La Bolivia que muestra el arte en el exterior Desde exposiciones en lugares alternativos a la destacada presencia en bienales, los artistas bolivianos se han forjado sus propias carreras sin que hayan plataformas para ello.
El martes, un avión se llevó la obra “Wayra. Mujer Viento” de la escultora Giancarla Muñoz-Reyes rumbo a México, donde representaría a Bolivia frente a otras obras donadas por los gobiernos de distintos países del mundo. En Berlín, Alemania, un oso de la Diablada también representa al país en una sala especial, mientras la exposición de arte plumario en Ginebra, de Alejandra Bravo, llama la atención de la prensa.
¿Son hechos aislados? Todo indica que sí. Por un lado, si bien se ha logrado el contacto a través de galerías internacionales y embajadas en diferentes países, la obra y el artista prevalecen más que la concepción de una tendencia de arte boliviano con proyección internacional. Por otro lado, las pruebas evidencian que muchos compradores extranjeros se decantan más por las visiones populares y la artesanía antes que por las muestras de arte contemporáneo.
La expresión artística a través de las plumas es la clave de la boliviana Alejandra Bravo, quien mantendrá hasta el 31 de agosto la exposición Arte Plumario, en el Palacio de las Naciones de Ginebra, sede europea de la ONU. “Con mi trabajo quiero mostrar una parte de la cultura sudamericana que, desafortunadamente, casi se ha perdido. Como boliviana, mi objetivo es revivir el arte de la pluma, desarrollando y ajustando las técnicas a nuestros días”, dijo a las agencias.
La artista boliviana radica en Suiza desde los años 70 y ha logrado que su exposición recorra varias ciudades de Suiza y de Europa. El próximo año viajará a Pekín.
Bravo asegura que en el nuevo impulso que está recibiendo su arte tiene mucho que ver “el actual Gobierno boliviano, pues gracias al presidente Evo Morales las puertas se están abriendo más para los artistas bolivianos en el exterior”.
Gastón Ugalde es precisamente una figura que se ha visto favorecida por este cambio, pues sus cuadros en coca son constantes obsequios del gobierno boliviano a los visitantes del exterior. Sin embargo, no es la única vez que el artista ha representado al país. Su obra se puede apreciar en países de varios continentes.
José Bayro es un exitoso pintor que radica en México, cuya obra goza de prestigio. Sandra De Berduccy expone ahora en Brasil y lo ha hecho también en Guatemala. ¿Cómo medir el impacto del arte boliviano en el exterior? En primer lugar, importa mucho qué se ha llevado y dónde se ha llevado una obra, destaca la artista Narda Fabiola Alvarado, quien conoce los circuitos artísticos en el exterior. Para la artista no existe la concepción de arte boliviano en el exterior, a pesar de que la mayoría de los artistas ven la forma de encajar sus obras en colecciones y galerías.
Es el artista, de forma individual, el que se va formando ese nombre, pues no existen plataformas de difusión. En plástica, un importante referente son las publicaciones especializadas, donde raras veces se puede ver una tapa o un destacado con obras bolivianas. Excepciones las hay, como sucedió con Raquel Schwartz o Joaquín Sánchez.
En relación a las estructuras, se debe destacar la labor de curadores que trabajan para difundir el arte en bienales internacionales. Tal es el caso de Cecilia Bayá, quien ha promovido la participación boliviana en eventos como ArteBa (Argentina), Bienal del Mercosur en Porto Alegre (Brasil) o la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Venecia. Gracias a sus gestiones se han podido vender obras como la de Alejandra Dorado o se ha instalado Ovillos, de Joaquín Sánchez, de forma permanente en una plaza de Roma. Un gran número de artistas se dieron a conocer en el exterior con este trabajo, a la vez que la misma curadora ha escrito textos sobre arte de difusión internacional.
Las bienales y las ferias internacionales ayudan a mostrar obras de grandes dimensiones a nivel internacional, dando una pauta del trabajo que se hace en un país.
En relación al interior del país, los coleccionistas externos buscan más visiones populares. Es así que obras en que se destaca la parte telúrica del altiplano o las cotizadas piezas de Mamani Mamani, en diversidad de formatos (cuadros, postales, calendarios), tienen gran aceptación y van a parar a casas y colecciones exteriores. Así, con muestras grandilocuentes de arte contemporáneo a piezas tradicionales en pequeño formato, la plástica boliviana no ha definido un perfil de venta al exterior y depende sólo del esfuerzo de gestores independientes y de los artistas.
