La consolidación y profundización del nuevo ciclo político y económico, producto de un triunfo electoral sin precedentes del instrumento político de los movimientos sociales, dependerá de su capacidad de trabajo.
Si bien hasta ahora su primer eslabón —la gestión de Morales Ayma— tiene una propuesta general para enfrentar diversos problemas estructurales y, mediante una efectiva política comunicacional, ha logrado generar altos niveles de optimismo ciudadano; no cabe duda que llegó el momento de demostrar capacidad de trabajo para transformar las ideas y el discurso en resultados concretos.
´Labor omnia vincit´ —el trabajo vence todo—es el lema del primer establecimiento educativo de Chile, conocido como el foco de luz de la nación, ya que en sus aulas se formaron presidentes y personalidades destacadas. El referido enunciado constituye una especie de clave para comprender precisamente en qué descansan grandes logros individuales y colectivos.
En la actual coyuntura histórica resulta fundamental tener presente que los grandes logros colectivos —especialmente, los relacionados con problemas estructurales—, han sido producto de un momento de iluminación y de un sinfín de momentos de arduo trabajo. La actual gestión gubernamental demostró una especie de iluminación política para lograr el enamoramiento de las grandes mayorías nacionales —el sustento político necesario para ejecutar cambios que se traduzcan en resultados concretos—; sin embargo, ahora debe demostrar que sabe trabajar. Un reto que sólo podrá ser encarado a partir de la conformación de equipos idóneos de trabajo.
El Presidente de la República demostró que tiene muy buenos operadores políticos que le apoyaron en las tareas de resistencia durante el anterior ciclo y en la construcción de grandes banderas de movilización social; sin embargo, es necesario tener en cuenta que —como se demostró dramáticamente en Nicaragua durante la revolución sandinista—, un gran comandante o dirigente social no es necesariamente un gran ministro o un buen administrador de la cosa pública.
En la hora actual, la agenda de los bolivianos debería estar centrada en torno a la mejor forma de ejecución de grandes cambios a partir de programas concretos. El Gobierno Nacional debería concentrar sus mejores cuadros y mayores esfuerzos en la ejecución de sus propias propuestas programáticas como la nacionalización de hidrocarburos y, sobre todo, las relacionadas con la promoción de la productividad y competitividad de los agentes económicos.
En el actual momento histórico, ni el oficialismo ni la oposición obtendrán réditos a través de una confrontación política desmedida y estéril, por ello a estas alturas no resulta lógico que sus respectivos equipos no estén trabajando —a plena capacidad— en torno a las formas de implementación de programas y proyectos concretos destinados a apoyar el trabajo cotidiano de nuestros agentes económicos y a generar condiciones para desarrollar nuevos emprendimientos a partir de las iniciativas de los excluidos económicos del anterior ciclo.
El actual enamoramiento de las grandes mayorías con la actual gestión gubernamental sólo perdurará si ésta demuestra una capacidad de trabajo capaz de vencer los grandes problemas heredados.
La comunicación quebrantada
Dialogar en la Asamblea es exponer discursos que pretendan establecer un lazo comunicativo entre todas las variantes ideológico, políticos como de cosmovisiones que poseen cada uno de los miembros constituyentes.
¿País sin Cancillería?
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La muerte de Atahuallpa y la Iglesia
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Mutún y la “venta disfrazada de energía”
Independientemente al hecho de que ni la opinión pública —ni los expertos— conocen sobre las negociaciones finales con la Jindal Steel de la India, y lo más probable es que el contrato a ser firmado no sea mejor en "participación" a los cuestionados contratos de la Capitalización