Clarín denuncia 3 muertes por los trasplantes Después de denunciar esta ilícita actividad, el diario argentino contó ayer tres historias de los fallecidos y dice que pueden ser muchos más.
La historia continúa. Después de denunciar el trasplante ilegal de riñones en Bolivia, ayer, el diario Clarín de Buenos Aires reveló que “varios argentinos murieron tras recibir un riñón en Bolivia”.
#Según una publicación de este diario, al menos tres argentinos fallecieron en clínicas de Santa Cruz, Bolivia, a los pocos días de haber sido sometidos a un trasplante de riñón en forma ilegal.
Clarín, que ayer contó las historias de estas tres personas fallecidas, asegura que el número de pacientes fallecidos en estas clínicas “puede ser aún mayor”.
“Los relatos son tímidos, fragmentarios. Algunos familiares de las víctimas aceptaron hablar una vez que Clarín descubrió su caso, otros desistieron de hacerlo. El temor a ser perseguidos por la justicia a causa de la compra del órgano aprieta muchos labios”, señala la publicación.
Esta información se publicó luego de que a finales de junio pasado, el matutino denunciara la existencia de cirujanos bolivianos que “venden órganos” de manera ilegal para trasplantarlos a argentinos, con costos que van de 30.000 a 40.000 dólares.
Uno de los casos del que escribe Clarín, confirmado “por tres fuentes que solicitaron no ser identificadas —incluido un alto funcionario del gobierno boliviano—, es el de la hija de uno de los empresarios más famosos de la Argentina, dueño de una tradicional firma de productos lácteos. La dama, de 49 años, habría muerto el 31 de mayo de 2005 a las 22 horas, tras haber sido trasplantada en Santa Cruz”.
Como consecuencia de la investigación periodística, se abrió en Bolivia una investigación judicial que permitió confirmar que varios argentinos recibieron trasplantes de órganos de bolivianos entre 2005 y 2006.
Además, la fiscalía y la policía boliviana allanaron cuatro clínicas y un hospital en la ciudad de Santa Cruz para investigar el presunto comercio de órganos.
Según el diario, otra de las personas que falleció luego de realizarse el trasplante es Arturo Kouyoumdzian, un cantante de música armenia.
El artista se sometía a diálisis hasta que un médico conocido le dijo que un profesional “amigo suyo” de Bolivia podía trasplantarle un riñón, según contó la novia del fallecido cantante.
Kouyoumdzian decidió someterse a la operación, pero el órgano no respondió. Sin embargo, según la novia “en el certificado de defunción” el médico encargado de realizar el trasplante “puso diabetes, infarto masivo y paro cardiorrespiratorio, ni siquiera mencionó el trasplante”.
La última de las víctimas, señala la publicación de Clarín, fue el sociólogo y encuestador Luis Stuhlman, que “tenía insuficiencia renal crónica”, según relataron sus allegados. Stuhlman falleció apenas horas más tarde de la operación, según el diario.
Los datos
La ilegalidad • Según Clarín, algunos de los involucrados ignoraban que el trasplante era ilegal, otros lo sabían. Los más asumieron como suyo un riesgo al que jamás deberían haberse sentido expuestos, porque corresponde a una decisión exclusivamente médica: realizar una operación que por el estado general de salud del paciente, por la posibilidad cierta de que hubiera complicaciones mortales no debería haberse practicado”.