La Asamblea Constituyente que debería reunirse en Sucre en estos días, viene a poner en una sala a las diferentes visiones de país que conviven ahora en Bolivia. Los países vecinos miran con inquietud este proceso, en el que algunos de ellos tienen intereses precisos.
Por los anticipos que se han conocido hasta ahora, el peligro de una fractura nacional podría surgir de un proyecto específico que tienen algunos representantes del MAS: cambiarle el nombre al país.
La idea fue mencionada con insistencia por Román Loayza, viejo compañero de luchas de Evo Morales y hasta hace pocos días, candidato a la presidencia de la Constituyente. Luego fue recogida por el prefecto de Oruro, Luis Alberto Aguilar.
Loayza propuso que el nuevo nombre del país sea Tawantinsuyo, mientras que Aguilar piensa que sonaría mejor Kollasuyani. Entre las dos ideas hay, por supuesto, profundas diferencias acerca de lo que es Bolivia respecto del imperio los incas.
Al parecer, Loayza no cometió un error al mencionar Tawantinsuyo. La idea fue lanzada antes de que se realizaran las elecciones en Perú y cuando Ollanta Humala estaba fuerte en las encuestas. Y tenía relación con el trabajo político que el MAS estaría haciendo también en Ecuador y Colombia para que se formen partidos basados en el indigenismo.
La idea completa de este campesino de Cochabamba es que desde Bolivia, o desde la parte de Bolivia que él representa, salga la idea del restablecimiento del Gran Tawantinsuyo.
Un territorio que comprendería desde Colombia hasta Tucumán, como se sabe. Para este proyecto, por supuesto, la suerte de Umala en las elecciones del Perú era determinante.
A pesar de los resultados de esas elecciones, algunos delegados del MAS mantienen la idea de proponer en la Constituyente el cambio del nombre del país. Y los del MAS no son los únicos que tienen la idea.
Hace pocos días, Felipe Quispe, del Movimiento Indígena Tupaj Katari, dijo en radio Fides que a él le daba vergüenza ser boliviano, porque la fama de los bolivianos en el exterior es de narcotraficantes y ladrones.
Por eso estaba de acuerdo con la propuesta del MAS de desenmascarar al héroe paceño Pedro Domingo Murillo como un vulgar mestizo, y borrarlo de los anales de la historia paceña.
El propio prefecto de Chuquisaca, del MAS igual que el de Oruro, tiene un tercer nombre para Bolivia. No es muy diferente del que propuso su colega Aguilar.
Por supuesto que estos proyectos dicen que también será preciso cambiar la bandera por la ´wiphala´. No les preocupa que esa misma bandera haya sido adoptada por el movimiento internacional de los homosexuales. A los indigenistas peruanos tampoco les molestaría.
Todo esto parece algo pertinente para quienes se han propuesto llevar la propuesta a la Asamblea Constituyente. El problema es qué harán los demás departamentos del país, aquellos que no se identifican con el ´kollasuyo´ o el ´tawantinsuyo´. En esos departamentos ya ha una idea clara para reaccionar ante esa eventualidad. Anunciarán que, en ese caso, ellos seguirán siendo Bolivia. Y así se habrá dado, si avanzan todos estos proyectos, el caso de que una región del país se separa de Bolivia. Los separatistas eran los otros.
*Humberto Vacaflor G. es periodista
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