El título de este artículo no pretende hacer un análisis psicológico, ni tomarme atribuciones que no me competen, simplemente neurosis lo tomamos como un adjetivo que refleja nuestro alto grado de informalidad y falta de coherencia en los discursos del ejecutivo y las acciones sobre los hidrocarburos.
Es realmente muy penoso escuchar que Brasil quiera independizarse del gas natural boliviano y que para esto tenga que incrementar en 71% sus inversiones con respecto a lo planeado para el 2006. En otras palabras Bolivia está provocando que Brasil ejecute grandes inversiones en su país, pudiendo hacerlas en nuestro territorio, con un claro resultado que se podría reflejar en una mayor producción de gas y mayores reservas en Bolivia.
Debemos reconocer que nuestros vecinos tienen toda la razón, somos un país absolutamente neurótico, una temporada favorecemos las inversiones, otra nos estrellamos contra las transnacionales, otra les disminuimos sus utilidades, otra nacionalizamos y disminuimos aún más las utilidades de las transnacionales, otra queremos hacer nuevos contratos, otra los auditamos, otras decimos que necesitamos la inversión extranjera, etc., etc. Quiero aclarar que no estoy haciendo un juicio de valor sobre las acciones de este y los anteriores gobiernos, solamente estoy detallando nuestro sinuoso y caótico camino que venimos recorriendo en el tema hidrocarburífero.
Creo firmemente que debemos parar esta vorágine, que no hace otra cosa que sumirnos en un estancamiento, mientras nuestros vecinos se mueven hacia el futuro con políticas claras que condicen con sus discursos.
No podemos tolerar que la nueva YPFB firme contratos sin previa licitación, es ahora donde la transparencia debe ser un valor para esta nueva compañía estatal.
El ejecutivo se desespera por incrementar los volúmenes de exportación de gas natural y por el otro lado no se ven indicios para captar inversiones en exploración y explotación, que son las únicas vías para que el negocio del gas natural en Bolivia sea sustentable.
De la misma manera hacemos muchos discursos sobre la industrialización del gas natural y, ¿qué gas vamos a industrializar?, ¿si todo lo que producimos lo vendemos y no tenemos inversión en exploración ni en producción? ¿Por qué la desesperación de incrementar los precios a nuestros compradores, si lo único que lograremos con esto es que nuestros compradores quieran independizarse de un país neurótico y en poco tiempo más perdamos estos negocios?
Todo apunta a que el ejecutivo está trabajando con una visión de muy corto plazo, queriendo lograr éxitos para hacer campaña política, pero paradójicamente no requiere campaña política, ya que con todo el apoyo que tiene el ejecutivo (elecciones presidenciales y de constituyentes), debiera más bien dedicarse a trabajar en políticas de largo plazo y tratar de mostrar al mundo un país sin neurosis petrolera.
Curémonos de nuestra neurosis, el buen criterio, la transparencia, el discurso sosegado, las señales coherentes, la visión de largo plazo, la búsqueda de inversiones, el buen trato a nuestros clientes e inversores, y sobre todo una actitud seria en el manejo de los negocios petroleros nos podrán curar de este mal endémico.
*Javier Jironda Cuba es ingeniero.
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