Sin inversiones petroleras No hay un diálogo abierto para que se pueda llegar a un acuerdo con las petroleras a fin de que vuelvan a invertir en el país. Sólo hay una actitud de cuestionamiento con las empresas, sin esperanzas de un diálogo prometedor.
La empresa Petrobras anunció que decidió dejar sin efecto su programa de inversiones en Bolivia, cuya cifra alcanzaba los 2.000 millones de dólares en los próximos cinco años para la búsqueda de nuevos yacimientos de hidrocarburos, y, contrariamente, dijo que sólo dispondrá de 90 millones. La petrolera brasileña se propone solamente mantener las condiciones que le permitan enviar a Brasil 30 millones de metros cúbicos diarios hasta el año 2019.
Al mismo tiempo, las autoridades de Petrobras mencionaron el ambicioso plan de inversiones que la empresa tiene en la región, pues invertirá 2.300 millones de dólares en Argentina, 2.000 millones en Venezuela, 210 millones en Perú, 120 millones en Colombia y en Paraguay un monto que todavía no se ha definido.
Las inversiones que hará Petrobras en Venezuela estarán dirigidas a tener una importante producción de hidrocarburos, pero también a montar una planta de licuado de gas natural para exportarlo incluso hacia Brasil si fuera necesario. Además, la empresa tiene bien definido un plan para instalar plantas de regasificación en la región de Bahía y en Río de Janeiro. Se ha mencionado la novedad de que las plantas de regasificación estarán instaladas sobre grandes buques atracados en los puertos que se desee. Una innovación de alto nivel.
Las autoridades nacionales parece que observan todo este proceso con mucha tranquilidad. El ministro Andrés Soliz dijo que mientras Petrobras invierta lo necesario para asegurar la exportación de 30 millones de metros cúbicos diarios a Brasil, puede desistir de hacer otras inversiones.
El problema es que no hay inversiones petroleras en curso. Ni siquiera está garantizado que se pueda enviar los volúmenes solicitados por Argentina, a pesar de que el Gobierno de ese país ha aceptado sin muchas protestas aumentar el precio. En este momento, la exportación más conveniente para el país en términos de precio es la que menos seguridad tiene de mantenerse, por dudas sobre los volúmenes de producción.
En cuanto a la posibilidad de que Brasil pague más de lo que paga ahora por el gas boliviano, la negociación está trabada. No solamente frena un acuerdo la negativa brasileña de cambiar la fórmula de ajuste del precio, sino que el Gobierno no ha propuesto todavía una fórmula sustitutiva y sólo habla de un monto final, de 7,50 dólares por millón de BTU, según dijeron funcionarios de Petrobras. En este momento, Brasil paga 4 dólares.
La insistencia con que Argentina solicita mayores volúmenes justificaría que el Gobierno Nacional haga todos los esfuerzos para que las empresas inviertan lo que hace falta para garantizar inversiones suficientes para atender los compromisos de exportación adquiridos por el país.
Lamentablemente, no hay un diálogo abierto para que se pueda llegar a un acuerdo con las petroleras a fin de que vuelvan a invertir en el país. Por el momento, sólo hay una actitud de cuestionamiento y confrontación con las empresas, sin esperanzas de un diálogo prometedor. El país se ha acostumbrado a contar con los ingresos de las exportaciones de gas. Sería muy oportuno que el Gobierno tome las decisiones que garanticen los niveles de inversión necesarios para el aumento de la producción. De lo contrario, los riesgos son grandes.