El lugar donde se expone y las obras del artista dan referencia de la importancia de la presencia boliviana.Las bienales internacionales sirven para mostrar las tendencias en la producción de cada país. A los coleccionistas que llegan les interesa más lo popular.
Uno de los pintores más cotizados a nivel internacional es Roberto Mamani Mamani. Sus obras se pueden encontrar en diversidad de formatos y soportes, siendo éstas uno de los souvenirs más solicitados.
opiniones
“Nadie espera nada específico de un país” Giancarla Muñoz-Reyes, artista
Plantear una obra para el extranjero es algo muy diferente. Yo he tenido la oportunidad de vivir muchos años en el exterior y allí te sientes como embajadora de tu país, por cada acción que haces en la vida, con los amigos, los desconocidos, las instituciones, en los mínimos detalles... Todos comentan lo que ha hecho la boliviana.
En el arte una va con una responsabilidad muchísimo mayor, haciendo la mejor representación, el mejor papel posible y demostrando lo mejor de uno. En este caso (en el de la obra Wayra - Mujer Viento) es un verdadero orgullo representar al país y poner ese grano de arena. Esta ha sido una expresión mía que la plasmo también de una manera poética.
No hay expectativas del arte boliviano en general. La gente en el exterior es muy apreciadora del arte y considero que el arte vale de por sí mismo, por el peso de su calidad. Cuando me refiero a representar a Bolivia en una actividad como ésta o en una escuela, cuando una es boliviana, en que se siente como una embajadora. Sin embargo, no es determinante. Por ejemplo me tocó en España el hacer una escultura monumental para un coleccionista que me escogió para hacer aquella obra luego de que vio una escultura mía en una de mis exposiciones. En este caso la elección dependía más de la artista que por el hecho de que era de Bolivia. Obviamente, ahora queda la obra como la pieza de una boliviana en ese lugar, pero no era la intención del coleccionista.
El arte es una expresión universal, tenemos una similitud entre los contemporáneos de todas las partes del mundo. Evidentemente existen distintas tendencias como en las obras que se presentan en las bienales, que sin embargo no es un arte para llevar a las casas. El mismo fenómeno sucede en todas partes del mundo. La gente que aprecia el arte en general no toma en cuenta la nacionalidad ni nadie espera nada específico de un determinado país.
“Hoy no existe el arte boliviano internacional” NARDA FABIOLA ALVARADO, artista
Creo que sí existe una expectativa externa en torno a los artistas bolivianos, lo que no hay es arte boliviano contemporáneo internacional. Para eso tendrían que ser varios exponentes y además deberían aglutinarse en una tendencia.
En el exterior existen varios circuitos. Cada circuito tiene un determinado grado de acceso. Es fácil exponer en el extranjero, aunque los bolivianos en general lo hacen en galerías de corte comercial. Puede ser en ciudades importantes, como en París, pero suele exponerse en esas galerías de arte moderno y decorativo. No considero que una exposición de este tipo sea importante, o por lo menos, no es lo que se busca.
A Bolivia, como no se sabe mucho sobre su producción artística, dudo que vengan coleccionistas. Es más bien gente con dinero que compra más paisajes altiplánicos y orientales. Es gente que busca artesanía y arte naif, un souvenir un poco más sofisticado. Es algo que caracteriza a gente como varios embajadores.
El decir que se expone a nivel internacional es también una cuestión generacional. Existen realmente artistas que exponen en circuitos importantes, como Rodrigo Rada o Joaquín Sánchez, los otros no. Ser parte de uno de esos circuitos no consiste sólo en darse a conocer, lo importante es establecerse y quedarse en la escena internacional.
Por otra parte, ir a una bienal con un curador nacional no significa nada; lo importante es que te inviten desde la bienal. Si te invitan por tu nombre, eso sí es importante. Siempre hay un grupo invitado aparte. Se debe entender que un artista importante se valora por el conjunto de su obra, no por una pieza; debe ser alguien de quien varias veces se haya visto el trabajo, alguien conocido dentro del circuito.