajo, siete de los 16 ministros tienen alguna raíz sindical.
Ocurrió lo mismo con la designación de algunos representantes en el servicio exterior y con las candidaturas para la Asamblea Constituyente, lo que sin embargo repercutió en un distanciamiento del MAS con los sectores para los que no alcanzaron los espacios que esperaban y que ahora están aliados al bloque de constituyentes de la tercera vía formada por Ayra, CN y AS.
Sin embargo, como dependiente de los sectores sociales también es obstinado y hay asuntos en los que no admite discusión, aunque muy pocos se atreven a hablar de esta faceta. Un reciente ejemplo es la postulación de Silvia Lazarte a la presidencia de la Asamblea Constituyente, que “fue instruida por el Presidente”, según revelaron dos fuentes masistas que pidieron reserva.
Esta postulación forma parte de una serie de decisiones que tienen relación con la reivindicación indígena que promueve su gobierno y que van desde la inclusión de la cosmovisión andina en la educación pública hasta la redistribución de la tierra incluida en el proyecto de reforma constitucional que el MAS lleva a la Asamblea Constituyente.
“Cueste lo que cueste, tenemos que garantizar este proceso y el compañero Evo lo sabe”, advierte el diputado René Choque, una de las piezas principales del bloque indígena que sostiene al gobierno de Morales.
De acuerdo con el canciller Choquehuanca, no sólo se trata de que bolivianos provenientes de estos sectores aparezcan incluidos en la administración pública, sino de un cambio de mentalidad que garantice ´que todos los bolivianos, sin exclusiones, vivamos bien y no mejor´.
El trabajo de Morales, acompañado de constantes mensajes de crítica a las pasadas administraciones de los partidos tradicionales, y medidas populares como la abolición de la libre contratación o la rebaja de las tarifas de electricidad, dejaron a su gobierno virtualmente sin oposición política ni social.
En el exterior, el remezón que provocó Morales no se limitó a los temores por la seguridad jurídica. Primero provocó interés por su origen indígena y su informalidad, pero luego motivó sendos análisis políticos sobre el peso de su administración en la oscilante balanza política regional que divide a gobiernos de la derecha y de la izquierda.
Jim Kouri, vicepresidente de la Asociación Nacional de Jefes de la Policía de Estados Unidos, advirtió sobre el peligro que representaba para la democracia la llegada a la Presidencia de Bolivia de ´un gángster... enemigo de Estados Unidos´ y recordó que ´según expertos de la seguridad nacional, la victoria de Morales acelerará más aun la desestabilización del continente sudamericano, ya que como cultivador de coca, es el aliado natural de los carteles de la droga y de los traficantes en Bolivia y en los países vecinos´.
En contraste, el investigador del Instituto Francés de Relaciones Internacionales, Eddy Fougier, escribió que ´su elección es indicio de un cambio regional. Existe en la región una fuerte dinámica antineoliberal que se traduce en el arribo al poder de movimientos progresistas y en la decisión de apropiarse colectivamente de los recursos naturales´.
Lo cierto es que el peso regional de Morales se sintió en la última elección que se realizó en Perú, donde el candidato de Todos por Perú, Ollanta Humala, subió significativamente en las encuestas tras la victoria del masista en Bolivia, aunque al final no consiguió ganar en la segunda vuelta al socialdemócrata Alan García. Por ahora, Morales espera los resultados de la Constituyente que podría abrir las puertas a su reelección.
Sus allegados lo identifican como un hombre esencialmente intuitivo, con olfato político, obstinado y conectado a la realidad.
Sorprendente ritmo de trabajo
Sus colaboradores hallan cinco razones
“Evo está yendo a 200 kilómetros por hora, mientras los ministros, viceministros y la estructura política avanzan entre 30 y 110 kilómetros por hora, es decir que es inimaginable pensar que uno podría estar al mismo ritmo”, comentó Hugo Moldiz.
Y es que a todos quienes lo rodean y a la población en general ha sorprendido el ritmo de trabajo del Jefe de Estado: jornadas que comienzan a las cinco de la mañana y concluyen a medianoche, con pausas de no más de media hora para el almuerzo y la cena.
¿Cuál es el secreto? Sus colaboradores mencionan al menos cinco aspectos: su convicción, su origen aymara, su alimentación, la hoja de coca y la actividad física.
“Su fortaleza viene del compromiso con su proyecto político”, opina el senador Antonio Peredo, mientras Moldiz subraya su origen aymara y ´el gran aporte de la hoja de coca y su convicción´.
