La nueva etapa del vecino Perú Entre Bolivia y Perú no existen divergencias de ninguna naturaleza que no tengan una solución amistosa. Lo que sucedió, hace poco, fue un desdichado asunto político donde hubo provocaciones sin necesidad. Fue un error que jamás debería repetirse.
La proclamación de Alan García como Presidente del Perú tiene una gran significación regional y debería ser de especial importancia para los bolivianos. En determinado momento del proceso electoral peruano se llegó a dudar de que Alan García pueda acceder nuevamente a la primera magistratura en la nación vecina, todo debido a la cantidad de críticas que recibió éste al concluir su primer período presidencial, con acusaciones por una mala administración que llevó a Perú a una descontrolada inflación, hasta por la poco eficiente lucha contra la insurgencia de Sendero Luminoso. No faltaron acusaciones que trataron, incluso, de mellar su integridad personal, como sucede con frecuencia en política.
Pero la ciencia política da muchas vueltas y los personajes que están en ella también. Todo cambia y se transforma en la política. Alan García, de ser un desterrado, con su partido, el APRA, muy deteriorado, tuvo la paciencia de volver a crear, poco a poco, una imagen renovada y un instrumento partidario que se recuperó con eficiencia. Y sin duda que también lo acompañó la suerte. Porque ocupó el segundo lugar en las últimas y reñidas elecciones generales cuando aquello parecía poco probable, pero además siendo él un socialdemócrata, capitalizó los votos de la derecha para vencer al populista Ollanta Humala en la segunda ronda decisiva.
Ahora todas las expectativas están puestas en lo que haga el nuevo Mandatario peruano, que recibe una nación con índices de crecimiento bastante aceptables y que ha ofrecido multiplicarlos en los próximos años. La firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos le abre las puertas al mercado más grande del mundo, lo que es una ventaja que Perú no desperdiciará. Es de esperar que su futura incorporación al TLC con EEUU no vaya a significar su alejamiento de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), donde también los intereses peruanos son enormes.
Una CAN debilitada y donde sus miembros no han llevado una relación que se pueda calificar como plenamente amistosa, por diferencias políticas de sus mandatarios, podría ser poco atractiva para Perú. Sin embargo, la vecindad con Bolivia, Colombia y Ecuador hace que las relaciones bilaterales sujeten a la diplomacia peruana a ese esquema de integración regional. Es casi una certeza, entonces, que la CAN contará con Perú como un socio decidido a impulsarla ahora y en adelante.
En cuanto a Bolivia, habrá que hacer los mayores esfuerzos para que las relaciones diplomáticas retomen su rumbo y se superen algunas diferencias que nunca debieron producirse. Entre Bolivia y Perú no existen divergencias de ninguna naturaleza que no tengan una solución amistosa. Lo que sucedió, hace poco, fue un desdichado asunto político donde hubo provocaciones sin necesidad a la administración del presidente Alejandro Toledo, inmiscuyéndose abiertamente en favor de uno de los candidatos presidenciales de la nación vecina. Fue un error que no debió darse y que jamás debería repetirse.
Dejando de lado las posiciones ideológicas, Bolivia tiene la responsabilidad de retomar sus siempre fraternales vínculos con Perú, que por ningún motivo tendrían que ponerse en entredicho en el futuro ni por política ni por asuntos comerciales.