Aunque, hoy, existe un estudio que determina que sólo el 19 por ciento de la población boliviana sería indígena y un 65 por ciento mestizo, un dato circuló por el mundo, que dice que los indígenas alcanzan al 62 por ciento del total. Este dato deformado proviene del Censo de población que se hizo en el país el año 2001, pero no es cierto.
Cuando se elaboró la hoja censal a alguien se le ocurrió indagar que parte de la población boliviana se autoidentificaba con los pueblos originarios e indígenas. La pregunta no fue si era o no indígena. Si hubiese sido ese el caso, las alternativas de respuestas hubiesen incluido el ser mestizo y, seguramente, las respuestas en este sentido hubiesen superado el 50 por ciento. Como éste no fue el propósito, no existió la posibilidad de que la población se identificase como tal. Las respuestas fueron la identificación con algún pueblo indígena en particular o con ninguno.
La interrogante sólo se dirigió a las personas mayores de 15 años con el siguiente resultado: ninguno 38 por ciento, quechua 30,7 por ciento, aymara 25,2 por ciento y otros originarios 6,1 por ciento. Por tanto, según estos datos Bolivia étnicamente está constituido por tres grandes minorías, que son: la primera aquella que no se identifica con ningún pueblo indígena, la segunda que se identifica con la quechua y la tercera con la aymara. En verdad, lo que este resultado señala es el grado de mantenimiento de las memorias individuales sobre sus ancestros. Hay algunos que tienen fresco recuerdo, principalmente, porque provienen del acelerado proceso de urbanización de los últimos cincuenta años. En cambio hay otros, fundamentalmente mestizos, que la han perdido, muchos descendientes de las “Claudinas”.
Cuando la información del censo se analiza por edades se encuentra que en el segmento de los jóvenes disminuye la autoidentificación con los pueblos originarios, ya que, por ejemplo, si se considera el rango de 15 a 18 años se concluye que el 45 por ciento no se identifica con ningún pueblo indígena. Sobre este hecho el INE infiere la identificación con pueblos indígenas de la población menor a los 15 años para tener un resultado total, el mismo que determinó que Bolivia se dividía en dos mitades, según el censo 2001, una —menor en 16.000 personas— que se identifica con pueblos originarios y la otra no.
Cuando este dato se desglosa por departamentos, la identificación del total de población departamental con los indígenas, da como resultado que en cinco —donde ganó el NO a las autonomías departamentales en el referéndum— este dato es mayoritario, y de la manera siguiente, de mayor a menor: Potosí con el 81 por ciento, Cochabamba 69 por ciento, Chuquisaca 65 por ciento, Oruro 61 por ciento y La Paz con el 59 por ciento. En los cuatro departamentos restantes —donde ganó el SÍ a las autonomías— el resultado, también de mayor a menor, es el siguiente: Santa Cruz con el 22 por ciento, Tarija 18 por ciento, Beni 14 por ciento y Pando con el 11 por ciento.
Conclusión, el occidente de Bolivia se identifica mayoritariamente con las culturas de los pueblos indígenas, pero en el oriente este reconocimiento proviene de las minorías, lo cual confirma el referéndum autonómico. Hay dos visiones de país que ¡ojalá! convivan en diversidad pero con unidad. Este es el mandato que tiene la Asamblea Constituyente.
*Armando Méndez es economista.
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