César Navarro, el jefe de la bancada del MAS en Diputados, recuerda que en una oportunidad viajó con Morales a Caracas y lo vio sostener reuniones desde la madrugada hasta muy altas horas de la noche, sin mostrar síntomas de cansancio, pero además sin perder ningún detalle de los encuentros. “Es evidente que tiene un ritmo mucho más acelerado que todos y no pierde la lucidez”.
Al margen de su compromiso político, su origen y el consumo de coca (que según sus propios colaboradores no es frecuente) existen otros dos aspectos que parecen tener mayor sustento científico: el deporte y la alimentación.
Victoriano Calle, que trabaja hace 14 años en la cocina del Palacio, dice que con la llegada de Morales los hábitos alimenticios cambiaron, ya que las gaseosas y jugos artificiales se eliminaron de la dieta presidencial, que paralelamente incluyó mayores dosis de fruta natural, miel, quinua y cereales.“No le gusta nada de químicos”, dice Calle. Incluso toma el té con miel en lugar de azúcar y su plato favorito es la cabeza, que se consume como un reconstituyente. “Además no fuma”, según Peredo, a lo que se suma la permanente actividad física que realiza con su equipo de fútbol.
La seguridad es una de sus principales preocupaciones
El Jefe de Estado considera que su mejor guardián es el pueblo
Cuentan sus allegados que desde que en la década del 80 ejerció funciones sindicales en la Federación de Cocaleros del Trópico de Cochabamba, Evo Morales aprendió a poner mucho cuidado en su seguridad personal, para cuidarse de los poderes a los que le tocó enfrentar.
Recuerdan que, por ejemplo, se le hizo costumbre viajar sólo con equipaje de mano, debido al riesgo de que sus maletas pudieran aparecer con droga, ya que todos los gobiernos de turno lo acusaron de estar vinculado al narcotráfico por su condición de cocalero.
David Orellana, su vecino en la localidad de San Francisco en el Chapare, recuerda que “cuando era dirigente de la Central 2 de Agosto (1985-88), un día llegó una camioneta de los leopardos y el Evo iba amarrado. Lo arrastraron por el suelo desde el kilómetro 21 hasta el puerto de San Francisco. Medio muerto lo botaron y le defendimos hasta quitarles el cuerpo”.
Ahora, en la Presidencia de la República, continúa su preocupación por su seguridad, aunque su temor ya no tiene que ver con las acusaciones de narcotráfico sino con su alineamiento ideológico con los gobiernos del cubano Fidel Castro y del venezolano Hugo Chávez.
El 2 de enero, 15 días después de haber sido elegido Presidente y 20 antes de asumir el cargo, Álex Contreras confesó a la agencia AP que la seguridad de Morales provocaba “mucha preocupación” no sólo en su partido, sino también en gobiernos amigos como el cubano, que llegó a ofrecerle un avión para que realice una gira que había previsto por ocho países.
Al final no utilizó ese avión, pero sí uno proporcionado por su otro aliado, Hugo Chávez, que incluso se movilizó con personal de seguridad venezolano, según reveló entonces el diario español ABC.
Ahora, el Jefe de Estado se transporta en un helicóptero proporcionado por el mismo Chávez y nunca lo hace junto al vicepresidente Álvaro García Linera. Además, fuentes de su entorno aseguran que existe un grupo civil muy cercano al Primer Mandatario que coordina con los equipos de seguridad de la Policía y las Fuerzas Armadas.
Producto de ello es que, por ejemplo, Morales no pernocte todos los días en la Residencia Presidencial de la zona de San Jorge, sino que distribuya sus horas de sueño en otros domicilios particulares dispersos por la ciudad.
Su preocupación por la seguridad parece contrastar con las apariciones públicas que suele hacer en diversas partes del país, pero esto tiene su explicación. Según Contreras, el Presidente considera que su mejor guardián “es el pueblo”.
Cobra sentido entonces que, desde que asumiera el mando, el propio oficialismo hubiera promovido la conformación de grupos de policía sindical, como el que trabajará este domingo para garantizar la seguridad de la instalación de la Asamblea Constituyente en Sucre.
Además, a poco más de un mes de haber asumido la Presidencia, un grupo de 30 organizaciones sociales y partidos de izquierda conformó el autodenominado estado mayor del pueblo, una especie de comando de defensa política y social del Jefe de Estado.