La pobreza crítica acosa a la juventud En lo que atañe a Bolivia, corresponde demandar que haya una mayor dedicación a los niños que trabajan y a los jóvenes que viven en la pobreza, tanto de parte del Estado como de la propia sociedad. Las acciones tienen que ser tomadas ahora mismo.
Un Informe del Banco Mundial, difundido en Singapur, ha establecido que el 20 por ciento de los jóvenes bolivianos se hallan acosados por la pobreza crítica, eliminándose así la posibilidad de disfrutar de lo que se considera la mejor edad de la vida, pero, además, lo más penoso es que se les cierran las perspectivas de alcanzar un desarrollo armónico, para aportar en la edad adulta al progreso del país.
Aquel dato se halla contenido en el Informe que sobre el desarrollo y las nuevas generaciones presentó la institución, en la asamblea que tuvo la semana pasada en Singapur, juntamente con los gobernadores del Fondo Monetario Internacional.
Al referirse a la situación global, el Informe pone en evidencia la pobreza que aqueja a 1.300 millones de jóvenes en el mundo, cifra que es la más alta conocida hasta hoy en esta materia. A ello se añade que unos 130 millones de seres humanos, entre los 15 y los 24 años, no saben leer ni escribir, lo que agrava más aún el estado en que a edad temprana se vive en el planeta.
Los indicadores revelan que Bolivia es el tercer país de América Latina donde los niños se ven obligados a trabajar, lo que hace que el 19 por ciento de ellos, entre 7 y 14 años, estén involucrados en alguna actividad económica, tanto para sobrevivir personalmente como, en otros casos, incluso para sostener a su familia, por supuesto en condiciones muy precarias.
En este terreno, sin embargo, la situación es aún peor en Argentina y Guatemala, donde el 20,7% y el 20,1%, respectivamente, ocupan el primero y el segundo lugar con los niños que trabajan.
El documento del Banco Mundial reconoce que la política educativa boliviana mejoró la cobertura en el nivel primario, pero en la secundaria la brecha de inasistencia todavía es enorme. Sólo el 54% de los adolescentes, de entre 12 y 14 años, está matriculado y el 51%, entre los 15 y 17 años, asiste al colegio. El 19,7% se dedica únicamente a trabajar y el 80,3% comparte el trabajo con su educación.
El drama es más patético en el caso de las mujeres. El 19% de ellas son madres antes de llegar a los 18 años de edad, con la circunstancia de que el 16,5% dieron a luz sin haber recibido atención prenatal. El atraso y obviamente la pobreza se manifiestan en el hecho de que las jóvenes virtualmente desconocen los métodos anticonceptivos, lo que hace que a edad temprana se conviertan en madres, generalmente solteras.
Todo este panorama, tan elocuentemente adverso, ha dado lugar a que el Banco Mundial plantee a los líderes del mundo que se hallan ante la mejor oportunidad de invertir en la población joven, aprovechando que la economía del planeta está en franco crecimiento. Francois Bourguignon, primer vicepresidente y primer economista (Economía del Desarrollo) del Banco Mundial, instó a que los jóvenes de hoy reciban una preparación adecuada que les permita crear y encontrar buenos empleos y mejores perspectivas de vida a futuro.
En lo que atañe a Bolivia, corresponde demandar que haya una mayor dedicación a los niños que trabajan y a los jóvenes que viven en la pobreza, tanto de parte del Estado como de la propia sociedad. Las acciones tienen que ser tomadas ahora mismo, para salvar a las nuevas generaciones de las garras del atraso. Tal es el reto que se plantea para todos, en general.